Lustrabotas de la Plaza de Bolívar, piden que no se olviden de ellos

Luego del terremoto, ellos siguen yendo a sus puestos de trabajo en la Plaza de Bolívar pero ante la poca presencia de gente, no tienen trabajo ni su sustento de vida.

 Julián Andrés Santa

Texto: «Sin nada venimos a trabajar y sin nada nos estamos yendo para la casa. No se olviden de nosotros, también los necesitamos». Este es el clamor que hacen los lustrabotas que durante varios años se han ubicado y trabajado en la Plaza de Bolívar de Pereira, lugar al que siguen yendo tras el terremoto del pasado 10 de agosto, ya que de allí depende su sustento diario.

Plaza sola y triste

La alegría que siempre se veía todos los días en la Plaza de Bolívar ya no está. De la gente caminando en su cotidianidad, alimentando a las palomas o tomándose la foto al lado del imponente Bolívar Desnudo, solo queda el recuerdo y los más afectados son los vendedores ambulantes, en este caso los lustrabotas, para los que la no presencia de ciudadanos, significa el no tener a quien lustrar sus zapatos y no poder llevar el sustento diario a sus hogares y familias.

La plaza es su segunda casa

Pedro Bernal es un bogotano con corazón pereirano, ya que lleva 40 años trabajando en la Perla del Otún, donde ha sacado adelante a su familia, limpiando y embelleciendo los zapatos de los risaraldenses. Es así como la Plaza de Bolívar se ha convertido en su segunda casa, ya que allí permanece más tiempo que en su propio hogar. «Aquí en la Plaza de Bolívar llevo diez años trabajando y en general sumo 40 años. En el Parque La Libertad duré trabajando 30 años y aquí llevo 10 ya».

El día del terremoto

Sin perder su sentido del humor pese a las dificultades por las que pasa y al no tener una moneda en su bolsillo, relata cómo le fue el día del terremoto, ya estando ubicado allí en su lugar de trabajo. «Pues empecé a bailar cuando inició el terremoto. Vi caer el Alberto VO5, estando aquí agarrado de mi puesto. Yo llego a las seis de la mañana y vi cuando se cayó todo esto».

¿Se comunicó con su familia?

«Yo no tengo celular, después de que pasó todo ahí sí llamé a mi familia en Bogotá y les dije ‘estoy bien no se preocupen'».

«Soy pacífico»

«Ya me han tocado varios terremotos, arriba en la Libertad me tocaron como tres y en este del 10 de agosto, yo soy pacífico, yo no me altero, soy tranquilo, donde hubiera salido corriendo se me cae encima un edificio y habría pegado para el centro del parque pero no, yo soy muy pacífico».

«No he hecho nada»

«El trabajo se ha reducido a ceros, ahí puede ver, no he hecho el banderazo y son las 10 de la mañana (hora de la entrevista). Antes yo atendía dos o tres, como lo que llamamos el banderazo, empezó el terremoto y esta es la hora que no he hecho nada, entonces ¿cómo me voy a ir?, así es».

Les han pedido que se vayan de allí

Don Pedro Bernal relata que desde las autoridades que han estado recorriendo la Plaza de Bolívar, les han dado la instrucción de que se muevan de este sitio, sin embargo, añade que ellos viven del día a día. «Nosotros tenemos que trabajar porque ¿cómo hacemos?, vivimos de esto, del día a día, más no se puede hacer, no sabemos más sino este destino. La ‘lustradita’ vale cuatro mil pesos y hasta ahora, no tengo nada».

Su sentimiento

La Plaza de Bolívar no solo era un punto de encuentro entre los pereiranos, sino un agradable sitio donde los vendedores ambulantes salían adelante con su pujanza y era agradable pasar por allí todos los días y sentirse orgullosamente pereiranos. Sobre cuál es su sentimiento actualmente, luego del terremoto, añade don Pedro Bernal: «Siento tristeza, desolación, casi no pasa gente ya y por el temor que esto se cae por la séptima o por la sexta, eso es lo que se escucha que dice la gente».

Los lustrabotas esperan que ellos también sean tenidos en cuenta para recibir ayudas y subsidios por parte de la Alcaldía de Pereira.

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