Alvaro Ramírez González

Columnista

La motivación de este escrito no tiene nada que ver con posiciones belicistas; el artículo mismo no toca asuntos de capacidad militar pero si lo soporta una dolorosa situación humanitaria que no puede alargarse más.

 

Después de 20 años, el socialismo bolivariano de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, arruinó totalmente a Venezuela, el país más rico de América Latina.

 

El desastre es incalculable pero ese socialismo ha asesinado 300.000 personas y sus líderes y amigotes han saqueado US $ 700.000 millones. Es un saqueo mucho mayor que el de la Segunda Guerra Mundial.

 

La destrucción de todo el aparato productivo, trajo la ruina, el desabastecimiento, el hambre, y el desplazamiento de cuatro millones de venezolanos.

 

El régimen está totalmente aislado y repudiado por 52 países del mundo y Rusia y China solo necesitan el pago de sus deudas; jamás intervendrán ante un conflicto militar. La llegada del presidente interino Guaidó fue una maravillosa idea que está desplazando a Maduro día por día; la congelación de todos los dineros del petróleo tiene al régimen en un estado famélico y sin un centavo. Los dineros de Citgo y del  otro crudo, están hoy en cuentas a disposición del nuevo presidente Guaidó.

 

Al día de hoy están desertando 250 militares y policías cada día y la cifra crece exponencialmente. Será cuestión de meses el esperado fin.

 

¿Por qué esperar? ¿Cuánto tiempo más deben sufrir al extremo y morir los venezolanos por falta de una inyección o un medicamento? ¿Saben cuántos miles mueren a diario en los hospitales desmantelados sin medicinas, sin agua y sin luz?

 

Estados Unidos, Canadá y Brasil quieren emprender una invasión relámpago de tipo militar pero con fines claramente humanitarios. Será cuestión de pocas horas bombardear el palacio de Miraflores y El Fuerte Tiuna. Los militares afectos al régimen deberán entregarse o escapar ante la incapacidad absoluta de las FFMM de enfrentar cualquier evento.

 

El pueblo saltaría a las calles alborozado a recibir con aplausos y pañuelos blancos a los militares que llegan.

 

Una invasión militar humanitaria dará fin en pocas horas a esa tiranía asesina.

 

Convocar de inmediato a elecciones libres y poner de inmediato el plan de reconstrucción que ya dispone de US $ 60.000 millones.

 

Y no olvidar: capturar a Maduro, a Diosdado, a Padrino y a todo el staff Bolivariano. Deben pagar por sus crímenes.

 

¡Manos a la obra!

alragonz@yahoo.es

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