Un dato demasiado alto

Es un dato que tiene que estar invitando a los partidos y candidatos a revisar sus estrategias para enseñar a los ciudadanos a votar bien y reflejar en lo marcado su decisión de voto.

Dice un reciente informe periodístico de este medio que, según la última elección, el 17% del poder votante válido en el Departamento, alrededor de 443.000 ciudadanos, se pierde porque fueron votos nulos o inválidos; constituyéndose esto en número, en la segunda votación para Asamblea Departamental.

No tiene mayor sentido que cerca de 73.000 personas que, no hay duda, tenían la intención de votar por algún candidato o un partido, porque se arrimó a la mesa de votación y marcaron el tarjetón por alguna de las opciones que había tanto para alcalde, como para gobernador, o concejo, o asamblea; se hayan equivocado y marcado mal el tarjetón, al menos en lo que se refiere a la duma departamental.

Ese es un dato demasiado alto que tiene que estar invitando a los distintos partidos y candidatos a revisar sus estrategias para enseñar a los ciudadanos a votar bien y reflejar en lo marcado su decisión de voto; y, por supuesto, a las autoridades a estudiar las causas de un porcentaje tan alto de error y, si es del caso, a analizar la posibilidad de hacer algunos ajustes que permitan disminuir este fenómeno.

Llevar hasta las mesas de votación a los ciudadanos es tradicionalmente, en el país, una labor difícil. Las estadísticas muestran que la mitad de los colombianos aptos para votar, regularmente no lo hacen, y si a estos niveles se le agrega que casi uno de cada cinco ciudadanos que llega hasta las urnas, vota mal, el único lastimado es la democracia.

Votar en nuestro país es una tarea compleja. Un montón de tarjetones gigantes, uno para cada elección, que contienen las opciones de cada partido o grupo significativo de ciudadanos, que no tienen el nombre ni la foto del aspirante y que la única referencia y orientación es un número que se olvida fácilmente, convierten el ejercicio electoral, para una persona normal y también para una informada, casi que en una ruleta.

Es casi imposible que un ciudadano no muy involucrado en el tema político, pueda votar por su candidato, del que solo aparece un número, en un tarjetón que, por ejemplo, para concejo que tiene 10 o 12 agrupaciones políticas y, en el caso de Pereira, cada una con 19 opciones. Con toda seguridad las posibilidades de que la persona marque el candidato que no es, son muy altas.

Esto sin contar con la cantidad de ciudadanos que, por falta de conocimiento o de claridad, marca dos veces el mismo tarjetón porque piensa que allí se escoge concejo y asamblea, o que se da cuenta que se ha equivocado y tacha lo marcado y vuelva a marcar, o que marca el logo de un partido y en otro el número de su candidato. Los candidatos y los partidos políticos tienen que hacer, pues, un esfuerzo muy grande de pedagogía electoral, para que el mayor número de ciudadanos que se arrimen a las urnas vote bien y lo haga por el candidato de sus preferencias, y no que, abrumado por la cantidad de tarjetones y de números, su voto termine depositado por el que no es, o lo que es peor, por el que menos se quería.

1 comentario en “Un dato demasiado alto”

  1. He sido jurado de votación en muchas ocasiones y las cifras se quedan cortas, sobre todo en las mesas donde votan los adultos mayores, pues al hacer el escrutinio se encuentra uno con todas estas situaciones descritas. Es algo que desde la misma reforma política podrían mejorar, pero parece que es mejor ser elegido por error que por convicción del electorado, o resultar quemado sin dolor.

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