La captura del exmandatario venezolano Nicolás Maduro ha reabierto el debate en Washington sobre el futuro de Venezuela y el papel que desempeñará Estados Unidos en la transición del país. Así lo afirmó la internacionalista María Alejandra Aristeguieta, quien considera que la actual coyuntura obliga a redefinir la estrategia estadounidense más allá de la seguridad y los intereses económicos.
En entrevista con Infobae, Aristeguieta explicó que la política exterior de Estados Unidos se ha sustentado históricamente en tres pilares: la seguridad nacional, el comercio y la prosperidad económica, y la promoción de la democracia. Sin embargo, señaló que, en el contexto geopolítico actual, las prioridades de Washington se concentran principalmente en la seguridad y el fortalecimiento de su economía frente al ascenso de China y la influencia de países como Rusia e Irán.
La experta sostiene que, tras la captura de Maduro, la administración estadounidense busca impulsar un proceso de estabilización en Venezuela que facilite la recuperación de la industria petrolera y garantice condiciones favorables para nuevas inversiones energéticas, consideradas estratégicas en un escenario internacional marcado por la volatilidad de los precios del crudo.
No obstante, Aristeguieta advirtió que una estrategia centrada únicamente en la seguridad y la economía podría resultar insuficiente. A su juicio, la falta de un Estado de derecho y de instituciones democráticas sólidas continúa siendo uno de los principales obstáculos para atraer inversión extranjera sostenible y garantizar una transición política estable.
La internacionalista indicó que, ante este panorama, en distintos sectores de Washington se analizan nuevas fórmulas de cooperación con Venezuela. Entre las alternativas que estarían sobre la mesa figura un modelo de asociación similar al de los Estados Libremente Asociados del Pacífico, que permitiría una mayor cooperación en materia de seguridad, defensa e intercambio económico entre ambos países.
Según Aristeguieta, cualquier plan de reconstrucción deberá combinar la recuperación económica con el fortalecimiento institucional y el respeto por los derechos humanos, ya que considera que la estabilidad a largo plazo dependerá del restablecimiento de la democracia y la confianza de la comunidad internacional.
Las declaraciones se producen en medio del proceso judicial que enfrenta Nicolás Maduro en Estados Unidos por cargos relacionados con narcotráfico y otros delitos federales, mientras Venezuela atraviesa un periodo de transición política tras su captura.


