Un nuevo escenario logístico se abre para la FIFA de cara al Mundial 2026, luego de que surgieran complicaciones con la participación de Irán en territorio estadounidense por razones políticas y de seguridad.
La situación se originó tras declaraciones de autoridades iraníes que pusieron en duda su presencia en Estados Unidos, sede compartida del torneo, debido a las tensiones diplomáticas con el presidente Donald Trump en el contexto del conflicto en Oriente Medio. Desde Teherán se ha señalado que no existen garantías suficientes para la seguridad de su selección.
Ante este panorama, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que su país está dispuesto a recibir los partidos del combinado iraní en caso de que la FIFA así lo determine. La mandataria indicó que la decisión dependería principalmente de la organización del torneo y de ajustes logísticos.
En paralelo, la Federación de Fútbol de Irán ha iniciado conversaciones con la FIFA para evaluar la posibilidad de trasladar sus compromisos a territorio mexicano. El presidente del organismo, Mehdi Taj, argumentó que su equipo no viajaría a Estados Unidos si no se garantizan condiciones adecuadas, mientras que el embajador iraní en México, Abdolfazl Pasandideh, denunció dificultades en la expedición de visas y en el respaldo logístico por parte del gobierno estadounidense.
Irán hace parte del Grupo G del torneo, donde tiene programados encuentros frente a Bélgica, Nueva Zelanda y Egipto en ciudades estadounidenses como Los Ángeles y Seattle. Además, su concentración base estaba prevista en Tucson, Arizona.
El eventual cambio implicaría una reconfiguración de la programación del campeonato, que se disputará entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá. La situación añade un componente político a la planificación deportiva y deja en manos de la FIFA una decisión que podría modificar la logística del certamen a última hora.


