Fibrilación auricular, una enfermedad de cuidado ¡creando conciencia sobre tu corazón!

De acuerdo con la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, la Fibrilación Auricular, FA, es la arritmia más frecuente en el mundo, pues ha sido atribuida como factor causal del 20% o más de los de los ataques cerebrovasculares en la población. Es considerada una de las patologías con mayor importancia clínica y académica en el campo de la cardiología, la medicina interna, y, en general para cualquier trabajador de la salud.

La Fundación Española del Corazón determina que “la frecuencia cardiaca es la velocidad a la que late el corazón; es decir, es el número de veces que se contrae por minuto. Lo normal es que la frecuencia esté entre 60 y 100 latidos por minuto. Se produce una arritmia cuando, en condiciones normales, la frecuencia cardiaca baja (bradicardia) o se eleva (taquicardia) o cuando el ritmo cardiaco normal (sinusal) se pierde”

 

Prevalencia

El doctor Julián Aristizábal, cardiólogo y médico internista de la Universidad de Antioquia, afirma que “la FA es una enfermedad con una prevalencia cercana al 1-2%, situación que aumenta con la edad. En Colombia hay estimaciones de una prevalencia alrededor del 2% y llega a ser más frecuente en personas mayores de 65 años”.

Debe considerarse que “las mujeres con diagnóstico de FA son más sintomáticas que los varones y, típicamente, son mayores y tienen más comorbilidades. Tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo, la incidencia y la prevalencia de la FA ajustadas por edad son más bajas en las mujeres, mientras que el riesgo de muerte de las mujeres con FA es similar o mayor que el de los varones”, así lo indica la Revista Española de Cardiología.

 

Generalmente no hay síntomas

El doctor Aristizábal determina que “la fibrilación auricular es una enfermedad que no siempre presenta síntomas, por lo cual el diagnóstico no siempre es sospechado.

“La monitorización electrocardiográfica en personas mayores de 50 años y en aquellos con síntomas de palpitaciones son herramientas útiles. La toma del pulso e identificación de este y sus variaciones, es una estrategia valiosa para el diagnóstico temprano de la arritmia” agrega el especialista.

 

Causas

Es importante reconocer los factores de riesgo que desencadenan la enfermedad, por tal motivo el especialista indica que “la FA es frecuente en personas con enfermedades cardiovasculares y enfermedades crónicas como: la Hipertensión arterial, Diabetes mellitus, Obesidad y Falla cardíaca”.

 

Recomendaciones

Cuando se produce una crisis de fibrilación auricular, la Fundación Española del Corazón sugiere seguir las siguientes recomendaciones:

  • Mantener la calma. Aunque la crisis ocasione malestar y ansiedad, es importante mantener la serenidad. El nerviosismo empeorará más aún las molestias.

 

  • No modificar la pauta de tratamiento. Si no es el primer episodio de fibrilación auricular que se tiene y ya se sigue una medicación para tratar la enfermedad, es importante no cambiar la pauta de tratamiento, ya que puede provocar graves efectos secundarios.

 

  • Acudir a Urgencias. La mayoría de las crisis se cortan en poco tiempo, por lo que es probable que, sin hacer nada, mejore espontáneamente. En caso contrario, hay que acudir a un Servicio de Urgencias. Esto es especialmente importante cuando se dan otros síntomas que pueden sugerir una afectación importante, como: mareo, desmayos o pérdida de conocimiento, dificultad para respirar, dolor en el pecho o prolongación del episodio más tiempo del habitual (si no es la primera crisis).

 

Consultar a tiempo

El tratamiento temprano y oportuno de la FA puede cambiar la historia natural de la enfermedad. Debe considerarse que “se requiere de un tratamiento multidisciplinario, que puede incluir: el control de los factores de riesgo para prevenir la enfermedad o retrasar su progresión, medicación antiarrítmica para retrasar la progresión y reducir los síntomas, ablación de venas pulmonares que es un procedimiento para modificar el sustrato arrítmico y las condiciones que favorecen la arritmia con el fin de reducir la progresión de la enfermedad y eventualmente modificar el riesgo de embolismo y el riesgo de muerte”, así lo afirma el doctor Julián Aristizábal.