Iván Tabares Mayores
En una conferencia atribuida a Walter Riso en YouTube se plantea un dilema en la relación de pareja después de los sesenta años: soledad o amor. Y toma partido en favor de la soledad por las dificultades que genera la convivencia. Cita en primer lugar el caso de una de sus pacientes que se casó con un señor, también mayor, con gustos o pasatiempos diferentes: mientras uno prefería la televisión, el otro, la lectura; uno quería imponer la forma de vestir al otro, y a ella le fascinaba tener largas conversaciones telefónicas con sus amigas, en fin, todo un fiasco.
En resumen, para Riso los motivos para recomendar la soledad a los mayores son: libertad de elección, la paz interior, aprender a ponerte en primer lugar; la belleza de la soledad auténtica. Solo en un caso Riso recomienda el matrimonio tardío, cuando el amor llega como regalo, no como salvación, cada uno en su residencia, después de que hayan aprendido a vivir solos durante años. Es lo que aquí llamamos “amigos con derechos y cada uno para su casa”: es la relación de pareja de “Poncho” Rentería.
Otro psicólogo se opone a las relaciones amorosas después de los sesenta por razones puramente económicas: los hijos de ambos se van a oponer al matrimonio por la herencia; se crearán conflictos en la pareja por la distribución de los gastos, especialmente en la enfermedad. Obviamente es un análisis para sociedades muy ricas, que poco significa en nuestro medio.
Faltaba la opinión de la psiquiatra española Marian Rojas Estapé para dar una visión científica. Su conferencia en YouTube se titula “Por qué tener pareja a los 40, 50… años puede ser un gran error”. La razón es muy lógica: porque después de esas edades el cerebro ya está estructurado, su plasticidad de la adolescencia ya no existe y la posibilidad de modificarlo es nula. “Cuando intentas adaptarte a otra persona, estos cambios son percibidos por tu cerebro como una amenaza, activa tus mecanismos de defensa, aumenta tu cortisol y lo que considerabas una relación placentera se convierte en una fuente de estrés”. La científica Nazareth Castellanos, también española, comparte la misma opinión.
La pregunta que surge es: ¿por qué se dan matrimonios o amores tardíos entre los mayores? Una explicación puede ser el interés económico de uno de ellos, aceptado o ignorado por el otro. Otro es el caso de la doble vida que lleva uno de ellos, como cuando un hombre casado se enamora de una mujer joven o de un joven homosexual: cuando su pareja joven decide terminar la relación, el hombre puede recurrir al suicidio. Conocí varios casos.
En fin, solo queda una forma de relación de pareja para los mayores de 40: los encuentros de fin de semana, un paseo, un almuerzo o el encuentro cuando haya “ganas”. Cuando uno de los enamorados es joven, su cerebro conserva la capacidad de adaptarse y su relación podrá mantenerse, aunque los estudios citados no se refieren a este caso.
