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Pereira
domingo, marzo 3, 2024

LA MINERÍA EN EL DEPARTAMENTO DE RISARALDA

Alfredo Cardona Tobón

El historiador John Jaime Correa, director de la Maestría de Historia de la Universidad Tecnológica de Pereira convocó a un conversatorio sobre la minería en el departamento. Asistieron funcionarios del departamento y estudiosos locales quienes a través de sus indagaciones recogieron información sobre el desarrollo, explotación e inquietudes de la minería risaraldense.
En verdad esta región no tiene gran fortaleza en la minería, pero no se debe ignorar que a través de los siglos el oro, la sal y en menor escala la hulla han sido fuentes económicas para comunidades que se han sostenido con el barequeo en los aluviones y vetas auríferas, y no debe olvidarse que la sal fue la fortaleza de las tribus umbras, que con sal se pagaron tributos a los encomenderos y que la sal fue un reglón importante en el comercio en la colonización de estas tierras.
Los afloramientos de hulla suministraron el combustible para concentrar la sal que de los socavones de la región se extrajo el carbón para las calderas del tren de occidente y para el horno de clinquer de Cementos Caldas.
Por otra parte la arcilla fue la materia prima de la cerámica desarrollada por los nativos y las arenas, la caliza, el cuarzo y los mármoles son el soporte de la industria de la construcción.
Hay una relación estrecha entre la minería y las comunidades, por esto no tendría que presentarse un divorcio entre ellas, pero deben armonizarse tal relación para no ir contra el medio ambiente y no privar a esas comunidades de los recursos que necesitan para su subsistencia
Las canteras son esenciales para el desarrollo de los proyectos viales y urbanísticos pero deben reglamentarse y controlarse su explotación, no solo porque se destruye el suelo cultivable sino porque se atenta contra el paisaje y la cobertura boscosa de las laderas que protege el suelo, controla la erosión, regula el régimen pluvial y el nivel freático.
La explotación del oro va unida a la minería del hambre. No hay un solo municipio con oro que haya alcanzado desarrollo notorio, son explotaciones que vuelan con el licor y la prostitución y generan pobreza y violencia. Cuando se combina el oro con otras actividades y se tiene una minería artesanal que complementa la agricultura, el comercio o el turismo se puede tener un desarrollo armónico, pero cuando las trasnacionales mineras se apoderan del territorio y las utilidades van a parar al extranjero, no queda sino desolación y desarraigo.
En la zona de Quinchía se pretende obtener dos o más millones de onzas de oro en los próximos años y desde ya se van viendo los efectos negativos de esa explotación industrial, se contamina el agua, se secan las quebradas, se aumentan los territorios desiertos, se vive la cultura de los traquetos, se aumenta la contaminación con las motos, se remplaza la arquitectura tradicional por cajones de cemento y la democracia es convierte en un bien negociable.
Cuando se habla de la minería no podemos referirnos a la minería local, en nuestro caso se trata de una minería que tiene que ver con Antioquia, con Tolima y el Valle. El agua del futuro Pereira está en la parte alta de Santuario, de Quinchía y Riosucio, el mineral de manganeso en la metalurgia del acero se encuentra en Caldas y en Risaralda y el oro está en todo lo que se llamó el occidente del Viejo Caldas.
La caliza de la mejor calidad se encuentra en el oriente de Caldas, pero se necesita la arcilla de Supía y de Guática para desarrollar la industria cerámica. Y también el cuarzo que abunda en las alturas del cerro Tatamá.
La sal, esta podría convertirse en un puntal de desarrollo turístico que utilizaría las aguas salinas que están en los resguardos donde ese recurso se completaría con la cultura indígena que por fortuna no arrasaron los invasores paisas.
Un ingeniero alemán de apellido Kipatrick estudió durante varios años los recursos mineros de Caldas y encontró sulfuro de molibdeno y uranio, el primero por los lados de Anserma y el otro en territorio de Victoria, Caldas. Quien sabe donde quedaron esos estudios. En Quinchía este ingeniero descubrió dos vetas de hulla coquizable en Guarguará y en Mirasol y en tiempos cercanos estudios mineros ubicaron vetas de hulla en la zona fría entre Quinchía y Guática, que no fueron aforadas ni se conoce la calidad.
Con la posibilidad de otra vía que una bahía Cupica en el Pacífico con Turbo en el Atlantico podría concretarse un sueño donde ésta región sería la protagonista pues estaría en la vía de realizaciones de agroindustria, de minería y la posibilidad de una gran central hidroeléctrica en la cuenca del rio San Juan que en su tiempo fue estudiada por la CHEC.

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