Tiene que ser la meta

A pesar de que Pereira sigue manteniendo una tasa de desempleo de un dígito y conserva su posición dentro de las cinco ciudades del país con menor nivel de desocupación, el índice de personas desocupada se ha ido, mes a mes, deteriorando al punto que tiene hoy en alerta a los principales protagonistas de la economía local.

Según el informe del Mercado laboral que realiza periódicamente el DANE, Pereira y su Área Metropolitana arrojaron un índice de desempleo en el trimestre móvil agosto-octubre del 9%, un dato que, aunque resulta muy inferior al promedio nacional que fue del 10,3%, es un 0,4% superior al registrado en el mismo período del año anterior.

Esto último, en números, significa que en la ciudad y su área de influencia había al cierre del trimestre medido, 292.000 personas trabajando, mientras que en la misma fecha del 2018 los empleados eran 312.000, lo que significa, ni más ni menos, 20.000 pereiranos más desocupados y buscando empleo.

Claro que la situación no es desesperada, ni mucho menos la que tuvo la ciudad hace unos cuatro años cuando arrancó la actual administración; pero sí tiene que llamar la atención de las autoridades e invitarlas a revisar las estrategias que vienen poniendo en práctica para combatir la desocupación y estimular el empleo.

Lo que menos le conviene a la ciudad en momentos en los que quiere posicionarse como un centro atractivo para inversión nacional y extranjera, y como un lugar con una economía dinámica y una capacidad de compra importante de sus habitantes, es dejar ver el deterioro de sus índices de empleo.

Por supuesto que 9% no es malo comparado con el nacional y en especial con el de algunas ciudades que son pares de la nuestra; pero lo que preocupa es el reciente comportamiento de este fenómeno en Pereira y la tendencia sostenida hacia arriba que ha mostrado en los últimos meses y que hoy la tiene ya cerca a un desempleo de dos dígitos.

Pereira ha exhibido con orgullo en el último tiempo sus bajos niveles de desempleo y la capacidad del comercio, de la industria, del turismo, del campo y de todo el sector de servicios, para generar empleo y absorber la creciente oferta de mano de obra básica y calificada que produce la región; y debe hacer todo lo que esté a su alcance para no perder esta dinámica laboral.

Ojalá, pues, el comportamiento reciente del desempleo en Pereira y su Área Metropolitana cambie de rumbo en los próximos días y la ciudad vuelva a ser un ejemplo nacional en generación de empleo y de bajas tasas de desocupación. Esta tiene que ser la meta del nuevo gobierno que empieza el próximo primero de enero.

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