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jueves, mayo 23, 2024

San Andrés Apóstol, el milagro de Quinchía

Una hora bastó para que las llamas acabaran con 161 años de historia del templo San Andrés Apóstol, del municipio de Quinchía, el 16 de diciembre del año 2016. Sin embargo la fe y la esperanza de los feligreses, de volver a tener su iglesia principal, no se las llevó el viento como las cenizas que quedaron de la conflagración.
Fue así como afloró el civismo de los habitantes del municipio con el apoyo de la Diocesis y la administración departamental y a través de la Junta Pro Templo, que estuvo liderada por el padre Carlos Antonio Cadavid, como se lideraron jornadas cívicas que llevaron a reunir los recursos para iniciar con la reconstrucción de la primera fase de la iglesia y poder habilitarla a la comunidad, la que el pasado domingo asistió a la misa inaugural de manera masiva.

Dentro de las acciones para recolectar los fondos se realizaron actividades como conciertos bazares, banquetes, con las cuales se logró recolectar cerca de $700 millones que sirvieron para reforzar las bases y los muros del templo, poner la cubierta y realizar toda la obra blanca.

“Creo que después de la tormenta siempre llega la calma, hoy es un día el gozo en el corazón, porque se ha hecho realidad poder ver que la gente llega a celebrar nuevamente la fe en el templo”, expresó el padre.

Ahora queda por realizar la segunda etapa para dar por finalizada la reconstrucción del templo, por lo que se estarán llevando a cabo jornadas cívicas para la recaudar fondos para continuar las obras, las cuales, según el padre, teniendo en cuenta los costos definidos por el arquitecto, se requieren $2300 millones para recuperar totalmente el Templo San Andrés, dentro de lo cual se encuentra la construcción de la cúpula.

Igualmente próximamente se realizará una campaña para renovar todas las sillas, ya que por el momento se encuentran en funcionamiento algunas que fueron rescatadas del incendio. La idea es que cada familia done una banca, con un modelo que será dado a conocer a la comunidad en los próximos días.

El incendio

Eran las 11:20 de la noche del viernes 16 de diciembre del 2016, el pueblo descansaba en calma después de que la comunidad asistiera a la actividad que daba inicio a las novenas da aguinaldo en donde se les mostró también las luminarias que se habían instalado para acompañar estos días. Pero una llamada que llegó a la policía anunciaba una tragedia para todos los católicos del pueblo pues informaban de un incendio en la iglesia principal llamada San Andrés. Al llegar los bomberos evidenciaron que la cúpula estaba en llamas. De inmediato iniciaron labores con las máquinas, pero ya no había nada que rescatar del material y fue así como con la ayuda de cinco máquinas extintoras de los municipios de Guática, Belén de Umbría y Mistrató y 40 unidades de bomberos lograron atender la emergencia en una hora y así también se apagaron más de 161 años de historia y tradición.

“Me enteré del incendio porque escuché la sirena y me tocaron la puerta, cuando salí el templo ya estaba en llamas. Después de la investigación nos enteramos que el incendió se dio por un corto circuito por la instalación de las luces de navidad que pusimos. Ese día el señor Sacristán cerró el templo a las 8:00 de la noche y dice que bajó todos los tacos de la energía y que apagó todos los velones que estaban encendidos” dijo el párroco.

La iglesia

El templo fue construido en 1855. inicialmente en tapia, pero poco antes del incendio se pasó de maderas a cemento, sin embargo, la cúpula y las torres seguían siendo de madera. El fuego arrasó con la mayoría de las bancas, así como todas las pinturas y demás elementos antiguos que tenía la parroquia.

“Las emociones cuando se estaba incendiando el templo son un poco indescriptibles y muy diferentes a las que se sienten de ver ya la iglesia reconstruida. Hace dos años y medio sentíamos impotencia, angustia, no sabíamos que hacer fueron muchos años de historia que se perdieron y el trabajo de un pueblo entero que ayudo en la construcción del templo”, agregó el párroco.

La forma de la cúpula era muy apreciada, se restauró conservando la original y las imágenes que habían allí eran muy valiosas por la antigüedad y el material porque eran talladas en madera.

“Esto nos sirvió de reflexión para unirnos como pueblo y no quedarnos lamentándonos y esperar que nos ayudarán, si no nosotros mismos como feligreses tomar la iniciativa y en un tiempo muy corto lograr habilitar otra vez el lugar para la comunidad, es algo muy gratificante ver las lagrimas en los ojos de los visitantes al templo, es la mejor retribución al trabajo realizado”, concluyó el padre Cadavid.

Se hizo una revisión en la que se determinó que la parte frontal y las paredes laterales quedaron intactas lo que permitió que la reconstrucción fuera con más agilidad.

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