Una medida necesaria

Circular por cualquiera de sus vías es una tragedia que hoy se asume no solo con resignación, sino con molestia por quienes voluntaria u obligatoriamente tienen que ir a Dosquebradas.

 

La Secretaría de Tránsito de Dosquebradas acaba de anunciar, por fin, la medida de “pico y placa” para todos los vehículos que circulen por ese municipio. La restricción que empezó a regir a partir del pasado 25 de octubre, tendrá un período de gracia y solamente con sanciones pedagógicas hasta el 15 de noviembre. De allí en adelante quien no tenga en cuenta la norma se hará acreedor a la sanción económica correspondiente.

Aunque la medida se está adoptando, más por las obras que se van a empezar a construir en varios puntos de la ciudad y especialmente la intervención de la llamada glorieta de Postobón que, por la necesidad real de limitar la circulación de tantos vehículos por las escasas vías de Dosquebradas, es una decisión que, sin ninguna duda, alivia el tráfico de la vecina población y era una necesidad que estaba pidiendo a gritos ese municipio.

Dosquebradas se ha vuelto imposible en el tema de movilidad. Circular por cualquiera de sus vías es hoy una tragedia que se asume no solo con resignación, sino con molestia por quienes voluntaria u obligatoriamente tiene que circular por Dosquebradas o tienen que atravesarla ante el cierre y la congestión insoportable de la variante La Romelia-El Pollo.

Y si a esto le agregamos que el municipio tiene de por si muy graves problemas de vías que enlacen sectores importantes y populosos de la ciudad, que sus pocas vías están en muy mal estado, que la cantidad de vehículos en circulación es cada vez más grande y que, da dolor decirlo, pero es una realidad, allí prácticamente no hay autoridad de tránsito; intentar circular en Dosquebradas en las condiciones actuales, es toda una odisea.

Por eso, decimos que era una urgencia, ahora más sentida con la salida de servicio de las vías que van a ser intervenidas para mejorarlas, reducir el número de vehículos circulando cada día en Dosquebradas, máxime si, como es evidente, las alternativas son prácticamente ninguna.

Lo importante en esto es hacer una campaña muy intensa para concienciar a los dosquebradenses sobre la necesidad de la medida y las bondades que ella puede traer, y que existan las autoridades suficientes para hacerla cumplir. Que no se vuelva, como tantas otras normas, en el rey de burlas de todos los ciudadanos. Y, por supuesto que si la medida no da los resultados que se esperan o se vuelve contraproducente, se tenga la entereza y humildad de devolverla.

Celebramos, pues, la medida del “pico y placa” para Dosquebradas. Es lo mínimo que se podía hacer para contrarrestar una situación de movilidad muy compleja que tiene ese municipio y que, con seguridad, se va a agudizar con el inicio del paquete de obras que, en buena hora, se van a adelantar en esa ciudad.