Quienes creyeron que con la expedición del comunicado el pasado lunes, 11 de octubre, las aguas -por cierto muy agitadas- del partido Conservador se habían calmado, estaban bastante equivocados.

En dicha declaración, firmada por los dos congresistas Samy Merheg y Juan Carlos Rivera y por los dos pre-candidatos que quedaban, al menos de manera oficial en contienda, Diego Naranjo y Álvaro Arias, se anunció que la colectividad acudiría a dos mecanismos para dirimir el otorgamiento de dicho aval: una encuesta departamental y una convención descentralizada.

Y a ello se sumó un rumor, que muchos dan por cierto, en el sentido que la exdiputada Juliana Encizo, esposa del exsenador Habig Merheg, había desistido de una posible candidatura suya a la Gobernación, la cual comenzó a tomar fuerza ante el regreso de la pareja a estas tierras después de casi una década de ausencia. Aunque acerca de la bajada de Juliana de esa candidatura, alguien dijo con cierta ironía: “nadie se baja de donde no se ha subido”.

De paso, hay que recordar con la avalancha de simpatías que la eventual candidatura de Juliana empezó a despertar en sus reuniones con equipos políticos y en los recorridos por los municipios, que según ella eran solo en plan de saludo de amigos, el exgerente de Aguas y Aguas, Francisco Valencia, a quien muchos señalaban como “el que dijo Merheg”, tomó la decisión de retirarse del partido y aspirar a la Gobernación por firmas al sentirse políticamente traicionado y falto de garantías.

Un nuevo actor

Pero con lo que no contaba nadie era con el surgimiento de un actor que, en la práctica, causó un revolcón mayúsculo, una especie de tsumani al interior del partido. Se trata de la eventual, pero muy segura aspiración a ese anhelado cargo del exgobernador Víctor Manuel Tamayo.

Tamayo se había apartado de las filas del conservatismo en las elecciones pasadas, cuando con el apoyo de varios movimientos y partidos, entre ellos el congresista liberal Diego Patiño Amariles, se enfrentó en las urnas al actual gobernador Sigifredo Salazar Osorio a quien respaldaba la oficialidad del partido. Tamayo perdió por apenas 36.304 votos (147.483 frente a 183.787).

El exmandatario le indicó a El Diario que muchos amigos le han propuesto que se postule de nuevo esta vez dentro del partido Conservador, situación que está pensando seriamente. Es más, en círculos muy cercanos a Tamayo se afirmó que su inscripción será oficializada esta semana.

Recortar el plazo

Entre otras cosas, de acuerdo con lo reglamentado por el conservatismo a nivel nacional, en todas las regiones el plazo para la inscripción de candidatos a cargos de elección popular se cerrará el 30 de abril, aunque en algunos departamentos como Tolima -por solicitud de los dirigentes locales- ese plazo se recortó.

Una situación similar se presentará en Risaralda en donde el presidente del directorio departamental, Juan Carlos Rivera, solicitará a la dirección nacional que cierre este proceso el 30 de marzo en curso. El argumento es sencillo: es necesario darle el aval a un candidato para que adelante en firme su labor proselitista con el ánimo de llegar fuertes a una eventual mesa de negociaciones con otros partidos y movimientos.

Posibilidades de Tamayo

A todas éstas, en buena parte de las filas azules se da como un hecho que ese aval recaiga en las manos de Víctor Manuel, por múltiples razones. La primera de ellas, su reconocimiento político no solo dentro del conservatismo sino también en otros sectores entre ellos el propio Centro Democrático que podría ser un aliado poderoso.

No hay que olvidar que Tamayo tiene una gran cercanía con los Merheg, como quiera que por varios años fue alto ejecutivo de Cable Unión, compañía fundada por Habib Merheg para operar la televisión por cable en el país. Así que el exgobernador podría ser, en caso dado, prenda de garantía para esta casa que tiene un alto peso en el conservatismo.

Además, es Tamayo muy cercano a la vicepresidenta Martha Lucía Ramírez, quien hoy por hoy es la voz cantante dentro del partido y, de paso, también del actual presidente del directorio nacional, el exsenador caldense Ómar Yepes Alzate. Como si fuera poco, es bastante amigo del actual Contralor General, Carlos Felipe Córdoba, quien es yerno de Yepes y alguna influencia puede tener por ese lado.

Y, como ya lo dijimos, fue socio político del congresista liberal Diego Patiño en la anterior contienda electoral y con el actual gobernador, Salazar Osorio, quien fue su contrincante en el pasado, ya se ha sentado a manteles, muy cordialmente por cierto, en varias oportunidades.
Así las cosas al parecer el plato está servido para Víctor Manuel, segunda etapa.

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