El presidente de Colombia, Gustavo Petro, confirmó que el 24 de abril viajará a Caracas para sostener una reunión con Delcy Rodríguez, actual jefa interina del Ejecutivo venezolano, en lo que sería una visita de alto impacto regional tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. El anuncio fue hecho en Barcelona, durante un evento organizado por RTVE y EFE, en el marco de una cita de líderes de izquierda impulsada por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
Durante su intervención, Petro explicó que había intentado concretar previamente un encuentro con Rodríguez en territorio colombiano, pero que esa opción no prosperó por reparos de seguridad planteados desde Caracas. Ante ese escenario, optó por desplazarse personalmente a Venezuela para avanzar en el diálogo político con la dirigencia chavista.
El mandatario colombiano aprovechó además para plantear una salida transitoria a la crisis venezolana basada en un esquema compartido de poder entre el oficialismo y la oposición. Según su propuesta, ambas partes podrían integrar un gobierno conjunto por un periodo de uno o dos años, como paso previo a la convocatoria de elecciones realmente competitivas y con garantías plenas. Petro sostuvo que una fórmula de este tipo permitiría reducir la desconfianza mutua y abrir el camino hacia una transición pactada.
Para respaldar esa idea, evocó el antecedente del Frente Nacional en Colombia, cuando liberales y conservadores acordaron un periodo de cogobierno tras años de violencia política. A su juicio, un entendimiento semejante podría ayudar en Venezuela a bajar la tensión y crear condiciones mínimas para que el electorado se exprese sin miedo.
Petro también advirtió que en sectores de la sociedad venezolana persiste temor frente a un eventual retorno de María Corina Machado al poder, por la posibilidad de que se desate una retaliación política. En esa línea, insistió en que antes de cualquier proceso electoral debe construirse confianza entre los bloques enfrentados. Asimismo, consideró que unas elecciones celebradas bajo sanciones internacionales no pueden ser consideradas plenamente libres.
En sus declaraciones, el jefe de Estado colombiano aseguró que en el pasado le transmitió a Maduro que debía permitir que el pueblo venezolano se pronunciara libremente sobre su continuidad en el poder. Petro expuso su propia trayectoria política como ejemplo de resistencia desde la oposición y defendió la idea de que una alternancia democrática solo es legítima cuando existe participación real y sin restricciones para todos los sectores.
El presidente también marcó distancia frente al chavismo al afirmar que nunca fue aliado de Maduro, pese a haber coincidido con él en varias ocasiones ya como gobernante. Explicó que sus diferencias se han centrado, entre otros puntos, en su apuesta por una economía menos dependiente de los combustibles fósiles, una visión que, dijo, choca con la estructura petrolera venezolana.
Sobre el expediente judicial que enfrenta Maduro, Petro opinó que, si existieran delitos comprobados, estos deberían ser juzgados por tribunales venezolanos o por una instancia internacional acordada multilateralmente. También puso en duda señalamientos específicos sobre redes de narcotráfico atribuidas al entorno chavista y aseguró que, según sus indagaciones, las estructuras criminales que operan en la zona fronteriza responden a otras denominaciones.


