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jueves, febrero 29, 2024

Vejez en el abandono

En muchas oportunidades se ha tratado el tema de los adultos mayores que pasan sus últimos años viviendo de la caridad, porque son dejados en los hospitales después de que requirieron alguna intervención o porque no se conoce familiar alguno. Las cifras pueden ser alarmantes, claro está, pero el tema tiene otros dos lados: la falta de atención gubernamental puntual y la poca voluntad de muchos de ‘aquellos olvidados’, para aceptar ir a un lugar especializado.

 

La historia de Amorcito

Si usted le pregunta a un virginiano de cualquier edad por la señora Flor de María Correa, lo más seguro es que le dará una negativa como respuesta, pero si hace la pregunta para averiguar por Amorcito, al menos el 70% le dará alguna indicación. 

 

Amorcito claramente tiene una discapacidad en uno de sus miembros superiores, por tal razón se pasó la vida trabajando en la calle, en lo que apareciera, otras veces solicitaba alguna ayuda, pero para ese entonces su visión era normal. El sobrenombre se lo dieron los mismos ciudadanos, quienes al ser abordados por ella en las calles les decía: “Amorcito me va a colaborar”. Los años no pasaron en vano y tal vez un problema que pudo solucionarse con atención temprana, acabó por convertirse en una falta de visión total para esta mujer. 

 

Una situación muy precaria

La búsqueda de algún tipo de solución para acabar con la escasez de las mínimas condiciones de vida de Amorcito empezó ayer, cuando se hizo viral un video de una mujer que les llevó algunas provisiones y visibilizó la terrible realidad en la que les toca vivir. Primero había que llegar hasta el barrio el Progreso en el Puerto Dulce sobre el Cauca y después encontrar la humilde vivienda hecha en guadua, zinc y madera de nomenclatura 2-33.

 

En aquella vivienda, propiedad de un ciudadano que se dedica a las ventas ambulantes se encontraba la señora, quien se tardó un poco en llegar a la puerta pues se le dificulta caminar a tientas. La entrevista debió hacerse ahí, ya que al dueño de la morada no le gusta que entren desconocidos.

 

El amor de Amorcito

Flor de María se encontraba acompañada por su compañero de toda la vida, Guillermo Salazar, más conocido por todos como, Camisa roja, un arenero que trabajó en el río hasta 2021, cuando ya las fuerzas flaquearon. Ambos están lúcidos, tienen claros sus respectivos nombres y responden a las preguntas que se les hace sin dificultad. A don Guillermo se le consultó sobre qué hacen cuando no hay ayudas: “tenemos que aguantar hambre”. Él está de acuerdo en ir a un lugar que les brinde protección.

 

Al interrogar a Amorcito si le gustaría ir a un lugar donde la pudieran atender y brindarle alimentación completa y salud, lo primero que dijo fue: “¿dónde sería eso?”, cuando se le comenta que en La Virginia o en Pereira, dice que sí, porque guarda una esperanza “para que después me ayuden con una casita”. La siguiente pregunta es si algún médico la está atendiendo y responde “nadies, ninguno”, ¿en este momento qué es lo que más necesita? “Una señora me está ayudando,trae  a veces comidita hecha y me trae ajos para tomar.

La humilde vivienda en donde acogieron por el momento a la pareja de adultos que necesitan ayuda urgente.

Respuestas desde la administración municipal

Sobre la penosa situación que atraviesa esta pareja, se consultó a través de la oficina de Prensa a Lina Ríos, secretaria de Desarrollo Social: “en el Municipio se cuenta con dos CBA (Centro de Bienestar del Adulto Mayor), uno es la Fundación Nazareth y el otro es la Fundación El Buen Samaritano. Los dos tienen convenio de cooperación con el municipio para que adultos mayores que no tienen vínculos familiares estén allí 24/7”.

 

Ríos informó también que por fallos de Tutela que han tenido en el municipio y al tener hacinamiento en los dos CBA, tienen un convenio con uno de Pereira, pero solo cuando existe el pronunciamiento de un juez. “Con relación a los Centros Vida, el Municipio no cuenta con esta infraestructura y lo que hace la Secretaría es que cada año ejecuta una licitación pública donde se consigue el operador que ejecuta la canasta respectiva”, concluyó la secretaria.

 

Una voz en el desierto

Carmenza Cedeño se convirtió desde hace tres años en la roca de salvación para muchas personas en condición de calle de La Virginia. En Semillas Puerto Dulce, se encuentran 20 hombres y una mujer, quienes se sostienen porque “Dios es muy grande y nos da de comer todos los días”, explica doña Carmenza.

 

La casa que habitan le pertenece a la Alcaldía, pero pasó a la comunidad por medio de un Presupuesto Participativo, por lo tanto no pagan servicios públicos. Cuando se le pregunta a la señora Cedeño, si tiene capacidad para recibir a más personas contesta: “No, no hay cupo”, entonces se le explica la situación en la que están Amorcito y el esposo. “Acá me vinieron a decir hace muchos días que los recibiera, porque no se pueden separar y les hice un rinconcito, pero ella en ese entonces veía, estaba bien de salud pero mal económicamente y no quiso. Pero ahora no hay cupo”.

 

Esta benefactora que trabaja con ayudas en tiempo, esfuerzo y donaciones en especie que le hacen llegar comenta que en La Virginia se solicitan muchos cupos, que no dan abasto y que necesitan un lugar más grande. “En el habitante de calle hay mucho abuelo”.

 

Dato

Hace un año las cifras en Colombia ya eran alarmantes y este es un problema generalizado que aumenta silenciosamente. En 2022, aproximadamente 1.153.000 personas mayores de 60 años se encontraban abandonadas, lo que se traduce en el 14% del total de la población

 

¿Qué sabe de la situación de Amorcito?

Fernando Vélez – presidente JAC El Progreso 

“Pedirle al señor alcalde que les dé una colaboración. Un llamado al señor gobernador también, porque toda la vida ellos han rodado y rodado pagando arriendo, se encuentran en una situación muy difícil, toda la vida han sido del Municipio”.

 

Yesid Morales – vecino de la pareja

“Hoy vine a hacerles aseito y dejarles la comida hecha, porque les trajeron unas cositas, quedan llenitos que es lo más importante a lo que vine. Me siento bien haciéndolo”.

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