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miércoles, octubre 5, 2022

La educacion fue borrada de la nueva Misi?n de Sabios

Tras afirmar que la educaci?n desapareci? del todo en la convocatoria de la nueva Misi?n de Ciencia, Tecnolog?a e Innovaci?n, Vasco Uribe asegur? que una situaci?n similar se present? en el articulado del Plan de Desarrollo, que est? haciendo su tr?mite en el Congreso.
En uno de los apartes de su carta, dice textualmente: ? …parece que el gobierno y el partido de gobierno no se considerara a la historia como ciencia, sino como herramienta de indoctrinaci?n y control, al tiempo que se propone un proyecto en el congreso para penalizar a quienes se?alen a sus estudiantes las dimensiones cr?ticas, ?ticas y políticas de la historia. Una Misi?n sin historia no es misi?n?.
Por considerarlo de inter?s general, publicamos a continuaci?n los apartes más significativos de la carta enviada por Vasco Uribe al presidente Ivan Duque a fines del mes pasado, la cual no ha tenido a?n una respuesta oficial.
Las infortunadas coincidencias con el Bicentenario
Es verdad que no se le puede pedir mucha profundidad de memoria hist?rica a tan joven Presidente, pero no puedo pasar por alto recordar ahora que hace precisamente doscientos años, en la reconquista española de nuestra patria de 1815 a 1819, Morillo y S?mano estaban fusilando a nuestros pocos sabios sobrevivientes de la Expedici?n Bot?nica. Por ello me impresion? mucho, tal vez indebida pero inevitablemente, que en este bicentenario de la independencia y la rep?blica se nombrara a una persona de nacionalidad española para coordinar a los nuevos sabios de Colombia. No es culpa de ella, por supuesto.
Esto seráa simplemente una infortunada coincidencia, si no me asaltara al mismo tiempo la comparaci?n con otros recientes nombramientos en otras comisiones de memoria o falta de ella, y por lo tanto no puedo disimular mis encontrados sentimientos. Me refiero a la ausencia de la dimensi?n hist?rica en la nueva Misi?n y en quienes la convocaron. Obviamente parece que el gobierno y el partido de gobierno no se considerara a la historia como ciencia, sino como herramienta de indoctrinaci?n y control, al tiempo que se propone un proyecto en el congreso para penalizar a quienes se?alen a sus estudiantes las dimensiones cr?ticas, ?ticas y políticas de la historia. Una Misi?n sin historia no es misi?n. Por ello entiendo y me parece apropiado, como lo hicieron los profesores de historia de la Universidad Nacional, pedirle a Dar?o Acevedo su renuncia, y si no renunciare, pedirle al Sr. Presidente la revocatoria de su nombramiento. Me uno a ellos.? Entiendo, pues, y hasta me alegro ahora de que nuestro antiguo comisionado, Marco Palacios, no hubiera querido formar parte de la nueva, y no veo en ella ning?n colombiano que tome su lugar. Por más que, afortunadamente, se nombr? al Dr. Johan Schot, no creo que su especialidad en la historia de la tecnolog?a le permita llenar ese vac?o.
Talvez este alejamiento de la historia no ocurra por culpa del Sr. Presidente ni su Vicepresidenta, sino por ciertos expresidentes, congresistas, y partidos antidemocr?ticos que comparten con Torrijos o Acevedo, con Plinio Apuleyo o Jos? Obdulio, esa extra?a enfermedad degenerativa que llamo ?amnesia doble?: no tienen memoria ninguna de los discursos y argumentos que hace pocos años esgrim?an tan elocuentemente contra el capitalismo, y parecen haber olvidado totalmente que hubiera habido alg?n conflicto social y pol?tico en Colombia en los ?ltimos 50 años. No se acuerdan tampoco de los millones de v?ctimas ni de los falsos positivos, pero s? estoy seguro de que recuerdan algo, porque ellos también se declaran v?ctimas de los ?sicarios morales? que alguna vez los criticamos y quieren ahora impedir a toda costa el trabajo de la Comisi?n de la Verdad y el de la Justicia transicional. No entiendo c?mo se convoca una Misi?n a espaldas de nuestra historia.
Por supuesto, todo esto no quiere decir nada negativo sobre la persona misma de la nueva coordinadora, la Dra. Cristina Garmendia, muy sabia, exitosa e inteligente exministra del gobierno español. Su nombramiento es un acierto. Estoy seguro de que no solo no tomará ella a mal mi ambigua nota hist?rica, sino que se sentir? muy estimulada y obligada a hacer todo lo posible para apoyar a los otros 42 comisionados en el ?xito de esta nueva Misi?n, as? sea por resarcir en algo a nuestra patria de lo que otros gobiernos anteriores hayan podido hacer tan mal (no me refiero al gobierno del presidente Santos sino al del Rey Fernando VII).
