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sábado, mayo 18, 2024

Diálogos, un desgaste

El Plateado, un pueblo en la zona rural del departamento colombiano del Cauca, cuyo control le disputa el Estado Mayor Central (EMC), principal disidencia de las Farc, al Gobierno, fue el detonante de la suspensión del diálogo de paz entre ambas delegaciones.

El fin de semana pasado la comunidad de El Plateado retuvo a un pelotón de 200 soldados bajo la presión de las disidencias y los obligó a salir de la zona, aunque ellos aseguran que fue la propia gente quien “recurrió” a ellos. Este último rifirrafe llevó a las disidencias a levantarse de la mesa bajo el argumento que el Gobierno “incumplió” lo acordado de retirar la tropa.

“Han aprovechado que dentro del protocolo (acordado) se faculta que el Ejército pueda avanzar, incluso hasta generar situaciones de conflicto o confrontaciones armadas”, dijo en una entrevista telefónica con EFE alias “Sebastián Martínez”, delegado de paz de la guerrilla.

Después de varios desencuentros, el diálogo se instaló el pasado 16 de octubre, cuando también arrancó un cese el fuego de tres meses que se extenderá hasta el 17 de enero de 2024 y que, según el EMC, ellos mantendrán, aunque el Gobierno ya alertó que sin negociaciones no puede haber cese de hostilidades.

Las primeras tensiones tras el inicio del diálogo surgieron cuando, para las elecciones de alcaldes y gobernadores del pasado 29 de octubre, el EMC impidió la entrega de material electoral en El Plateado, zona controlada por ese grupo armado, pero finalmente hubo un acuerdo que permitió la llegada de la fuerza pública para los comicios.

“Nosotros dijimos: vamos a permitir que estas elecciones sean las más tranquilas y con más garantías (…) hicimos un acuerdo especial interno y en cumplimiento de esas garantías electorales vamos a permitir que el Ejército ingresara”, cuenta Martínez, y agrega: “Termina el Plan Democracia y el Ejército se queda”, algo que, según dice, “no se había acordado y empieza a generar malestar entre la comunidad”.

Tirantez

“Esa cuestión de que nosotros los estamos presionando (a la comunidad para retener a los soldados) es mentira”, explica el líder guerrillero.

Este ha sido uno de los principales escollos en la continuación de las negociaciones de paz, ya que el EMC acusa al Gobierno de “incumplir” lo pactado, en este caso, de que la fuerza pública saliera de El Plateado, donde el frente Carlos Patiño de las disidencias ejerce control territorial.

“Aprovechan eso, como se supone que nosotros tenemos que cumplir (lo acordado) entonces el Ejército lo que hace es que va avanzando sobre posiciones que antes del cese el fuego no tenían ganado”, en palabras del delegado de la guerrilla.

El Gobierno no se ha pronunciado sobre este supuesto acuerdo, aunque el comandante de las Fuerzas Militares, general Helder Giraldo, se desplazó el domingo hasta el Cauca para liderar la liberación de los soldados.

Cortesía de El Colombiano
Cortesía de El Colombiano

Diálogo sin las comunidades

Entre los reproches que la guerrilla lanza al Gobierno también está “que quieren pactar cosas sin las comunidades”, algo que ha dificultado el avance de las negociaciones, explica Martínez.

“Cómo vamos a hacer un acuerdo para superar las economías ilegales (…) desde Bogotá o desde otro lado, simplemente vaya y cuadre eso con unos cultivos de coca que no son míos, que no me sostienen a mí”, critican desde el EMC.

De hecho, esa zona del Cauca es la que más roces ha causado entre las delegaciones ya que concentra cultivos ilícitos y rutas del narcotráfico. Coincide además que en esa región, que abarca el cañón del río Micay, operan algunos de los grupos más violentos de la guerrilla.

Sobre el futuro, las disidencias dicen que sí han hablado con la delegación del Gobierno “pero muy corto” y ni siquiera han abordado el tema todavía “porque ellos son conscientes de que la embarraron y que violaron los acuerdos pactados, incluso la comunidad internacional lo sabe”, concluye Martínez.

Lo que piensan las disidencias

Las negociaciones de paz entre el Gobierno colombiano y el Estado Mayor Central (EMC), son un “desorden total” que causa “desgaste”, asegura alias “Sebastián Martínez”, uno de los delegados de ese grupo armado en la mesa de diálogo, suspendida el domingo tras acusar al Gobierno de incumplir compromisos.

“Es un desorden total que ha generado desgaste no solo en nosotros sino en la comunidad internacional. Es uno de los procesos más desordenados y menos serios que conocemos”, afirma Jaime Muñoz Dorado, alias “Sebastián Martínez”, miembro del Comando Coordinador de Occidente del Estado Mayor Central de las disidencias de las antiguas FARC, en una entrevista telefónica con EFE. El dirigente guerrillero achaca la decisión de suspender el diálogo de paz precisamente a la dinámica de la mesa por los constantes cambios que hace el Gobierno.

“Nosotros nos sentamos dos o tres horas, incluso uno o dos días, para llegar a un acuerdo con la comisión que el Gobierno facultó en su representación, y a última hora cambian las cosas. La instalación de la mesa se aplazó porque el Gobierno cambió a último momento los documentos que ya habíamos acordado”, recuerda sobre lo ocurrido el mes pasado en Tibú, en la región del Catatumbo. Pero el EMC va más allá: “La comisión de diálogo del Gobierno no tiene plenipotenciarios, no tiene personas que puedan tomar decisiones”, critica Martínez, a lo que “se suma una agenda desordenada”.

Por eso aboga por “adoptar un método claro de trabajo” para superar esta “crisis” y avanzar en las negociaciones de paz.

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