colombia ante el niño anticipado y feroz

Las probabilidades de un fenómeno de El Niño de intensidad fuerte a muy alta en Colombia. El país enfrenta este panorama con temperaturas históricas ya registradas, un déficit acumulado de lluvias y la memoria viva de los apagones, racionamientos y epidemias que los episodios anteriores dejaron en su territorio.

Colombia termina este mayo con un termómetro que no miente: decenas de municipios marcaron registros de calor que no se veían desde hace varias décadas, y los organismos de monitoreo internacional actualizaron sus proyecciones con una velocidad inusual. en apenas unos días, la probabilidad de consolidación del fenómeno de el Niño para el trimestre mayo-junio-julio saltó del 62 al 82 %, y los modelos apuntan a que esa cifra podría trepar hasta el 96 % hacia finales de año, con una intensidad catalogada entre “fuerte” y “muy fuerte”.

El anuncio llegó en rueda de prensa el jueves 15 de mayo, cuando la ministra encargada de Ambiente, Irene Vélez, la directora del IdeAM, Ghisliane echeverry, y el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de desastres (UNGRd), Carlos Carrillo, describieron un panorama climático “anómalo y complejo” que exige acción inmediata. Lo que hace singular a esta alerta no es solo su magnitud proyectada, sino su precocidad: el fenómeno podría anticiparse meses respecto a los calendarios históricos, encontrando al país en un contexto ya deficitario de lluvias.

Un termómetro que ya habla

Los primeros días de mayo de 2026 dejaron datos inequívocos. el IdeAM, que opera una red de 2.700 estaciones de monitoreo en todo el territorio nacional, reportó incrementos generalizados de temperaturas máximas en las regiones Caribe, Andina y Pacífica. Valledupar registró 38,4 °C, una anomalía de +4,2 °C sobre su promedio histórico. Santa Marta marcó 37,2 °C (+4,0 °C), y San Andrés Islas superó su récord de temperatura absoluta. La región Caribe concentra actualmente el 51,1 % de los municipios con alertas activas, especialmente en La Guajira y Magdalena.

Lo que más preocupa a los climatólogos no son los picos individuales, sino el patrón que los antecede. desde marzo, las precipitaciones han estado por debajo de lo normal en gran parte del territorio. esta condición deficitaria coincide ahora con la llegada inminente de el Niño y, peor aún, con la segunda temporada de menores lluvias del año, que se extiende entre junio y septiembre en las regiones Andina y Caribe. La suma de estos factores configura un escenario de riesgo acumulado que los expertos califican como excepcionalmente peligroso.

Qué es el niño y por Qué azota colombia

es un fenómeno climático que ocurre cuando los vientos alisios se debilitan y desplazan agua cálida hacia el Pacífico central y oriental, alterando los patrones de lluvia. en Colombia, su efecto predominante es la sequía severa, el aumento extremo de temperaturas y la reducción de caudales en ríos como el Magdalena y el Cauca.

“Un evento de El Niño ‘Moderado’ hoy puede tener impactos térmicos similares a un evento ‘Fuerte’ de hace 40 años”.

Qué piden las autoridades a la ciudadanía y los entes territoriales

Ahorro inmediato de agua y energía: el IdeAM recomienda reducir el consumo doméstico como primera línea de acción preventiva.

Activar planes de contingencia: La UNGRd exige a los municipios revisar y actualizar sus planes frente a sequía y desabastecimiento hídrico.

Prevención de incendios forestales: Las alertas pasaron de 7 a 90 en los primeros 14 días de mayo. Las autoridades piden no encender fogatas y proteger zonas boscosas.

Protección de embalses: Acolgen urge al gobierno a priorizar la generación térmica para conservar el agua embalsada, que es la reserva de energía del país.

Vigilancia epidemiológica: el INS activa alertas tempranas para dengue y malaria en municipios con mayor riesgo de calor sostenido.

Atención a poblaciones vulnerables: Los municipios de la Costa Caribe, los valles interandinos y las zonas rurales sin acueducto son la prioridad de asistencia.

“Es probable que El Niño se anticipe. Esto quiere decir que no debemos prepararnos para septiembre, sino desde hoy”. Irene Vélez, ministra (e) de Ambiente y Desarrollo Sostenible

¿está colombia mejor preparada esta vez?

En cuatro décadas, Colombia ha construido un andamiaje institucional para enfrentar estos fenómenos. La Ley 1523 de 2012 marcó un cambio de paradigma, definiendo la gestión del riesgo como un proceso social que incluye el conocimiento del riesgo, su reducción y el manejo de desastres. el país cuenta hoy con el IdeAM para el monitoreo técnico, la UNGRd para la coordinación operativa, el SINA para la protección de cuencas, y el SISCLIMA para articular la variabilidad climática con las proyecciones de largo plazo.

Sin embargo, los informes de lecciones aprendidas son duros: la implementación local sigue siendo débil. Muchos municipios carecen de planes de contingencia actualizados para el desabastecimiento de agua y el control de incendios, y dependen excesivamente de la ayuda del nivel nacional cuando la crisis ya se ha manifestado. en el sector eléctrico, las lecciones de 1992 sí se aprendieron: la diversificación de la matriz y el fortalecimiento del respaldo térmico han evitado nuevos apagones generalizados, aunque a costa de mayores tarifas en los momentos de mayor estrés hídrico.

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