97 árboles

Fabian Henao Ocampo

Dos meses después del devastador terremoto que sacudió a Pereira, las labores de limpieza y el retiro de escombros siguen recordando el peso de la tragedia. Sin embargo, la ciudad ha comenzado a levantar la mirada hacia el futuro, entendiendo que la reconstrucción material no debe eclipsar la necesidad más humana de todas: sanar y seguir adelante.

El sábado anterior, el separador de la Avenida Sur, cerca del Parque Metropolitano del Café, dejó de ser una simple vía urbana para convertirse en un santuario vivo. Allí se sembraron 97 árboles en homenaje a las noventa y siete vidas que interrumpió la naturaleza. Cada árbol que con el tiempo florecerá en tonos rosados y lleva una placa conmemorativa como testimonio de la memoria de quienes se fueron ese día del terremoto.

Como bien lo expresó el alcalde Mauricio Salazar, este homenaje busca trascender el ese día de luto  y convertirse en un legado duradero: «La idea es que estos árboles nos recuerden durante muchísimos años a estos hermanos que fallecieron. Cada árbol representa una vida que dejó una huella en sus familiares, en sus amigos y en la ciudad».

Los pueblos no solo se construyen con cemento y arena, detrás de todo hay un tejido social y un grupo humano que es necesario sostener y acompañar. Felicitaciones por la iniciativa de la Alcaldía de Pereira, esta es una buena idea que nos hace vivir el duelo de otra manera.  La resiliencia de una ciudad como Pereira no se mide solo por la rapidez con la que limpian sus escombros, sino por el respeto, la dignidad y el amor con los que honra la memoria de los que ahora estarán ausentes.

Otras opiniones

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -