La formación ultraderechista prácticamente duplicó su votación frente a 2021 y dejó muy atrás a la CDU. El resultado vuelve a poner sobre la mesa el crecimiento de fuerzas nacionalistas y antiinmigración en distintos países europeos.
La política alemana recibió este domingo una de sus mayores sacudidas de los últimos años. Alternativa para Alemania (AfD) se impuso ampliamente en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt y quedó muy cerca de conseguir los escaños necesarios para gobernar en solitario.
Los sondeos a pie de urna de la cadena pública ARD situaron al partido en alrededor del 44,5 % de los votos, más del doble del 20,8 % conseguido en las elecciones regionales de 2021. Las primeras proyecciones le otorgaban cerca de 39 de los 83 escaños del Parlamento, cuando se requieren 42 para alcanzar la mayoría absoluta.
El resultado todavía debe consolidarse con el escrutinio definitivo, pero ya representa un cambio profundo en el mapa político de este estado del este de Alemania.
La CDU sufre un desplome
La otra cara de la jornada fue la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz.
La formación conservadora, que había obtenido un 37,1 % en 2021 y gobierna Sajonia-Anhalt desde 2002, cayó hasta aproximadamente el 18,5 %, según las primeras estimaciones. La pérdida de apoyo supone uno de los golpes regionales más fuertes para el partido desde que Merz llegó a la Cancillería.
El candidato de AfD, Ulrich Siegmund, celebró el resultado como una señal que trasciende las fronteras regionales y aseguró que su partido pretende convertir este avance en una plataforma de cara a las elecciones federales de 2029.
Ganó, pero gobernar todavía no está asegurado
La contundencia electoral no significa automáticamente que AfD vaya a asumir el Gobierno de Sajonia-Anhalt.
Buena parte de los partidos tradicionales alemanes mantienen su negativa a pactar con la formación, una estrategia conocida como “cordón sanitario” o Brandmauer. Por esa razón, si las proyecciones confirman que AfD queda por debajo de los 42 escaños, necesitaría algún tipo de apoyo externo o acuerdo político para llevar a Siegmund al poder.
Una de las claves está en el desempeño de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), que se encuentra alrededor del umbral del 5 % necesario para ingresar al Parlamento regional. Su entrada o exclusión puede modificar sustancialmente el reparto final de escaños.
La propia Sahra Wagenknecht ha mostrado una posición menos tajante que otros partidos frente a posibles entendimientos con AfD, lo que convierte a su formación en uno de los actores que podrían terminar siendo decisivos.
El este alemán vuelve a marcar distancia
Sajonia-Anhalt forma parte de la antigua Alemania Oriental y es una de las regiones donde AfD ha logrado construir sus mayores niveles de apoyo.
Factores como las diferencias económicas persistentes entre el este y el oeste del país, la emigración de jóvenes, el envejecimiento poblacional, el rechazo a las políticas migratorias y el descontento con Berlín han contribuido al crecimiento del partido en esta zona. También existe una postura diferente frente a Rusia: AfD propone recuperar vínculos económicos con Moscú y terminar con el respaldo alemán a Ucrania, posiciones que encuentran mayor aceptación entre algunos sectores del electorado oriental.
El crecimiento tampoco se limita a Sajonia-Anhalt. En abril, una encuesta nacional de INSA ya situaba a AfD en un récord del 28 % de intención de voto, cuatro puntos por encima de la CDU.
Un fenómeno que atraviesa Europa
La victoria alemana se produce en medio de un escenario europeo en el que distintas fuerzas de derecha radical y nacionalista han aumentado su influencia.
En Italia, Giorgia Meloni gobierna desde 2022 y su partido Hermanos de Italia continúa siendo una de las principales fuerzas electorales del país. Al mismo tiempo, movimientos situados todavía más a la derecha, como el encabezado por Roberto Vannacci, han ganado espacio en las encuestas.
En Francia, Agrupación Nacional mantiene una posición competitiva de cara a las presidenciales de 2027 y Marine Le Pen volvió a lanzar su candidatura después de que una decisión judicial redujera su inhabilitación electoral.
Ese contexto permite leer lo ocurrido en Sajonia-Anhalt no solamente como una elección regional alemana, sino como otra señal de la transformación que atraviesa buena parte de la derecha europea, donde asuntos como inmigración, seguridad, identidad nacional, economía y rechazo a las élites tradicionales se han convertido en motores electorales.
Una victoria con efectos nacionales
Si AfD consiguiera finalmente encabezar el Gobierno regional, el resultado tendría un enorme significado simbólico para Alemania: sería la primera vez en la etapa de posguerra que una formación considerada de extrema derecha asumiría el liderazgo de un estado federado.
Incluso si no consigue los apoyos necesarios para gobernar, el mensaje electoral ya resulta contundente.
AfD pasó de ser una fuerza de protesta a acercarse a una mayoría absoluta en un Parlamento regional, mientras los partidos tradicionales enfrentan dificultades cada vez mayores para contener su crecimiento.
El escrutinio definitivo determinará ahora si la victoria de Sajonia-Anhalt termina solamente en un récord electoral o si abre una nueva etapa en la política alemana.
Otros títulos posibles: “AfD arrasa en Sajonia-Anhalt y roza la mayoría absoluta”, “La ultraderecha logra un triunfo histórico en Alemania y queda cerca del poder” o “AfD duplica sus votos y sacude el mapa político alemán”.


