En medio de la carrera hacia las elecciones presidenciales de 2026, la candidatura de Iván Cepeda ha sumado apoyos de distintos sectores políticos, incluidos dirigentes de partidos tradicionales. Sin embargo, varios de estos respaldos han generado controversia por posibles implicaciones disciplinarias y cuestionamientos sobre su coherencia política.
El proyecto del Pacto Histórico, que impulsa la aspiración de Cepeda junto a su fórmula vicepresidencial Aída Quilcué, ha logrado atraer a congresistas y figuras políticas que en los últimos años acompañaron la agenda del presidente Gustavo Petro. No obstante, algunos de estos apoyos provienen de partidos que oficialmente han decidido respaldar a otros candidatos.
Uno de los focos de atención se encuentra en el Partido Liberal Colombiano, donde dirigentes cercanos al exministro Juan Fernando Cristo han promovido abiertamente el respaldo a Cepeda. Entre los nombres que han sido señalados están los congresistas Álvaro Rueda, Carlos Ardila, Carlos Felipe Quintero y María Eugenia Lopera, pese a que la colectividad, liderada por el expresidente César Gaviria, anunció su apoyo a la candidatura de Paloma Valencia.
Esta situación ha encendido alertas sobre una posible doble militancia, figura que en Colombia puede acarrear sanciones disciplinarias para los políticos que respalden candidaturas distintas a las definidas por sus partidos.
Un escenario similar se presenta en Cambio Radical, donde los congresistas Temístocles Ortega y Ana María Castañeda han sido sancionados por apartarse de la línea oficial de oposición al Gobierno. Ambos han perdido voz y voto dentro de la colectividad, en medio de versiones que apuntan a un eventual distanciamiento definitivo del partido.
Analistas señalan que este tipo de apoyos reflejan una reconfiguración política similar a la que permitió la llegada de Petro a la Presidencia en 2022, basada en alianzas con sectores tradicionales. No obstante, advierten que el contexto actual plantea mayores riesgos jurídicos, especialmente por las normas que regulan la disciplina partidista.
A pesar de los cuestionamientos, la campaña de Cepeda continúa sumando respaldos en distintas regiones del país, en un escenario electoral marcado por alianzas cruzadas, tensiones internas en los partidos y un debate creciente sobre la legalidad y legitimidad de estos apoyos políticos.


