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lunes, abril 22, 2024

Credibilidad perdida

Tendrá que haber muchas manifestaciones verbales y de hecho, para poder recuperar la confianza y la credibilidad entre los colombianos, perdida con el secuestro de Manuel Díaz.

La confesión del Ejército de Liberación Nacional de la comisión del secuestro de los padres del jugador de la Selección Colombiana de Fútbol, Luis Díaz, por parte de una facción de ese grupo guerrillero, es una bofetada al proceso de negociación que adelanta con el Gobierno Nacional.

El grupo ilegal armado se había comprometido dentro del acuerdo de cese al fuego bilateral pactado con el Gobierno Nacional hace tres meses, a mantener la población civil por fuera del conflicto; sin embargo, es claro que con el secuestro de los esposos Diaz Marulanda ha violado uno de los puntos más importantes y sensibles del acuerdo, porque de alguna manera es el que mejor deja ver la verdadera voluntad que tiene el Eln de participar en el llamado proceso “Paz Total”.

Voces venidas de los más disímiles sectores del país, han condenado no solo el acto como tal, que no hay duda es una evidente violación al Derecho Internacional Humanitario, sino la violación al compormiso adquirido por el grupo armado de no afectar a la población civil mientras esté vigente la tegua bilateral firmada.

Es inexplicable que mientras miembros destacados de ese grupo criminal, entre ellos alias Bernardo Trejos cabecilla del frente “José Manuel Martínez Quiroz”, recorren el país en compañía de los delegados del Gobierno, verificando el cumplimiento de los compromisos adquiridos en la mesa de diálogos, esta facción sea la responsable del secuestró de los padres del futbolista colombiano.

Qué pueden pensar los colombianos sobre la verdadera voluntad del grupo armado y la credibilidad del proceso que adelanta con el Gobierno desde noviembre del año pasado, luego de confesar que fue el autor del secuestro de los dos colombianos habitantes del municipio de Barrancas, Guajira.

No podrá decir el Eln que el hecho no representa la voluntad del grupo ilegal y que fue cometido por un frente que no acató la instrucción de cese del secuestro, porque al momento de firmar el acuerdo en junio pasado, los firmantes aseguraron que había unidad de mando en el grupo y que garantizaban la representación de todos los frentes armados que integran esa organización terrorista.

Tendrá que haber muchas manifestaciones no solamente verbales sino de hecho, por parte del Eln, para poder recuperar la confianza y la credibilidad entre los colombianos perdida con el secuestro de los padres del jugador Luis Díaz y con la clara violación al Derecho Internacional Humanitario. Mientras tanto el proceso de paz con este grupo ilegal permanecerá herido de muerte.

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