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martes, abril 23, 2024

Las peleas del Presidente

Lo que sí es claro es que con tantas peleas  y con tantos actores, lo que está consiguiendo es acabar de polarizar al país y enterrar la posibilidad del tan invocado acuerdo nacional.

 

Que se  tenga en la memoria, nunca el país había tenido un presidente que casara tantas peleas al mismo tiempo y, si se quiere, que fuera tan imprudente en sus críticas y comentarios con distintos actores de la vida nacional incluyendo a aquellos con los cuales está buscando un diálogo sobre algún tema de interés para su gobierno.

Para no ir muy lejos, la semana pasada durante su gira por lo que él ha llamado “Gobierno con el Pueblo Caribe”, le dijo a ‘Iván Mordisco’, con quien intenta iniciar un diálogo con miras a que las disidencias de las Farc se sumen a las negociaciones para la Paz Total, que era un “traqueto vestido de revolucionario”.

En otro espacio de la misma gira, el Presidente trató a unos humildes campesinos del municipio de Tierralta de narcotraficantes, luego de ser informado de que habían bloqueado la vía para pedir atención del gobierno en torno a urgentes necesidades de la población. Y a renglón seguido le dijo al expresidente Uribe que era un terrateniente que no le había pagado el impuesto predial de sus tierras.

También la emprendió contra el exvicepresidente Germán Vargas, tras su propuesta de cogerle la caña al presidente de convocar una asamblea constituyente; y contra el exministro de educación, Alejandro Gaviria, a quien lo acusó no solo de dejar perder 1.5 billones de pesos que tenía de presupuesto por estar defendiendo los intereses de las EPS, sino de trasladarlos al “Fomag”, que según él es una olla de corrupción.

Como si todo esto fuera poco, le dijo al Presidente del Senado que se equivoca al insinuar que convocará a una asamblea constituyente sin pasar por el Congreso, cuando le dice que no envilezca la democracia y le recuerda que las armas de la Fuerza Pública son de la Nación y no del Gobierno.

Para complementar esta cadena de insultos y señalamientos, arremetió contra la Federación Nacional de Cafeteros acusándola de ser una institución de la oligarquía que le arrebató el negocio del cultivo a los campesinos; y contra la hija del Presidente del Partido Conservador quien protestó por una requisa selectiva a la que fue sometida en el aeropuerto de Barranquilla.

Y para rematar esta andanada de mandobles y acusaciones, al parecer la mayoría imprecisas y sin fundamento, le dijo a la ignota cantautora que intentó alegrar la tediosa gira “Gobierno con el Pueblo Caribe”, que la música de hoy, la música uribista, no dice nada, que es una música que para embrutecer.

Nadie sabe qué busca el Presidente con semejante comportamiento. Muchos dicen que intenta sacar la discusión de la constituyente del Congreso a la plaza pública, donde no necesita mayorías parlamentarias y él siente que es su escenario predilecto, donde mejor se desempeña; y otros que lo que está haciendo es anticipar la campaña electoral del 2026. De todas maneras, lo que sí es claro es que con tantas peleas  y con tantos actores, lo que está consiguiendo es acabar de polarizar al país y enterrar la posibilidad del tan invocado acuerdo nacional.

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