Es claro que yo mismo, por mi edad y mi estado de salud, no podráa de ninguna manera coordinar a tantos sabios, pues con solo nueve ya me qued? otrora bien dif?cil. Pero ya habl? con la Dra. Cristina, quien me sedujo a primera vista (en el buen sentido de la palabra), y le entregu? personalmente la antorcha de la antigua Misi?n: el informe ?Colombia, al filo de la oportunidad?. Le manifest? mis mejores augurios para una exitosa coordinaci?n y mi disponibilidad, que ahora le renuevo, para ayudarla en lo poco en que pueda asesorarla.
La relaci?n con el Plan Nacional de Desarrollo
Debo confesar p?blicamente que tampoco se cumplieron mis expectativas ni mis propuestas, que cre? que eran acuerdos, entre los que estuvimos presentes en esa reuni?n inicial en la Academia respecto a la convocatoria de la nueva misi?n de sabios. Como dije arriba, ese d?a acordamos convocar la nueva misi?n para asesorar al Sr. Presidente en la formulaci?n de políticas p?blicas para su gobierno y de políticas de Estado por otros 25 años. Sent? mucha alegr?a con su decisi?n de acoger esa propuesta lo más pronto posible. La misma Sra. Ministra de Educaci?n, reci?n nombrada aunque todav?a no posesionada, le indic? al Sr. Presidente la necesidad de reunirnos pronto, ojal? comenzando en ese mes de agosto mismo, para revisar las conclusiones de la antigua Misi?n que estuvieran a?n vigentes y lograr que quedaran de una vez integradas al articulado el Plan Nacional de Desarrollo que el nuevo gobierno deb?a que elaborar en los seis meses siguientes, desde agosto del año pasado hasta enero de este año, y presentarlo para al Congreso para su aprobaci?n. La misma Sra. Ministra le record? que las recomendaciones que no se integraran al articulado del Plan de Desarrollo, tanto en educaci?n como en ciencia y tecnolog?a, tendráan que esperar otros cuatro años para llevarse a la práctica.
Es claro que fue culpa m?a haber cre?do que el presente gobierno estaba inclinado al cumplimiento de acuerdos, y mucho menos en este caso, en el que ni siquiera eran acuerdos. Pero, de todas maneras, me siento obligado a confesar p?blicamente mi sorpresa may?scula cuando me lleg? la convocatoria para la inauguraci?n de la nueva Misi?n el jueves 8 de febrero en el Jard?n Bot?nico cuando se anunci? al mismo tiempo para el d?a anterior la radicaci?n en el congreso del Plan Nacional de Desarrollo.
Quedaron as? mis colegas de la nueva Misi?n en la misma triste condici?n que nosotros con la antigua, condenados de nuevo a que los ocho documentos de propuestas y las recomendaciones globales que se entreguen al pa?s dentro de diez meses se queden de nuevo en los anaqueles, esperando tal vez una tercera oportunidad en el Plan Nacional de Desarrollo del gobierno siguiente dentro de cuatro años. Y anoto, con temor, que, si el gobierno siguiente lo va a encabezar el Dr. Holmes Trujillo, tendráan que esperar ocho.
La exclusi?n de la educaci?n
Me extra?? más todav?a, especialmente por lo orgullosos que nos sent?amos del nombre y del informe de nuestra antigua Misi?n: Ciencia, Educaci?n y Desarrollo, y por haber empezado a organizar la nueva Misi?n con la Sra. Ministra de Educaci?n para poner en el centro de los nuevos documentos las recomendaciones sobre la educaci?n, notar ahora que precisamente todos los aspectos y personas de la educaci?n hubieran desaparecido de la nueva Misi?n y prácticamente también del articulado del Plan de Desarrollo. Afortunadamente dos de los coautores de un celebrado informe sobre la educaci?n, Guillermo Perry y Sandra Garc?a, me ahorran p?ginas de an?lisis. Indican ellos que solo se plantean en el nuevo Plan de Desarrollo algunas metas de aprendizaje para el grado 11, y no para los demás grados de b?sica y media y que no hay metas para las ?reas espec?ficas. De los 73 art?culos que quedaron en el pacto por la equidad, solo 4 son de la ?subsecci?n? de educaci?n y solo uno de los 4 art?culitos se relaciona con la calidad de la educaci?n b?sica y media, y eso solo para el mejoramiento de infraestructura.
