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domingo, enero 29, 2023

Vacunación contra COVID – 19 sigue salvando vidas

Según la Organización Panamericana de la Salud entre el 10 y 20% de las personas que han tenido COVID-19 pueden seguir experimentando síntomas.

“La vacunación es la estrategia más efectiva de prevención de la enfermedad con todas sus variantes y complicaciones, está ampliamente demostrado que esta no solo previene la infección por SARS-CoV-2 o coronavirus de tipo 2 causante del síndrome respiratorio agudo severo, sino que también, evita que se presente COVID-19 persistente y que sea menor es el riesgo de que los síntomas se mantengan en el tiempo”, manifestó el doctor Gerardo Muñetón, especialista en medicina interna e infectología.

De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, CDC, “las afecciones posteriores al COVID-19 son una variedad de problemas de salud nuevos, recaídas o afecciones crónicas que sufren las personas después de infectarse por el virus SARS-CoV-2,”.

Es de destacar que, aunque la mayoría de las personas infectadas con COVID-19 mejoran al cabo de unos días o semanas, hay casos donde se experimentan efectos a largo plazo a causa de la infección, conocidos como condiciones post-COVID (PCC) o COVID prolongado.

Es necesario tener en cuenta que las afecciones posteriores al COVID-19 aparecen al menos cuatro semanas después de la infección, Muñetón asegura que: “los factores de riesgo que predisponen a la persistencia de síntomas de COVID-19 incluyen la falta de vacunación o vacunación incompleta, las comorbilidades del paciente como obesidad, enfermedades pulmonares crónicas o enfermedades neuropsiquiátricas, y la severidad de la enfermedad al inicio de los síntomas, dado que, entre mayor necesidad de hospitalización o estancia en UCI, mayor es el riesgo de COVID-19 persistente”.

En un estudio científico realizado a pacientes de 17 a 87 años que presentaron COVID-19, se evidenció que el 80% de los pacientes infectados con SARS-CoV-2, o coronavirus de tipo 2, desarrollaron uno o más síntomas a largo plazo. Los cinco síntomas más comunes fueron fatiga (58%), dolor de cabeza (44%), trastorno de atención (27%), pérdida de cabello (25%) y disnea (24%)”.

Agrega el doctor Muñetón que: “la prolongación de los síntomas se relaciona con la forma en la cual el virus infecta las células y la forma en que el organismo se defiende, lo que resulta en la producción de moléculas de inflamación que persisten con la intención de controlar la infección”.

Confirma el especialista además que después del COVID-19 agudo, se pueden presentar síntomas que perduran en el tiempo como sensación de fatiga, ahogo, tos, dolor muscular, dificultades en la concentración, problemas de memoria y alteraciones en el sabor y olor de las comidas. Estos síntomas se han descrito entre el 20 y 70% de las personas que se recuperan del COVID-19 y pueden tardar entre 3 y 12 meses en desaparecer por completo”.

Blancos de afecciones

No se debe olvidar que los adultos mayores hacen parte de la población de alto riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19, pues, más del 81% de las muertes por esta infección ocurre en personas de más de 65 años de edad.

La cantidad de muertes entre personas mayores de 65 años es 97 veces más alta que la cantidad de muertes entre personas de entre 18 y 29 años, sin embargo, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, aunque las condiciones post-COVID parecen ser menos comunes en niños y adolescentes que en adultos, los efectos a largo plazo después de COVID-19 ocurren en niños y adolescentes.

Por lo anterior, María Fernanda Velasco, directora médica de Pfizer en Colombia, señala que, es fundamental que, sin importar la edad, se mantengan las medidas preventivas necesarias para evitar las complicaciones que trae la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2, y de mayor cuidado las personas que manifiestan COVID-19 persistente.

El doctor Gerardo Muñetón, especialista en medicina interna e infectología, determina que, la población de alto riesgo de impacto por COVID-19, incluye pacientes con obesidad, diabetes mellitus, falla cardiaca, enfermedad renal crónica, cáncer, enfermedades autoinmunes y enfermedad pulmonar crónica; advierte de igual manera que, estas personas tienen una mayor probabilidad de sufrir una enfermedad severa y como consecuencia hospitalización o fallecimiento, también incrementa el riesgo de secuelas asociadas a la infección, como persistencia de sensación de ahogo, falta de aire y tos crónica.

Si bien, la mejor manera de prevenir las condiciones post-COVID es protegerse a sí mismo y a los demás para que no se infecten, es fundamental contar con equipos multidisciplinarios para desarrollar medidas preventivas, técnicas de rehabilitación y estrategias de manejo clínico con perspectivas integrales diseñadas para abordar la atención prolongada de los pacientes con COVID-19.

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