Una situación dramática

El gobernador Tamayo le dijo al presidente Duque durante sus reciente visita, que durante el año 2019 se registraron más de 1200 casos de este abuso sexual contra menores de edad.

Dramáticos, por decir lo menos, son los datos de abuso sexual de niños y niñas en el Departamento de Risaralda. El gobernador Víctor Manuel Tamayo le dijo al presidente Duque durante su reciente visita a Pereira, que durante el año 2019 se registraron más de 1200 casos de esta naturaleza.

Y agregó, para hacer más grave su denuncia, que la inmensa mayoría de los maltratos y violaciones de menores que conocen las autoridades, se quedan en la impunidad por falta de personal idóneo y adecuado en las instituciones encargadas de atender y acompañar a las víctimas de abusos sexuales durante las diligencias judiciales.

Anotó, por ejemplo, el mandatario regional que un niño que ha sido abusado sexualmente solo entrega su testimonio ante las autoridades, si tiene al lado un defensor de familia que le dé confianza y lo respalde, y que en Risaralda las entidades encargadas de cumplir esta misión no tienen profesionales conocedores del tema, o simplemente, como en el Instituto de Bienestar Familiar, tienen un solo abogado para todos los casos que se denuncian.

Pero lo más grave de todo esto es que estas estadísticas no reflejan en lo más mínimo la realidad de la situación de abuso sexual en el departamento. Los estudios y los análisis que han hecho instituciones serias sobre este fenómeno social, concluyen que los casos que llegan a conocimiento de las autoridades son mínimos frente a los verdaderos números de este problema.

Las más de las veces las víctimas de este terrible delito no le cuentan a su madre, porque el abusador es un miembro de la familia y le da temor de que no le crean, o de que sea castigado, o simplemente hay miedo a las represalias del victimario que casi siempre amenaza al menor de que si habla le hace daño a su familia.

Esto significa que no solo la impunidad judicial es galopante en el departamento por falta de funcionarios que se encarguen del acompañamiento de las víctimas de abuso sexual registradas ante las autoridades, sino que el delito de abuso de menores de edad está creciendo de manera impresionante, sin que nadie ni las autoridades y la sociedad se enteren.

Y una de las causas detectadas por las autoridades del avance de este problema, es el consumo a muy temprana edad de sustancias alucinógenas. Muchas de las víctimas terminan siendo abusadas porque aceptan recibir a cambio una dosis de cualquiera de las drogas sicoactivas que hay en el mercado.

Ojalá, pues, el angustioso llamado que le hizo el gobernador Tamayo al presidente Duque sirva para que Bienestar Familiar y la Policía, y todas las instituciones que tienen la responsabilidad de proteger los derechos del menor y mantenerlo alejado del peligro, asuman su papel y eviten que la impunidad siga haciendo de las suyas en uno de los peores delitos que golpean nuestra sociedad.

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