?D?nde est?n las principales metas de la antigua Misi?n de Ciencia, Educaci?n y Desarrollo, casi todas orientadas a la educaci?n? ?D?nde est? la planeaci?n y la garant?a de financiaci?n de los acuerdos logrados en diciembre con los maestros, con los estudiantes universitarios, sus profesores y rectores? No encuentro nada en el Plan de Desarrollo ni en el encargo a los comisionados de la nueva Misi?n ni en las personas seleccionadas para ella.
Fue nadie menos que el mismo Premio Nobel Serge Haroche, nombrado ese d?a como nuevo comisionado, quien le tuvo que recordar al Sr. Presidente al d?a siguiente de la instalaci?n que lo más importante para impulsar la ciencia y la tecnolog?a en un pa?s en desarrollo es la educaci?n. L?stima que tampoco tuvo tiempo el Sr. Presidente para haberse quedado a escuchar el discurso de aceptaci?n por parte del Dr. Wasserman, en el que ?l hizo también el debido ?nfasis en la educaci?n en todos sus niveles.
?Se excluy? al MEN, a la Comisi?n Acad?mica y a la Comisi?n Gestora de la conformaci?n del Plan Decenal de Educaci?n, tanto de la elaboraci?n del articulado del Plan de Desarrollo como de las decisiones sobre las tem?ticas y sobre todo sobre los miembros de la nueva Misi?n de Sabios?
Francamente, aunque es claro que s? hay una despreocupaci?n real por la educaci?n en buena parte del gobierno y en todo el partido de gobierno ?ojal? no en el Sr. Presidente mismo y ciertamente no en la Sra. Vicepresidenta? la realidad es que no nombraron a nadie relacionado con la educaci?n en la nueva Misi?n ni insertaron ninguna de las propuestas de la antigua en el articulado del Plan, excepto tal vez los consabidos saludos a la bandera en la ret?rica introductoria del documento, en la que me extra?? también el inusitado elogio nominal a un personaje nefasto para la ciencia, la educaci?n y la paz.
Se desatendi? también mi propuesta de involucrar a la Academia Colombiana de Pedagog?a y Educaci?n, de la cual soy también miembro honorario, y mi sugerencia de nombrar en la nueva Misi?n a su presidente, el Dr. Rafael Campo, cuya amplia visi?n de la educaci?n deber?a tenerse especialmente en cuenta por ser ?l invidente.
Infortunadamente, no se me ocurre ning?n otro criterio que se hubiera tenido en cuenta para excluir a los antiguos comisionados más directamente relacionados con la educaci?n, como a ?ngela Restrepo, a Fernando Chaparro, a Eduardo Aldana y a mi. En especial, siento que se haya excluido a la Dra. ?ngela Restrepo por haber sido ella quien hab?a ofrecido avanzar en una propuesta espec?fica sobre ense?anza de las ciencias y preparaci?n de docentes, y más que todo, siento que se haya desechado la propuesta del Dr. Eduardo Aldana sobre los Institutos regionales ?Innovar? para cada departamento (y a mediano plazo para cada cuenca hidrogr?fica), la propuesta más valiosa de la antigua Misi?n de sabios para la educaci?n secundaria, media y terciaria en el sector rural.
Siento pues decir que la educaci?n desapareci? del todo en la convocatoria de la nueva Misi?n de ciencia, tecnolog?a e innovaci?n, y casi totalmente del articulado del Plan de Desarrollo. No es pues, ni de lejos, la nueva Misi?n una continuaci?n y perfeccionamiento de la antigua. Es más bien el entierro de tercera de la secci?n más importante del informe ?Colombia al filo de la oportunidad?, en el que esta l?pida funeraria le cambia totalmente el sentido a aquella frase del Maestro Gabo sobre la educaci?n: que deber?a ser ?una educaci?n desde la cuna hasta la tumba?. Pero no esta.
Me temo ver pronto de nuevo en las calles a los maestros, a los estudiantes de educaci?n media, a los estudiantes y profesores universitarios, esta vez también con sus rectores, exigiendo el cumplimiento de todos los acuerdos de diciembre y la reinserci?n de la educaci?n en el centro de todas las políticas de Estado y de gobierno.
La contradicci?n entre políticas de gobierno y políticas de estado
Finalmente, lo que me tiene más apesadumbrado es que despu?s de redactado el Plan Nacional de Desarrollo no haya en este momento ya lugar para que la nueva Misi?n pueda formular políticas para este gobierno, sino solo algunas políticas de Estado a largo plazo. As? intentamos hacerlo hace 25 años en la antigua Misi?n, con la intenci?n de que nuestras conclusiones comprometieran a futuros gobiernos. Lament?bamos expresamente que en Colombia solo hubiera políticas de gobierno y de ministro, pero no políticas de Estado. Pero hay aqu? una contradicci?n fundamental, para m? insoluble. En los ?ltimos meses del año pasado y los dos primeros de este año, el Sr. Presidente, varios de sus ministros y todo el partido de gobierno han estado proclamando a todo el mundo civilizado el incumplimiento de muchos compromisos que, como Estado colombiano, deber?amos cumplir, con la excusa de que hab?an sido firmados por gobiernos anteriores.
