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domingo, junio 26, 2022

¿Qué es el síndrome de burnout?

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Más conocido en habla hispana como el ‘síndrome del trabajador quemado’, este padecimiento hace referencia a la cronificación del estrés laboral. Normalmente se manifiesta a través de un estado de agotamiento físico y mental que se prolonga en el tiempo y llega a alterar la personalidad y la autoestima del trabajador.

Esta alteración se produce debido al estrés patológico (o distrés) en el ámbito del trabajo. Las causas pueden estar relacionadas con las condiciones del trabajo, las relaciones sociales y la conciliación de la vida personal o familiar. El cierre de año y el período navideño en el que se incrementa la actividad de muchas empresas, puede desencadenar este síndrome.

Desde la psicología clínica se señala que el síndrome de burnout puede producir agotamiento emocional, falta de realización personal y despersonalización. Esta alteración según indican, quienes lo sufren, tardan bastante tiempo en ser detectada. 

En ocasiones pasa inadvertido hasta el momento en que su efecto sobre cuerpo y mente es ineludible y cuando se instala definitivamente, puede dar lugar a una serie de problemas de salud mental que requieren atención clínica, como la depresión mayor o los trastornos de ansiedad, llegando a ser ineludible el tratamiento especializado”.

En este sentido, los primeros síntomas que presenta burnout consiste en una sensación de agotamiento emocional que se expresa en forma de fatiga física y mental, o con síntomas difusos de dolor ubicados en diferentes zonas del cuerpo, especialmente en la cabeza y la espalda. También es frecuente que se vea comprometida la motivación por acudir al trabajo y que la persona que lo sufre se sienta atrapada o desesperanzada.

Otro claro síntoma es la sensación de no realización como individuos, es decir, dejar de percibir que el trabajo aporta valor a la construcción de las metas y objetivos vitales. Este hecho supone una disonancia cognitiva pronunciada, puesto que, a pesar de dedicar al trabajo gran cantidad de recursos, se ostenta la creencia de que no conduce a la felicidad. Así, la necesidad de mantener el empleo convive entonces con el deseo de abandonarlo, dos escenarios afectivamente incompatibles cuya cohabitación precipita un cuestionamiento constante de lo que se hace con el valor del tiempo.

Un último signo de alarma es la despersonalización, que supone un trato inadecuado (indiferencia, hostilidad, dejación de responsabilidades, sabotaje de vínculos) hacia las relaciones en el contexto laboral, como los compañeros, los clientes o los proveedores. Todo ello puede conllevar al aislamiento y la pérdida de oportunidad de recibir ayuda y apoyo para evitar problemas psicológicos mayores.

¿Cuáles son las causas del burnout?

Se reducen en esencia a tres áreas: las condiciones del trabajo, las relaciones sociales y la conciliación de la vida personal o familiar. Aunque todas tienen severas consecuencias por separado, su efecto se acentúa cuando se combinan.

En cuanto a las condiciones de trabajo, uno de los potenciales motivos que refieren quienes lo sufren es la exposición a cargas de trabajo excesivas, presión, incompatibilidades entre las funciones que se desempeñan dentro de las atribuciones del puesto, falta de claridad en los procedimientos, o peligrosidad inherente al trabajo; como la presencia de condiciones climáticas extremas (calor y frío), así como el potencial impacto de los errores y desaciertos. 

Con respecto a las relaciones sociales, el acoso laboral es una de las causas más comunes de burnout, reflejadas en situaciones como las burlas, el aislamiento, la degradación de responsabilidades, la distribución injusta de tareas, la difusión de falsos rumores o incluso los actos de violencia explícita (psíquica, física y sexual).

¿Qué se puede hacer para evitar y combatirlo este nuevo año?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, si se percibe que la situación excede la capacidad de afrontamiento, la consulta con un profesional de la psicología debe ser una total prioridad. La información proporcionada puede servir como referencia para saber cuál es la situación y tomar la mejor decisión para un correcto autocuidado. Además, se puede trabajar en torno a cuatro ejes de actuación

1.Perfeccionismo y ordenación de prioridades: resulta primordial ser conscientes de posibles auto imposiciones inflexibles y, por consiguiente, intentar ser de más compasivos consigo mismo para protegerse, ante los efectos del estrés laboral o personal.

2.Organización del trabajo: hay que buscar la compatibilidad y la definición de las demandas exigibles; diferenciar lo que reviste urgencia de lo que puede ser demorado; y facilitar pausas y descansos periódicamente.

3.Atención a la vida familiar: resulta esencial disponer de tiempo para el ocio dentro de las rutinas diarias, tanto en soledad como en compañía de otras personas a las que se valora. Asimismo, conviene aprovechar los periodos de descanso más largos, para estar con los seres queridos y fomentar el autocuidado, que es el último de los ejes.

4.Autocuidado del cuerpo-mente: el año nuevo es un período perfecto para empezar con nuevas pautas como dormir las horas necesarias; seguir una alimentación regular y equilibrada; o practicar ejercicio.

Empiece por dormir como se debe

Algo que puede perturbar el buen dormir es el cambio de hábitos, esto se atribuye al reloj circadiano central, el cual indica el momento en que el cuerpo requiere dormir, está ubicado en el cerebro y se conecta con otros órganos para captar señales como la luz, sensaciones térmicas y otras necesidades del organismo antes de prepararse para descansar.

Al estar en otro ritmo de vida y en lugares que no son familiares, el sueño se vuelve inestable y será más difícil conciliarlo. Los expertos en Neurología recomiendan temperatura de 18,3° en el lugar para dormir, hacer ejercicio al menos 30 minutos al día (procurar que no sea un horario cercano a la hora de dormir). Establecer una hora de acostarse lo suficientemente temprano para dormir al menos siete u ocho horas y evitar las comidas y bebidas abundantes o pesadas a última hora de la noche.

En el día no duerma siestas después de las 3:00  de la tarde. Tómese un tiempo para relajarse y calmarse antes de ir a la cama, por ejemplo no vea televisión. Si no se duerme después de 20 minutos, levántese de la cama, haga una actividad tranquila sin mucha exposición a la luz. Trate de que la luz del nuevo día llegue con naturalidad para que el cerebro la perciba.

Finalmente, el consumo de vitamina E, calcio y magnesio, puede ayudar con los ciclos del sueño, pues es precisamente la falta de estos dos últimos provoca interrupciones durante la noche, desencadenando el insomnio.

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