Ante la falta de quórum en las sesiones, el presidente del Senado, Lidio García Turbay, advirtió que la campaña presidencial está afectando la asistencia de los congresistas, poniendo en riesgo la aprobación de proyectos clave.
El presidente del Senado, Lidio García Turbay, lanzó una advertencia directa sobre la crisis de ausentismo que enfrenta la plenaria y que está comprometiendo el avance de la agenda legislativa en uno de los momentos más sensibles del calendario político.
Durante la sesión, García evidenció la gravedad del problema al señalar que, incluso para aprobar un acta de septiembre de 2025, apenas se registraron 37 votos, una cifra que refleja la fragilidad del quórum y la constante dificultad para sostener las deliberaciones. “No puede ser que cada semana se esté levantando la plenaria por falta de quórum”, advirtió, dejando claro que la situación ha dejado de ser episódica para convertirse en una práctica recurrente.
El pronunciamiento del presidente del Senado introduce un elemento clave en el análisis político: el impacto de la campaña presidencial sobre el funcionamiento del Congreso. Según García, buena parte de los senadores están concentrados en actividades electorales, lo que ha relegado su presencia en el Capitolio y, en consecuencia, ha ralentizado la producción legislativa. Esta dinámica revela una tensión estructural entre la competencia electoral y el cumplimiento de las funciones legislativas.
García enfatizó que la mesa directiva ha cumplido con convocar las sesiones, pero que la falta de asistencia impide consolidar quórum decisorio, quedando las sesiones en registros meramente deliberatorios. En ese sentido, el llamado apunta directamente a las bancadas y a la disciplina interna de los partidos.
El panorama, según advirtió, podría agravarse en las próximas semanas. Si el quórum ya se está rompiendo en la recta previa al cierre de la campaña, el riesgo de parálisis legislativa aumenta a medida que se intensifican las actividades políticas en los territorios. Esto pone en jaque la aprobación de proyectos clave y limita la capacidad del Congreso de responder a las demandas del país.
Ante la situación, el presidente del Senado hizo un llamado final a sus colegas para que, más allá del ciclo electoral, cumplan con su responsabilidad institucional.
“La advertencia no es menor: de mantenerse esta tendencia, el Congreso podría cerrar el periodo con una agenda rezagada y con un costo reputacional frente a la ciudadanía, que percibe el ausentismo como una señal de desconexión y falta de compromiso”, afirmó el experto Juan Manuel Charry.
Quedan diez sesiones
Al respecto, la representante a la Cámara, Carolina Giraldo, indicó: “Quedan cinco semanas, es decir, diez sesiones legislativas, teniendo en cuenta que el Congreso sesiona dos veces por semana. Esto nos da diez oportunidades para sacar adelante dos proyectos de ley de mi autoría que hoy se encuentran en su último debate en la plenaria del Senado.
El primero es la ley de erradicación de la ablación, una iniciativa que busca salvar la vida y proteger la integridad de niñas, especialmente en comunidades como la Emberá. La ablación sí existe en Colombia y es urgente tomar medidas para erradicar esta práctica.
El segundo es la ley de honores a Pereira, que permitirá garantizar inversión en proyectos estratégicos para nuestra ciudad, impulsando su desarrollo y bienestar.
Ambos proyectos cuentan con amplio consenso en la plenaria del Senado. Lo único que necesitamos es que sean priorizados en el orden del día para que puedan ser discutidos y votados. Con ello, lograremos sacar adelante dos leyes fundamentales para el país y para nuestra región”, señaló Giraldo.
Análisis
“All final de todo periodo, tanto del Congreso como de la Presidencia, es normal que queden proyectos en trámite, iniciativas pendientes y asuntos sin resolver. Ningún gobierno logra cerrar completamente su agenda legislativa, y mucho menos cuando varias de sus reformas enfrentan dificultades políticas en el Congreso”, afirma el analista, Juan Manuel Charry.
El experto, agrega: “Existe una percepción generalizada en el Legislativo según la cual los dos últimos años de un gobierno suelen tener una menor actividad en materia de trámite de proyectos. En esa etapa, muchos congresistas comienzan a pensar más en el escenario electoral, en sus futuras campañas y en la reorganización de sus fuerzas políticas, que en la función legislativa propiamente dicha.
Si bien este Gobierno ha tenido problemas para sacar adelante algunas de sus reformas, pienso que a estas alturas lo que no se hizo, difícilmente se hará. Los proyectos que no lograron avanzar quedarán dependiendo del próximo gobierno y deberán cumplir con las reglas del trámite legislativo.
En ese sentido, considero que muchas de esas iniciativas tendrán que ajustarse a los tiempos establecidos, especialmente aquellas que no pueden tramitarse en más de dos legislaturas. De no cumplir con esos términos, terminarán archivadas o se hundirán en el Congreso”.
Datos de interés
- La creciente ausencia de senadores en la plenaria encendió las alarmas en el Congreso. El presidente del Senado, Lidio García Turbay, hizo un llamado urgente ante la dificultad para sostener el quórum, una situación que, según advirtió, está frenando el avance de la agenda legislativa en un momento crítico marcado por la intensidad de la campaña presidencial.


