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domingo, junio 26, 2022

La otra cara en la historia de los mineros

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Llegar hasta el lugar donde están atrapados los mineros en Neira, Caldas, es toda una odisea. Sea partiendo desde Pereira o Manizales el viaje se llega a demorar aproximadamente un hora larga. Luego de ir por la vía Medellín a la altura del río Tapias, se comienza el ascenso a la vereda Cuba, y posteriormente a la vereda el Bosque, para llegar allí se debe transportar en camioneta o en jeep ya que la carretera es destapada, hasta cierto lugar solo llegan los vehículos, por lo que desde este sitio el viaje debe hacerse en moto o en las famosas marranitas o brujitas ( medio de transporte tradicional), allí se encuentra un caserío y tras caminar algunos minutos logra llegarse a la mina.

Este recorrido es tan solo una muestra de lo que tienen que vivir algunos pobladores que habitan en este sitio. Debido a las largas distancias con el sector urbano, les toca vivir en precarias condiciones, por lo que su población ya se ha adaptado a ese estilo de vida. No cuentan con tiendas, por lo que consumen es lo que producen los campesinos de la zona, y para poder comunicarse deben ir a una de las fincas, en donde bajo la sombra de un palo de limones se logra coger algo de internet.

Ana Lisbet Castañeda una habitante de la vereda el Bosque, es una mujer corpulenta, con grande sonrisa y una  amabilidad inigualable, ella a pesar de tener esposo, es la líder de su hogar, con 2 hijos, ella no solo se encarga de las labores de ser madre y esposa, también ha sido minera y sabe lo difícil que se encuentra la situación “ Aquí hay alrededor de 1000 familias si no son muchas más en todo este sector Caldense y Risaraldense que viven de la minería.

Y es que aquí no hay nada más que hacer, esto es muerto, todos dependen de las minas. Miren donde vivimos, es un lugar alejado de todo, nos mantienen olvidados, no hay ningún tipo de infraestructura ni grandes caminos. Aquí mujeres, adolescentes, a todos nos ha tocado incursionar en este trabajo, porque todos debemos tener un sustento para llevar a nuestras familias”.

Zona Urbana

Y es que esta situación no solo se vive en esta parte rural, también en Irra, Quinchía la comunidad se encuentra desesperada luego de la construcción del nuevo puente que dejó aislado a este corregimiento, afectando sobre todo a los comerciantes. Ana Acevedo esposa de Joel Briceño uno de los mineros que se encuentra atrapado en la mina, contó cómo han estado viviendo “ Nosotros trabajamos en los pare y siga, vendiendo agüita, café, cigarrillos y nos iba muy bien. Después de la pandemia y del nuevo puente, ya no pasaban vehículos, y no nos alcanzaban las ganancias, por lo que tocó buscar otra forma de ingresos. Mi esposo nunca había trabajado en la minería pero ya no sabía qué más hacer por lo que tomó la decisión de hacer esto”.

Estas son tan solo dos historias de todas aquellas que se viven a diario en estos sectores. A pesar de las dificultades, quienes visitan estos lugares, se pueden encontrar con gente amable, servicial, que le brindan al extraño desde un vaso de limonada hasta un almuerzo completo, aún teniendo sus propias necesidades. Esta gente hoy no solo lucha por encontrar aquellos mineros que se encuentran atrapados, sino también para intentar seguir sobreviviendo.

Por: Alexandra Moncada

Para estar informado

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