Videojuegos ganan espacio en las universidades colombianas como apuesta de futuro

Los videojuegos dejaron de ser vistos solo como entretenimiento y empiezan a consolidarse en Colombia como un campo de formación profesional, innovación y emprendimiento. La tendencia se refleja en la aparición de pregrados, especializaciones, diplomados y semilleros universitarios orientados al diseño, la programación y la producción de experiencias interactivas, en un momento en que la industria creativa digital busca más talento especializado.

El interés no es menor. Bogotá-Región es presentada por Invest in Bogotá como un polo de industrias creativas y tecnológicas, y allí se destaca que Colombia es el cuarto mercado de mayores ingresos por videojuegos en América Latina, además de contar con cerca de 38 estudios de desarrollo. Esa misma entidad subraya que la capital concentra una parte importante de la oferta de educación superior vinculada con industrias creativas, un dato que ayuda a explicar por qué las universidades están fortaleciendo este tipo de programas.

La apuesta académica ya se ve en varios frentes. La Universidad Pontificia Bolivariana, por ejemplo, ofrece el pregrado en Ingeniería en Diseño de Entretenimiento Digital, una carrera enfocada en contenidos audiovisuales, animación digital, experiencias interactivas y ecosistemas de videojuegos. La Universidad Sergio Arboleda, a su vez, impulsa su programa de Diseño Digital con énfasis en diseño de videojuegos, mientras la Universidad Central promociona Diseño de Experiencias Interactivas como una formación que incluye videojuegos, animación, aplicaciones y entornos inmersivos.

El movimiento no se queda en los pregrados. La Universidad de La Sabana cuenta con una Especialización en Diseño y Desarrollo de Videojuegos, enfocada en el proceso completo de creación, desde la idea inicial hasta la publicación, con componentes de animación, programación, pruebas de usuario y mercado. Esa misma institución ofrece además un diplomado en creación de videojuegos, mientras la Pontificia Universidad Javeriana Cali promueve un diplomado en desarrollo con Unity y Unreal Engine, dos de las plataformas más utilizadas en la industria global.

En regiones también aparecen señales de consolidación. La Universidad Tecnológica de Pereira tiene abierto un diplomado en diseño y desarrollo de videojuegos para 2026, y además ha impulsado espacios como su semillero de desarrollo de videojuegos y gamificación, orientado a que los estudiantes conviertan ideas creativas en proyectos aplicados. Ese tipo de escenarios muestra que el videojuego empieza a ser entendido no solo como producto cultural, sino también como herramienta pedagógica, tecnológica y empresarial.

A esto se suma una creciente conexión con circuitos internacionales. La UPB volvió a ser sede del Global Game Jam en 2026, una de las maratones de creación de videojuegos más reconocidas del mundo, mientras en Bogotá se lanzaron en febrero de este año convocatorias internacionales de “Gente Convergente” para fortalecer estudios de animación y videojuegos con mentorías provenientes de Francia y México. En paralelo, la agenda de Colombia 5.0, programada para 2026, incluye videojuegos entre sus ejes temáticos junto con inteligencia artificial, animación y tecnologías emergentes.

El respaldo institucional también empieza a ser más visible. En junio de 2025, el Ministerio de las Culturas reactivó Crea Digital para apoyar 18 proyectos con alto componente tecnológico, narrativo y cultural, entre ellos videojuegos, con una bolsa de $1.495 millones. Además, documentos del propio Ministerio reconocen que los videojuegos forman parte de una industria de gran escala dentro de los medios digitales y convergentes, lo que refuerza la idea de que se trata de un sector con potencial económico y cultural.

Ese contexto explica por qué hablar hoy de videojuegos en la universidad ya no parece una rareza. La formación en este campo cruza disciplinas como diseño, narrativa, arte digital, programación, sonido, experiencia de usuario y modelos de negocio. En otras palabras, no se trata solo de “hacer juegos”, sino de preparar perfiles capaces de trabajar en animación, simulación, educación digital, contenidos interactivos y tecnologías inmersivas. Ese enfoque aparece de manera explícita en varios de los programas universitarios consultados.

Aunque el sector todavía enfrenta retos como mayor inversión, consolidación empresarial y ampliación de la oferta laboral formal, la tendencia es clara: Colombia empieza a formar talento para una economía creativa que exige competencias digitales cada vez más sofisticadas. La expansión de programas universitarios y diplomados, sumada a eventos internacionales y convocatorias públicas, muestra que el país busca dejar de ser solo consumidor de videojuegos para convertirse también en creador de contenidos con sello propio.

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