El consumo audiovisual en Colombia sigue cambiando de forma acelerada. Las plataformas digitales, encabezadas por YouTube y Netflix, están captando cada vez más tiempo de pantalla y modificando los hábitos de los usuarios, al punto de que uno de cada tres encuestados afirma haber dejado de ver televisión abierta para consumir contenidos en aplicaciones gratuitas.
El dato hace parte de la séptima edición del estudio El rol de los servicios OTT en el sector de las comunicaciones en Colombia 2025, divulgado por la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC). La medición señala que el 46% de los colombianos mayores de 15 años accede a plataformas digitales de video. En ese universo, YouTube aparece como la más usada, con 29% de acceso, seguida por Netflix, con 26%.
El avance de estas plataformas confirma que la audiencia se está desplazando hacia esquemas más flexibles, en los que el usuario decide qué ver, cuándo verlo y desde qué dispositivo hacerlo. La televisión abierta, que durante décadas fue la puerta principal de acceso al entretenimiento y la información en los hogares, hoy enfrenta una competencia más fragmentada, marcada por la lógica del contenido bajo demanda, la gratuidad parcial y la personalización algorítmica. Esta lectura se desprende de los resultados del estudio de la CRC y de su comparación con mediciones previas.
Sin embargo, el cambio no equivale a una desaparición de los servicios tradicionales. La misma CRC advierte que en Colombia no se está dando un reemplazo total de la televisión convencional por las plataformas digitales, sino una convivencia entre ambos modelos. La prueba más clara es que, aunque un tercio de los usuarios dice haber abandonado la televisión abierta por aplicaciones gratuitas, solo el 4% canceló su suscripción a televisión paga durante los últimos doce meses por contar con alguna de estas plataformas. En 2024 esa proporción era de 3%, lo que muestra una presión creciente, pero todavía limitada, sobre la televisión por suscripción.
Ese escenario sugiere que el streaming no está borrando de un golpe a la televisión tradicional, sino redistribuyendo el consumo. En la práctica, muchos hogares combinan ambas ofertas: recurren a plataformas para series, videos y entretenimiento a demanda, pero conservan la televisión abierta o por suscripción para eventos en vivo, noticias y contenidos familiares. La propia CRC sostiene que el ecosistema audiovisual colombiano se está reorganizando, más que sustituyendo.
De hecho, la televisión abierta mantiene fortalezas que siguen siendo relevantes. Un informe adicional de la CRC sobre la parrilla de los canales abiertos en Colombia mostró que, durante el segundo semestre de 2024, el 81,1% de la programación fue de carácter familiar y el 81,7% del contenido emitido fue de origen colombiano. Para el regulador, eso refuerza el papel de la televisión abierta como espacio de acceso universal, encuentro intergeneracional y circulación de producción nacional.
La fotografía actual, entonces, no es la de una pantalla que se apaga para siempre, sino la de una audiencia que reparte su atención. El streaming gana terreno porque ofrece inmediatez, catálogo amplio y consumo personalizado. Pero la televisión abierta todavía conserva un lugar en la rutina de millones de personas, sobre todo cuando se trata de información, identidad local y contenidos compartidos en el hogar.
Lo que muestran las cifras es que Colombia entró de lleno en una etapa de convivencia audiovisual. Las plataformas mandan en el crecimiento y en la transformación del consumo, pero la televisión tradicional aún no sale de escena. El reto para ambos sectores será adaptarse a una audiencia menos fiel a un solo formato y cada vez más acostumbrada a moverse entre la señal en vivo, el video corto y el catálogo bajo demanda.


