Un emprendimiento que le declaró la guerra al plástico: La Colecta

Cada año un colombiano desperdicia alrededor de 32 kilogramos de comida, lo cual quiere decir que se debe ser más eficiente y consciente a la hora de producir y comprar alimentos.

En parte este desperdicio en los hogares se reduciría si las personas compraran solo las cantidades que necesitan o las que están seguras que alcanzan a consumir. Con esta filosofía Julián Eduardo Zapata Cano creó La Colecta, un espacio de venta de alimentos al granel donde se adquiere la cantidad que se requiere para no generar desperdicio.

El consumidor puede además llevar los productos en el empaque que desee, lo cual elimina también el uso del plástico.

En esta nueva idea de negocio que funciona en el segundo piso del centro comercial Pereira Plaza donde se pueden conseguir frutos secos, cereales, especias, frutos deshidratados, aceites, harinas, entre otros. “La mayoría de productos viene sin procesar pero con la ficha técnica de que no están mezclados, se garantiza que tengan poco proceso industrial y que sea puro”, asegura Julián Zapata, creador de La Colecta.

Los orígenes

Cuenta Julián que durante 13 años trabajó en un banco y cuando quiso ser independiente tuvo la idea de montar una tienda en el garaje de su casa; al mismo tiempo, llegó la primera hija al hogar y con esta cambiaron los hábitos alimenticios de la familia.

“De esta forma empezamos con el enfoque de la alimentación saludable. Investigando descubrí que la venta a granel es común en España, Argentina, en Norte América y empezamos a ver que la aceptación era muy buena, a pesar de ser una tienda de barrio ubicada en El Jardín segunda etapa empezó a llegar gente de otras zonas, el crecimiento fue muy orgánico porque no se hizo publicidad, solo fue el voz a voz, la gente fue aceptando el concepto”, recordó.

Con la ayuda de un primo que se enamoró del emprendimiento, le dieron un nuevo impulso a la tienda y gracias a un préstamo familiar trasladaron La Colecta primero al sector de Invico y luego la ubicaron en el centro comercial.

“Estar en este lugar es mucho mejor, porque los clientes se quejaban por el parqueo y es un lugar fresco, más seguro, el espacio es más grande y se pudo incluir más productos”, anotó Zapata.

Distribuir productos locales es otra de las filosofías en la tienda. Su fundador explica que “se trata de dar apoyo al productor local hasta donde lo permite el Invima y la Secretaría de Salud, porque hay proveedores que tienen productos muy buenos, pero no cuentan con registro sanitario, entonces no los podemos vender aquí; muchas personas que son los clientes conscientes preguntan de dónde provienen los cereales o los granos y si no son locales, prefieren no comprar”.

Sin bolsas plásticas

Para Julián es fundamental en su negocio mantener la prohibición del empaque de plástico, por lo cual promueve que los clientes lleven los productos en las bolsas de papel o en frascos de vidrio. Y para incentivar el refill, es decir, la reutilización de estos envases, hace un descuento del 5% en la compra.

En la tienda también se venden productos procesados como mermeladas que son emprendimientos apoyados por el Fondo Emprender y tienen registro del Invima. En estos casos los empaques son de vidrio y a quien regrese el frasco se le devuelven $ 500.

Según Zapata Cano los productos para limpieza que allí se distribuyen también son emprendimientos locales y nacionales biodegradables en un 93% y provenientes de fuentes minerales naturales, hay detergentes multiusos, lavaloza y detergente para la ropa, también hay una crema dental sin fluor que es ecológica.