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jueves, febrero 29, 2024

Ya van tres quemados

La pólvora constituye un grave peligro para todos, así se diga que sólo se trata de los inofensivos fósforos de Bengala o las velitas romanas que, según algunos, alegran las noches de diciembre.

Apenas han transcurrido dos días de diciembre y ya tres personas, dos menores de edad en Pueblo Rico y un adulto en Dosquebradas, han registrado sus nombres en la lista de víctimas por mal uso de la pólvora en el Departamento de Risaralda. Los menores terminaron con lesiones en varias partes del cuerpo y el adulto con quemaduras de primer grado en el antebrazo tras manipular un volador.

Para nadie es un secreto que la pólvora constituye un grave peligro para todos los habitantes, así se diga que sólo se trata de los inofensivos fósforos de Bengala, o los chorrillos ornamentales, o las velitas romanas, que según algunos alegran las noches de diciembre. Porque no puede haber alegría, ni jolgorio, ni distracción, ni regocijo y mucho menos una larga noche de encuentro y de familia, cuando una “chispita” o un juego artificial mal utilizado puede convertir aquello en una fecha de dolor, de angustia y de recuerdos imborrables.

¿Cuántos dedos cercenados, cuántas manos mutiladas, cuántos ojos arrancados, cuántas huellas sobre la epidermis que luego no es posible ocultar y cuántas viviendas desaparecidas, no han quedado del descuido o la imprudencia al manipular uno cualquiera de los productos hechos a base pólvora, en una noche de diciembre?

Quien haga memoria de las conmemoraciones familiares de la Navidad a través de los años, con seguridad hallará dolor en carne propia con las quemaduras y lesiones producidas por la pólvora, o recordará las heridas de sus hermanos, o de sus hijos, o de sus huéspedes que en su propia casa sufrieron el dolor de la tragedia.

Y ni recordar las escenas presenciadas y las dificultades para encontrar médico, apósitos, medicinas y hospitalización, en un amanecer de tragedia como consecuencia de la pólvora que alegres jóvenes consiguieron, para culminar con luces siniestras la tranquila noche de alumbrado o de Navidad. Aunque la ciudad y el departamento han ido rebajando cada año el número de quemados producto de un mal uso de la temible pólvora, todavía las cifras de víctimas de este producto son altas y, sobre todo, no se compadecen con los dramáticos momentos que vivieron decenas de personas, entre ellas muchos niños, que en un instante de descuido convirtieron la alegría de una Navidad, en el dolor de una tragedia.

Es necesario, entonces, que las autoridades ratifiquen de manera clara la prohibición de la fabricación, venta y uso de toda clase de pólvora, inclusive la llamada inofensiva y, sobre todo, que se ajusten los controles y se apliquen con toda la severidad las sanciones respectivas a quienes, a pesar de todos los llamados, insistan en no respetar las normas a quienes, a pesar de todos los llamados, insistan en no respetar las normas.

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