Antibióticos no son eficaces para tratar el Coronavirus

El Covid-19 produce en los pacientes que lo portan una sintomatología respiratoria muy similar a la que se presenta en el caso de otros virus respiratorios, como la influenza, con un mayor riesgo de producir enfermedad severa en personas mayores de sesenta años, que además padecen de otras patologías, como por ejemplo problemas cardíacos. En ese sentido es muy frecuente que las personas se automediquen y generalmente lo hace con la ingesta de antibióticos, pensando que con esto se van a prevenir de contraer la enfermedad o contrarrestar los síntomas.

Según lo explica el profesor Fernando Pío de la Hoz Restrepo, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), “en la mayoría de los casos la infección del Coronavirus es una enfermedad leve, moderada o asintomática; si las personas toman antibióticos para prevenir el contagio, considerando estas tres modalidades, se corre el riesgo de tener una enfermedad más severa como consecuencia del mal uso de estos medicamentos”.

Según el experto, la mejor forma de protegerse es acatando las medidas que se han promovido a raíz de la declaración de pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), como por ejemplo el lavado de manos, el distanciamiento social y evitar los desplazamientos.

 

Alteración del sistema  inmunológico

Sobre el uso de antibióticos, el químico farmacéutico Giovanni Garavito, docente de la UNAL, indica que el uso y abuso de estos frente infecciones virales hace que las poblaciones de microorganismos se sometan a dosis subterapéuticas del antibiótico maximizando el desarrollo de resistencia, es decir que “algunos de ellos tendrán características genéticas que les evitará verse afectados por el medicamento, o incluso podrán mutar genéticamente para esquivar la afección”.

Los expertos de la UNAL recuerdan que los antibióticos son herramientas terapéuticas que cambiaron la historia de la humanidad, pues antes de su desarrollo la expectativa de vida del hombre era mucho menor.

“Dentro de los medicamentos, los antibióticos quizá son los que tienen el mayor respaldo, porque actúan directamente sobre el agente que está causando la agresión o la enfermedad en el ser humano” señala el profesor Garavito.

No automedicarse

Sin embargo en los últimos años el imprudente uso de los antibióticos o “autoprescripción” ha despertado alerta y preocupación por parte de la OMS, por las ventajas que se le dan a los microorganismos infecciosos al no seguir los parámetros y recomendaciones establecidas por los médicos.

Al respecto, el profesor De la Hoz menciona que el uso irresponsable de los antibióticos podría incluso afectar a las bacterias benéficas que habitan en equilibrio con el ser humano, al reemplazarlas por agentes dañinos capaces de producir enfermedades más severas.

“Utilizar antibióticos sin prescripción médica crea el riesgo no solo de generar gastos innecesarios tanto para las personas como para el sistema de salud, sino que se cae en riesgos biológicos que pueden terminar en afecciones y enfermedades más graves. Por ejemplo, una persona puede tener alergia a alguno de estos medicamentos sin saberlo, y exponerse a fuertes reacciones alérgicas” indicó el doctor De la Hoz.

Prescripción médica adecuada

Los profesionales de la salud aluden a la importancia de que la prescripción de antibióticos esté mediada por un profesional médico. En ese sentido, subrayan que “antes de prescribir el antibiótico, el médico hará una valoración diferencial del tipo de microorganismo al que se está implementando. Se recurre a pruebas de laboratorio que le permiten orientar de manera adecuada el antibiótico al microorganismo que está en ese momento generando la enfermedad a un paciente determinado”.

Miedo a lo desconocido

El doctor Cortés por su parte hizo referencia a cómo lo desconocido de un nuevo virus es lo que puede despertar el pánico de la población: “la aparición de un nuevo microorganismo en el mundo genera un número de pacientes con ciertas características que es lo que causa la alarma y la discusión. Hace cuarenta años, cuando se descubrió el sida, los pacientes eran nuevos para la sociedad médica; algo similar ocurrió hace diez años con la aparición de la influenza H1N1”.

“Es posible que el problema no es lo que pueda producir el microorganismo, sino el temor a lo desconocido, no sabemos cuál va a ser la magnitud de esto, lo que va a suceder y eso genera ansiedad y temor; solo el tiempo y los estudios traen la calma ante estas situaciones, tanto así que hoy el sida es considerado como una enfermedad crónica tratable, como la hipertensión o la influenza”, asegura el especialista.

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