El Ideam advirtió que la probabilidad de que se desarrolle el fenómeno de El Niño en el país superaría el 90% a partir de septiembre de 2026, en un escenario que ya es monitoreado por autoridades ambientales y centros internacionales de predicción climática.
De acuerdo con los más recientes análisis técnicos, el evento climático mostraría una evolución progresiva durante el segundo semestre del año. Inicialmente, entre mayo y julio, la probabilidad se ubica alrededor del 60%, pero aumentaría de forma sostenida hasta consolidarse hacia finales de año, con posibles intensidades entre moderadas y fuertes.
El informe señala que uno de los factores clave es el calentamiento del océano Pacífico ecuatorial, cuyas aguas podrían alcanzar anomalías cercanas a 1,5 °C por encima de lo normal. Este comportamiento es característico del fenómeno de El Niño y tiene efectos directos sobre el clima global y regional.
En Colombia, las principales consecuencias esperadas incluyen disminución de las lluvias y aumento de las temperaturas, especialmente en regiones como la Andina, Caribe y Pacífica. Estas condiciones elevan el riesgo de incendios forestales, olas de calor, estrés hídrico y afectaciones en sectores estratégicos como la agricultura y la generación de energía.
El Ministerio de Ambiente, a través de su equipo técnico, advirtió que este panorama exige acciones anticipadas. Entre las recomendaciones se encuentra el uso eficiente del agua, la preparación de los sistemas de abastecimiento y el ajuste de operaciones en sectores productivos sensibles a la variabilidad climática.
Los modelos climáticos internacionales coinciden en que la transición hacia El Niño podría consolidarse entre junio y agosto, con efectos que se extenderían hasta finales de 2026. Incluso, algunos análisis contemplan la posibilidad de un evento de alta intensidad, lo que incrementaría los impactos sobre los ecosistemas y la economía.
No obstante, el Ideam precisó que el comportamiento del fenómeno no es homogéneo en todo el territorio nacional. Debido a la diversidad climática del país, algunas regiones podrían experimentar efectos menos intensos o incluso variaciones distintas en los patrones de lluvia.
Frente a este escenario, el Gobierno nacional confirmó que mantendrá el monitoreo permanente de las condiciones oceánicas y atmosféricas, con el objetivo de emitir alertas oportunas que permitan la toma de decisiones y la reducción del riesgo en las regiones más vulnerables.