No faltar?a ya, Sr. Presidente, sino que otro de sus Ministros decidiera no pagar los próximos vencimientos de la deuda externa por haber sido esta contra?da por gobiernos anteriores. Siento decirles, Sr. Presidente y Sra. Vicepresidenta, que en esas condiciones yo me sentir?a moralmente impedido para asesorar a su gobierno en la elaboraci?n de políticas de Estado. Menos mal no me nombraron ustedes en la nueva Misi?n, para evitarme el penoso incidente de tener que rechazar mi postulaci?n. Si acaso la hubiera aceptado, ahora tendráa que decir que yo s? siento una incompatibilidad moral que me obligar?a a renunciar a una Misi?n que no tuviera memoria de la antigua ni de su diferenciaci?n entre políticas de gobierno y políticas de Estado.
Espero, eso s?, que mis colegas de la nueva Misi?n no sientan tan profundamente como yo esta incongruencia que ahora siento y contin?en pacientemente con su trabajo de elaborar políticas de Estado para un próximo gobierno, a pesar del fundado temor de que talvez el siguiente no acepte nada de lo elaborado en el presente.
Propongo pues a los 43 comisionados que sigan calladamente su tarea de formular políticas de Estado a largo plazo, pero sin entregar ning?n documento hasta que el Sr. Presidente no se posesione realmente como Jefe de Estado, como rector y representante responsable del Estado colombiano, no de un partido antidemocr?tico y unos votantes enga?ados.
Siento decirle, Sr. Presidente, que no por culpa suya sino más bien de cierto partido de extremo centro, del cierto senador ya tristemente c?lebre y de cierto expresidente conocido de autos, usted no se ha posesionado todav?a como Jefe de Estado sino como jefe de gobierno, y de un gobierno que no reconoce obligaciones del Estado, como para nuestra verg?enza nos lo han tenido que reprochar p?blicamente los gobiernos de Alemania, de Noruega.? No veo que haya rechazado usted, ni su embajador, ni sus ministros con toda la contundencia requerida que cualquier Mister Bolton mande 5000 soldados a Colombia sin ni siquiera consultarlo con usted, con su embajador en Washington ni con su ministro de relaciones exteriores. Humillar as? a un pa?s no es asunto para risas y bromas con regalitos de bloques amarillos.
Lamento decirle Sr. Presidente, que en mi no muy humilde opini?n, usted no se ha posesionado todav?a como Jefe de Estado de la digna y altiva Rep?blica de Colombia, sino solo como mayordomo de la finca de cierto expresidente, que result? ser, como lo tem?amos, una plantaci?n colonial más de los Se?ores Trump, Pence y Bolton, amenazando as? con reversar otra vez 200 años de la tenue independencia de nuestra rep?blica.
Posesi?nese usted, Sr. Presidente, como Jefe del Estado soberano de Colombia; autojuram?ntese si es necesario, como est? de moda, como se lo pidi? Daniel Samper Ospina; pero yo no se lo digo en broma, sino con toda la seriedad del caso: no permita que ni cierto senador, ni cierto expresidente, ni cierto partido antidemocr?tico quieran reducirlo a manejarles la finca a los se?ores Trump, Pence, y Bolton, y menos todav?a, exigi?ndole que se ofrezca a administrarles también la finca vecina.
Si por fin en alg?n momento de este año logra usted posesionarse como Jefe de Estado y no solo de gobierno, y empieza a comprometerse a mantener en alto el honor de Colombia ante los pa?ses civilizados, especialmente ante Alemania, Noruega y Cuba y a excusarse ante ellos, jurando cumplir todos los compromisos de Estado adquiridos por los gobiernos anteriores, tendremos alguna oportunidad de que las políticas de Estado que acuerden los nuevos comisionados sean respetadas y seguidas por los gobiernos posteriores.
Si as?, como lo espero, sucediere en alg?n momento de este año, podrán con tranquilidad los 43 comisionados continuar su dif?cil labor de elaborar a conciencia esas políticas de Estado, no de gobierno y menos de ministro. Termino pues pidi?ndole y anim?ndole a hacerlo cuanto antes: Sr. Presidente, asuma usted su misi?n hist?rica de ser nuestro Jefe del Estado colombiano. Dios y la Patria os lo demandan; que ?l y Ella os lo concedan.
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