Proteger los ecosistemas es una necesidad latente no solo en Risaralda, en todo el país. Cuando la conservación combina a las fundaciones, autoridades ambientales y las comunidades, se facilita el trabajo y se tienen mejores resultados.
Precisamente bajo esta premisa se viene actuando por la protección de uno de los ‘tesoros naturales’ que tiene Risaralda, el Distrito Regional de Manejo Integral (DRMI) Cuchilla del San Juan. Este espacio que goza de una riqueza de flora y fauna, ‘cobija’ cuatro municipios del departamento (Pueblo Rico, Apía, Mistrató y Belén de Umbría).
Al igual que otras zonas naturales, son muchos los riesgos que corre este DMI, especialmente por prácticas como la ganadería, por eso diferentes fundaciones, la Cárder y la misma comunidad, están trabajando de manera mancomunada por su protección.
Ayer se realizó el encuentro de socialización y reconocimiento de los resultados del uso y conservación de la Cuchilla del San Juan denominado “Voces y manos del corazón del agua”, en el que se presentaron avances y experiencias relacionadas con las estrategias de turismo de naturaleza, sistemas de producción sostenible, monitoreo de la biodiversidad, prevención, vigilancia y control, gobernanza y ordenamiento forestal, reconociendo el aporte de los diferentes actores que, de manera articulada, contribuyen a la conservación y gestión sostenible del territorio.
En este participaron organizaciones de base local, instituciones aliadas, entidades cooperantes y la autoridad ambiental regional, quienes, desde diferentes roles y experiencias, han contribuido al fortalecimiento de las estrategias implementadas en el área protegida.
Uno de los puntos más importantes de este encuentro, fue el reconocimiento del papel de las comunidades campesinas. En entrevista con el Diario del Otún, Arnold Patiño, participante de este evento y habitante de la vereda Yarumal de Pueblo Rico, aseguró que uno de los logros más importantes es la concientización de la importancia de cuidar el medio ambiente, promoviendo la siembra de árboles, cuidando el agua, y no extendiendo sus predios a zonas que puedan perjudicar la flora y fauna.
Conflicto
Para nadie es un secreto que la conservación del medio ambiente muchas veces ‘riñe’ con las actividades humanas, por eso el trabajo en el DRMI en mención, busca mitigar ese conflicto.
En diálogo con este medio de comunicación, Jorge Parra, subdirector de biodiversidad para el programa Colombia de WCS, la sociedad para la conservación de la vida silvestre, destacó que “este trabajo comenzó hace aproximadamente 4 años con la ampliación de un área protegida con uso. También apoyamos la construcción de un plan de manejo donde están las estrategias, proyectos y actividades que se deben hacer para el manejo de un área protegida con uso”.
Por ejemplo, una de las acciones consistió en como pueden coexistir grandes carnívoros como el puma con los asentamientos humanos.
“También se trabajó muchísimo todo el tema de turismo de naturaleza, que se convierte en una importante fuente de recursos para estas comunidades, al tiempo que promueven la conservación. La Cuchilla del San Juan tiene mucho potencial en el avistamiento de aves, porque tiene especies impresionantes, hay más o menos 700 especies registradas en este Distrito”, acotó Parra.
Recalcar que el compromiso del cuidado de este ‘tesoro natural’, continuará más allá del evento mencionado, ya que los mismos campesinos destacaron que tienen la camisa puesta por este lugar.
El Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) Cuchilla del San Juan es un área protegida estratégica ubicada en la cordillera Occidental, que actúa como zona de transición entre los Andes Tropicales y el Chocó Biogeográfico. Alberga más de 1.636 especies de flora y fauna, incluyendo más de 100 especies endémicas y animales amenazados.
Pie de foto: En el evento “Voces y manos del corazón del agua” se reconoció el trabajo que alrededor de 90 campesinos, instituciones aliadas, entidades cooperantes y la Cárder, han efectuado por la protección de la Cuchilla del San Juan.


