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sábado, mayo 18, 2024

Un delito que ha cambiado

Ya los ladrones no son los raponeros de antes que le arrebataban de un manotazo el celular o la cadena a una señora, sino delincuentes preparados y adiestrados que conocen a su víctima.

Al mismo tiempo que suben, de acuerdo con los registros de las autoridades, los delitos de hurto a residencias en la Ciudad, crecen la imaginación y las técnicas utilizadas por los delincuentes para acceder a las viviendas de sus víctimas, burlar su seguridad y robarles todo lo que tengan en su interior.

Ya los ladrones no utilizan las técnicas tradicionales que son efectivas pero que llaman la atención de los encargados de la seguridad del lugar o de los vecinos, como forzar las chapas, o romper la pared medianera con el apartamento de enseguida, o utilizar armas para reducir a sus propietarios, sino que se valen de mecanismos cada vez más sofisticados para conocer a sus posibles víctimas, para saber sus rutinas y para enterarse que tantos elementos de valor tienen y dónde los guardan.

En las denuncias que reciben las autoridades cada vez hay menos casos de robos a residencias valiéndose de la empleada del servicio, o del conductor, o de una persona de confianza de la víctima, que conozca su secretos, sus rutinas y sus pertenencias;  y muchos más en que los ladrones utilizan elementos sofisticados y alta tecnología para ingresar a las viviendas y dejar a sus habitantes sin nada.

Se ha vuelto frecuente por ejemplo, que los delincuentes instalen una microcámara en el “ojo mágico” que tiene las puertas de las viviendas, que permite observar hacia su interior, familiarizarse con los espacios, conocer las personas que habitan allí, ver dónde tienen o ponen los elementos de valor y saber cuando están o no en el lugar.

Todo esto, según las investigaciones realizadas por las autoridades, estimulado y alimentado  por las organizaciones delincuenciales a las que pertenecen los delincuentes y que no solo les financian y proporcionan los elementos necesarios para cometer sus ilícitos, sino que luego les compran los productos robados.

Ya los ladrones no son, pues, los raponeros de antes que le arrebataban de un manotazo el celular o la cadena a una señora que que caminaba por el centro de la Ciudad o el delincuente que se metía por el patio de atrás de la casa o que cuando mucho le hacía un boquete en la pared por el apartamento del vecino y le robaba el dinero y las cosas de valor que  tenía; sino delincuentes preparados y adiestrados para conocer a su víctima, para saber su rutina, para conocer que guarda de valor en la vivienda y para darse cuenta cuando sale de ella y si se demora para regresar.

Por eso, es importante en esta época, que es  propicia para los delincuentes porque la gente sale de viaje, maneja más dinero de lo normal, guarda elementos de valor en sus casas, saber que el delito han cambiado y que es necesario tomar todas las medidas de seguridad y prevención para que esta navidad  no se convierta en unos días de dolor y de malos recuerdos.

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