La Nueva Independencia, entre el abandono y la desidia oficial

Los habitantes de esta vereda de Dosquebradas están a punto de quedarse si la única vía de acceso a raíz de la pérdida de la banca que sufrieron hace cerca de dos años. Y hasta ahora ningún despacho público se ha apersonado de la emergencia.

 

La Nueva Independencia es quizás la más pequeña vereda del municipio de Dosquebradas y, con toda seguridad, la más olvidada. 

Hace parte de la Serranía del Alto del Nuevo y a ella solo se puede llegar por un ramal de la carretera que une al sector de El Estanquillo con Monte Tabor. No hay ni otra entrada ni otra salida, salvo un empinado camino peatonal que conduce a la vía que circunda la parte alta de la serranía.

Allí residen 40 familias que deben trabajar de sol a sol para cosechar en sus predios el sustento diario y también para sobrellevar toda clase de dificultades para acceder a los sitios de estudio y al casco urbano.

El ramal que comunica con la vereda, cuenta en algunos tramos con huellas y placa-huellas, pero en términos generales, es un verdadero camino de herradura difícil de sortear, incluso por vehículos camperos. Los jeeps de la empresa que cubre esta ruta, hacen solo un recorrido semanal hacia y desde la vereda, los días sábado en las horas de la tarde. El resto del tiempo, los residentes se deben movilizar en motocicletas o a pie hasta la vía entre El Estanquillo y Monte Tabor.

 

También en el 2024, un derrumbe taponó completamente la carretera, la cual fue despejada a medias pero el problema sigue latente.

Pero lo peor ocurrió el 17 de junio de 2024. Debido a la intensidad de las lluvias, ese día se presentó un movimiento en masa después de la escuela que afectó la banca en un tramo de 15 metros. El deslizamiento generó un talud muy pronunciado, con una altura de más de 30 metros, dadas las condiciones climáticas, con intensas lluvias, el suelo se encuentra saturado en alto grado de ablandamiento con riesgo de más deslizamientos y pérdida total de la banca, según el reporte de los funcionarios de la DIGER que se hicieron presentes allí atendiendo el clamor de la comunidad.

Agrega ese mismo documento que. “En vista de lo anterior, y como se puede apreciar en el sitio y en el registro fotográfico, se puede decir que existe alto riesgo en ese punto de la vía, con el consecuente perjuicio a las personas que residen en la parte alta de la vereda por la falta de la comunicación vial, es así, que se requiere la intervención urgente de las entidades competentes, para que emitan el diagnóstico y ejecuten la solución a la problemática expuesta”. En la parte alta residen 13 de las 40 familias que conforman la vereda.

Según la presidenta de la Junta de Acción Comunal, María Petra Klauss: “La situación fue tan grave que durante unas ocho semanas por ese tramo que no pasaban carros, ni carga, ni el jeep que hace este recorrido una vez a la semana. El sector es estrecho y muy difícil de intervenir”. 

Ante la falta de atención de la Alcaldía de Dosquebradas, la comunidad por sus propios medios y mediante convites, emprendió una solución temporal en la vía, consistente en la construcción de un tramo de huellas para evitar que los vehículos pudieran presentar algún percance en ese sitio. Y, de manera provisional, se instaló en el talud un plástico de unos 280 metros cuadrados, para evitar que la lluvia siguiera erosionando la banca de la vía. Y hasta ahora, 22 meses después, ningún despacho de obras públicas ha realizado allí ninguna intervención a pesar del riesgo inminente de quedar totalmente incomunicados.

De la Alcaldía le dieron traslado del asunto a la Secretaría de Infraestructura Departamental, indicando que es un tema de su competencia para que adelantaran las medidas correctivas que requiera el sector afectado de la vía veredal y se recupere el tramo colapsado, pero hasta ahora nada de ello ha ocurrido.

Hasta la fecha, la Junta de Acción Comunal ha radicado 10 solicitudes ante Obras Públicas y la DIGER de Dosquebradas, la Secretaría de Infraestructura de la Gobernación de Risaralda y la Carder, sin encontrar respuestas concretas. La semana que finaliza, la comunidad llevó de nuevo el caso ante la Personería Municipal, a la espera que esta entidad de control indague en los despachos públicos el porqué de la falta de acciones para atender una emergencia que ya lleva cerca de dos años.

La vía de acceso a la escuela permanece en estado deplorable.

A esta situación hay que agregar que tres semanas después de la pérdida de la banca, el 5 de julio de 2024, se presentó un enorme derrumbe subiendo hacia la escuela, el cual tapó toda la vía. Por fortuna allí sí se contó con una respuesta oportuna de Obras Públicas para abrir el paso a los vehículos, pero la tierra removida quedó a un lado de la carretera y sobre el talud otra buena cantidad de tierra suelta que en cualquier momento se puede desprender, riesgo que es más evidente en las temporadas de lluvia o por una mayor vibración en el sector. 

Pero las penurias de la vereda lo terminan allí. A todos los habitantes de La Nueva Independencia les llega cada mes el cobro del alumbrado público, aunque los 13 predios de la parte alta no hay ni postes ni redes del alumbrado. En otras palabras, les cobran un servicio que no les prestan.

Y con la recolección de las basuras por parte de Serviciudad se estaba presentando algo similar: el sitio de depósito se estableció en la entrada de la vereda, por lo que los habitantes debían recorrer más de dos kilómetros con su basura al hombro para llevarla hasta ese sitio. Finalmente se logró que el punto de recolección se corriera hasta la escuela, cuya entrada también está en condiciones deplorables.

Para colmo de males, la carretera desde El Estanquillo hasta la entrada a la Nueva Independencia presenta varios puntos críticos, entre ellos la pérdida de la banca en las huellas ubicadas antes de la finca El Reposo, la apertura de un hueco de proporciones en la entrada de esa misma finca y las malas condiciones en que quedaron los accesos a las placa-huellas construidas cerca de la entrada a la vereda y en el interior de la misma.

El domingo entrante, 26 de abril, la comunidad fue convocada una asamblea general en la escuela con el fin de elegir la nueva directiva de la Junta de Acción Comunal, la cual tiene como tarea seguir luchando por ser escuchados, algún día, por la Alcaldía de Dosquebradas y por la Gobernación de Risaralda, para poder sobrellevar sus penurias que se han visto agravadas ahora con el reavaluo catastral de sus predios que implicará pagar una suma exagerada por concepto de impuesto predial, que en algunos casos pasó de $90.000 al año a $1.080.000… con descuento incluido.

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