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lunes, mayo 27, 2024

Descubierto un fenómeno óptico asombroso en un exoplaneta a 637 Años Luz

El arcoíris, uno de los espectáculos ópticos más cautivadores de nuestro planeta, ha sido avistado solo una vez en Venus. Sin embargo, los últimos datos sugieren que un fenómeno similar, conocido como «efecto gloria», ha sido detectado en un exoplaneta llamado WASP-76, ubicado a 637 años luz de distancia. Este notable hallazgo ha sido posible gracias al satélite europeo Cheops, una misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) dedicada a la caracterización de exoplanetas.

La «gloria» extrasolar, caracterizada por anillos concéntricos de luces de colores, ha sido observada proyectándose directamente desde la atmósfera infernal de WASP-76b, un gigante gaseoso que comparte similitudes con Júpiter.

Según los datos recopilados por Cheops, este fenómeno único se produce debido al calor abrasador y la intensa luz solar en la cara iluminada del exoplaneta, así como a la perpetua oscuridad en su lado nocturno. Este efecto, comúnmente observado en la Tierra, solo se ha registrado anteriormente en el planeta Venus. Si los resultados se confirman, marcará la primera vez que se detecta fuera de nuestro Sistema Solar.

Olivier Demangeon, astrónomo del Instituto de Astrofísica y Ciencias del Espacio de Portugal y autor principal del estudio, explica: «Este fenómeno requiere condiciones muy particulares, como partículas atmosféricas casi perfectamente esféricas y uniformes, así como una alineación precisa entre la estrella, el exoplaneta y el observador».

Matthew Standing, experto en exoplanetas de la ESA, enfatiza la extraordinaria magnitud de este descubrimiento, destacando las complejidades de WASP-76b, un mundo distante donde las temperaturas alcanzan los 2.400 grados Celsius y se cree que llueve hierro fundido.

Desde su descubrimiento en 2013, WASP-76b ha sido objeto de una atención meticulosa, revelando un panorama infernal con temperaturas extremas y un ciclo atmosférico inusual. Además, los datos recopilados para este estudio provienen de diversas misiones espaciales, incluidas TESS, Hubble y Spitzer, realizadas por la ESA y la NASA.

Aunque el efecto de la «gloria» comparte similitudes visuales con el arcoíris, es importante señalar que son fenómenos diferentes. Mientras que el arcoíris se forma por la refracción de la luz a través de gotas de agua, la «gloria» surge cuando la luz atraviesa una abertura estrecha, como las nubes o la niebla, y se difracta, creando anillos concéntricos de colores.

Este fascinante descubrimiento no solo amplía nuestra comprensión de los fenómenos atmosféricos en exoplanetas distantes, sino que también subraya la asombrosa diversidad que existe en el vasto cosmos más allá de nuestro propio sistema estelar.

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