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jueves, junio 13, 2024

Lipodistrofia, enfermedad que te impide dejar de comer

Deseo de comer permanente, diabetes, triglicéridos altos, cansancio, dolores articulares e hígado graso son algunos de los síntomas de esta enfermedad.

La lipodistrofia es una condición de origen genético o adquirido, en la que los pacientes experimentan bajos niveles de la hormona leptina encargada de regular el apetito y el gasto de energía en el cuerpo; se trata además de una enfermedad según expertos que tiene complicaciones serías relacionadas con los niveles de triglicéridos y azúcar en sangre.

De acuerdo con el doctor Carlos Estrada Serrato, médico y cirujano especialista en genética, hay estudios que demuestran que pueden pasar hasta 30 o 40 años para llegar al diagnóstico de aquellas personas que tienen una forma moderada de esta patología. En general, para esta condición pueden pasar en promedio más de 14 años antes de encontrar el diagnóstico, señala.

Es factible que, en nuestro país exista actualmente un subregistro del número de pacientes que la tienen, debido, entre otras razones, al escaso conocimiento que se tiene sobre la lipodistrofia. Según estudios recientes, se estima que, cuatro personas por cada millón de recién nacidos vivos podrían tenerla.

Síntomas
Por lo anterior, es importante tener en cuenta que, uno de los principales síntomas es la hiperfagia, que es el deseo de comer excesivamente a cualquier hora del día, incluso con el consumo reciente de alimentos, otros son el cansancio, dolores articulares y manifestaciones en la piel por la acumulación inadecuada de tejido adiposo, factores que pueden conducir en la confirmación del diagnóstico, agrega el doctor Estrada.

Por ser la lipodistrofia una enfermedad metabólica, resulta urgente, trabajar en la disminución de los tiempos de diagnóstico, de manera que se facilite el abordaje integral de las múltiples manifestaciones y complicaciones clínicas, como: la diabetes mellitus, la enfermedad coronaria y cardiovascular, el compromiso hepático llegando a una degeneración severa del hígado, hígado graso, pancreatitis, agrandamiento de las manos, pies, y la mandíbula, manchas oscuras y de apariencia aterciopelada en la piel, y una edad ósea más avanzada que la edad del paciente.

De igual manera, señala el genetista que se debe estar alerta frente a síntomas como intolerancia a la glucosa, diabetes y trastornos metabólicos representados en altos niveles de colesterol y triglicéridos.

Atención
A propósito del día mundial de esta condición poco frecuente, que se conmemora el 31 de marzo:
“Se busca sensibilizar a todas las personas sobre aquellas señales que podrían indicar que estamos frente a un paciente que requiere apoyo integral, al igual que su familia”, señala Andrés Felipe Morales, coordinador del grupo de pacientes de lipodistrofia de Acopel.

Son personas de diferentes edades, con retos de salud física y emocional que necesitan ser comprendidos, tratados y acompañados por la comunidad para garantizarles una buena calidad de vida.

Manejo integral de la lipodistrofia

El especialista asegura que resulta pertinente un manejo integral del paciente para promover una buena calidad de vida. El apoyo multidisciplinario incluye intervención por parte de endocrinología, cardiología, fisiatría, nutrición, terapia física y ocupacional y el concepto de un genetista, que es el profesional que puede realizar un diagnóstico definitivo de la condición para reportar a las entidades del gobierno y así lograr atender de forma integral a los pacientes, incluyendo su terapia farmacológica.

Por su parte, Liliana Dávila, especialista en nutrición, destaca la importancia de la alimentación para el manejo adecuado de la lipodistrofia, que debe ir acompañado por actividades físicas que sean agradables para el paciente, de manera que se realicen con gusto y con la frecuencia necesaria. “Los pacientes tienden a tener hambre de manera frecuente, esto los lleva a que vivan permanentemente pensando en qué van a comer, cuando ya se encuentran en tratamiento se controla este tema y, es factible moderar la ingesta de alimentos por tener sensación de saciedad. Espaciar las comidas también beneficia el control metabólico del azúcar”, indica la nutricionista.

Como esta enfermedad tiene bastante relación con alteraciones del estado del ánimo, practicar actividades al aire libre resulta muy conveniente, pues, permite la activación de hormonas relacionadas con el bienestar al reducir los niveles de cortisol.

Mantener contacto con la naturaleza, cuidar el estado emocional con ejercicios de relajación y meditación, así como, llevar una buena higiene del sueño que incluya ojalá 8 horas dedicadas a esta actividad, son elementos que impactan positivamente la calidad de vida, indicó Liliana Dávila.

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