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jueves, junio 13, 2024

La nadadora que no puede vivir sin insulina

Por: Orlando Salazar Zapata
Deporterisaraldense.com

?Le tenemos una grabaci?n cuando ella ten?a 4 a?itos y dec?a que quer?a ser campeona ol?mpica?, dice su madre, Hilda Gladis Arango, una profesional veterinaria ? zootecnista, que ya alista maletas para viajar a Egipto.

Durante el Nacional en Palmira, María de los ?ngeles fue medalla de plata en la categor?a juvenil de la prueba de 6 kilómetros aguas abiertas, realizada en lagos de Maracaibo, en la v?a Palmira ? Ginebra, Valle del Cauca, la prueba que fue colof?n al certamen nacional de cuatro d?as, y en el que los clubes Atlanta y Calypso, de Risaralda, lograron una destacada actuaci?n.

Charla le cambi? la vida

Ese segundo lugar le dio la clasificaci?n al mundial de Egipto, a mediados de este año.
Hace algunos años sus padres y ella acudieron a una conferencia en Orlando, Estados Unidos, ofrecida por el cinco veces campe?n ol?mpico de nataci?n y 10 veces medallista ol?mpico, Gary Wayne Hall (Cincinnati, Ohio, 26 de septiembre de 1974).
Esa charla le cambi? la vida y la proyect? nuevamente por el camino de la nataci?n, un deporte que practic? de ni?a, pero que a los 9 años cambi? por la gimnasia, sin estar muy de acuerdo, sin sentir la misma pasi?n que por el agua, toda vez que la nataci?n le exig?a un alto gasto energ?tico. El descubrimiento de padecer diabetes tipo 1 le trastoc? su sue?o.

Gary Wayne Hall Jr., hijo de otro excampe?n ol?mpico, fue ampliamente conocido en el olimpismo por ser un deportista que convivi? en sus años de atleta con la misma clase de diabetes de María de los ?ngeles. Es miembro del Consejo de Direcci?n del International Swimming Hall of Fame y del Diabetes Research Institute, y tiene una fundaci?n (Gary Hall Jr Foundation) dedicada a actividades de concienciaci?n p?blica sobre dicha enfermedad.

??Regreso a la nataci?n!?, dijo María de los ?ngeles, cuando el mismo Gary Hall le dijo: ?puedes hacer tu nataci?n tranquila?. Eso fue hace un año y cuatro meses, y como en su ciudad natal, Manizales, no est? desarrollado el deporte de las actividades subacu?ticas, sus padres decidieron inscribirla en la Liga de Risaralda; ella y su madre pasan toda la semana en Pereira, y el fin de semana van a la capital caldense; su padre, que trabaja en la Chec, ?va y vuelve? entre ciudades.

 

La sombra de su hija


Do?a Hilda es la sombra de su hija. Su principal motivo para serlo es su salud; la acompa?a permanentemente a los entrenamientos y a las competencias; hace solo unos meses estuvo en Barcelona con el grupo de nadadores del Club Atlanta, que fue a Espa?a a adquirir experiencia.

Su funci?n es estar pendiente de la bomba de insulina, mirar los niveles de glucosa en la sangre que le reporta la pantalla del admin?culo y estar pendiente de su alimentaci?n. Si est? con tendencia a la baja, toma algo con calor?as y vuelve y entra al agua ?Ella debe comer de todo, pero s? tiene restricciones con el az?car, con los dulces y con las harinas blancas, es decir, las que no son integrales?, explica su madre.

En los hoteles se previene al servicio de alimentaci?n para que los jugos, el chocolate y el caf? sean sin dulce.

 

En el Club Atlanta

María de los ?ngeles Mej?a actualmente est? en el top del escalaf?n nacional categor?a 16-17 años. Estudia grado 11 en el cibercolegio de la UCN (Universidad Cat?lica del Norte), lo que le permite tener disponibilidad de horarios para entrenamientos y competencias, y muchas veces en medio de ambas actividades presenta ex?menes y cumple con sus tareas, desde el computador.

El Club Atlanta inici? una tarea tan tit?nica como disputar los 6 kilómetros en aguas abiertas: conseguir el tiquete que lleve a esta jovencita en julio a la tierra de las pir?mides, del desierto y de los camellos.

A la par, su madre también debe costearse su viaje, para cumplir con la sentencia que tanto ella como su esposo le han repetido constantemente a esta adolescente: ??Queremos que seas una persona saludable y feliz!?.

 

El tanquecito con la insulina

Antes que el vestido de baño, que las aletas, que el gorro de nataci?n o el snorker, para ella es prioritario, literalmente de vida o muerte, portar un tanquecito de tamaño relativamente peque?o, de color negro, con pantalla, botones y orificios en los que se conecta una manguera que conduce la insulina al interior de su cuerpo.

?Ella tiene una bomba de insulina que le inyecta esta hormona al cuerpo; ese mecanismo se lo pone en un costado de la cadera, adherido al interior o exterior del vestido de baño, el cual le inyecta la insulina las 24 horas del d?a y le marca los niveles de glucosa en la sangre; cada tres d?as lo llenan con un reservorio de insulina, y cada mes asiste a controles m?dicos con galenos de Pereira y Manizales?, explica la se?ora Hilda Gladis Arango.

 

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