El tema causa revuelo en el país porque en los últimos años las muertes e intentos suicidas se han incrementado convirtiéndose en un problema de salud pública.

“La relación entre suicidio, carga de enfermedad y muertes evitables es un evento que la Organización Mundial de la Salud (OMS) viene anunciando como fenómeno de salud mental que a su vez tiene altos impactos sociales, pues se cuestiona profundamente las posibilidades reales de atención y las capacidades individuales de afrontamiento”, dijo Juan Carlos Osorio, especialista en Psicología Clínica.

 

Según los estudios a nivel epidemiológico, muchas personas que han cometido un acto suicida han tenido elementos previos en cuanto a la ideación y no han sido atendidos de manera oportuna, y hay una responsabilidad por parte de los prestadores de salud que a veces no cuentan con el talento humano idóneo para brindar atención, pues muchos pasan por consulta, por médico general y psicología general pero realmente no logran identificar qué padecen para recibir atención integral en su componente de salud mental.

 

 

La Depresión

Para Bibiana Restrepo Lizcano, coordinadora de Salud Mental y Convivencia Social de la Secretaría de Salud de Pereira, hay actitudes que evidencian cuándo una persona se encuentra en dicho estado, pues muestra las siguientes características: cambios en los hábitos y estilos de vida en donde se ve afectado el sueño (indicador clave para cuando una persona sufre de depresión); llanto inexplicable, algunos desaparecen de las redes sociales (cuando antes mantenían conectados y publicando); el individuo deja o come en exceso, cambios en el estilo de vida relacionados con el cuidado personal como no querer bañarse y no desear levantarse de la cama y no tener la energía suficiente para cumplir con las actividades cotidianas.
Así mismo, quienes padecen de depresión no cuentan con la capacidad suficiente para concentrarse y prestar atención. “Los síntomas que mencioné no se pueden evaluar individualmente, es la sumatoria de todos los componentes ya mencionados, además cuando una persona tiene antecedentes en donde su familia ha padecido trastornos depresivos o enfermedades mentales, hay probabilidad alta de sufrir alguna patología mental”, expresó Restrepo.

 

Así pues, la depresión está asociada al tema de la conducta suicida, porque muchas de las personas que la han sufrido por mucho tiempo y no han tenido ninguna atención en salud mental, pueden en algún momento determinado desencadenar problemas relacionados con la conducta suicida.

 

 

La estigmatización

Hay un estigma social en donde criticamos a aquella persona que se suicida sin conocer el trasfondo del por qué cometió dicho acto. “La sociedad habla en nombre de la anormalidad y el estigma social impacta de manera desfavorable con sus prejuicios con perspectivas que de alguna forma están mediatizadas, por ejemplo el uso de las redes sociales ha permitido que esto se convierta en un cultivo de señalamientos, entonces no deberíamos buscar el enjuiciamiento de una persona que tiene algún tipo de patología mental, cuando se puede ayudar a construir escenarios favorables para dichos ciudadanos”, manifestó Osorio.

 

La resilencia

 

Dicha palabra está asociada al componente de salud mental positiva, es decir, en contar con hábitos de autocuidado que ayuden a alimentar el alma y el espíritu, y esto puede ser posible a través del deporte, una opción que ayuda a mantener un estado emocional activo; algunas personas realizan actividades espirituales o prácticas religiosas, otra de las técnicas es tener espacios relacionados con la música, la meditación, escribir las emociones, entre otras.

 

Cifras en Risaralda

 

Según reciente informe epidemiológico de la Secretaría Departamental de Salud, a octubre de 2018 en Risaralda se notificaron 623 casos en el departamento, observándose un aumento de 94 casos comparado con el año 2017, donde se registraron 529 casos a la misma semana epidemiológica, registrándose picos en el tercero, quinto y sexto periodo.
En cuanto a la notificación del evento en grupos de riesgo, se observa que el 2,1 % (13 casos) se presentaron en grupos carcelarios, el 1,6 % (10 casos) en grupo psiquiátricos, el 0,6% (cuatro casos) en gestantes a la semana 6, 14, 15 y 27 respectivamente, el 0,5 % (3 casos) en población ICBF, en desplazados y en víctimas de violencia sexual en el 0,3 % (2 casos).

 

Al analizar las características sociodemográficas, en cuanto a género se observa una mayor proporción en mujeres (66 %) que en hombres (34 %), siendo la edad de mayor notificación en mujeres en la adolescencia, con una proporción del 46 %, seguido de la juventud y adultez con una proporción de 26 %; en los hombres, la edad de mayor notificación es la juventud con una proporción del 35 %, seguido de la adultez en el 34 %

 

 

Demoras en la consulta

 

En la salud mental también hay urgencias; cuando hay dolores emocionales intensos y la persona siente que se va a ‘reventar’ y además siente dolor físico y está pensando en atentar contra su vida, son indicadores de urgencias mentales que deben ser atendidas por consulta prioritaria o urgencias.
“Es importante aclarar que para poder acceder a consulta prioritaria por la EPS, el individuo debe ir primero al médico general y de acuerdo su criterio médico estimaría la urgencia psicológica. Le insistimos a la comunidad que si hay retrasos deben informarlos por escrito a la EPS con copia a la Secretaría de Salud para tomar medidas”, dijo a El Diario Bibiana Restrepo, coordinadora de salud mental.

 

Estrategias

 

Por ley, todos los colombianos tienen derecho a una atención en salud mental digna, humanizada e idónea. La ley 1616 de 2013 garantiza que los ciudadanos puedan acceder a través del sistema de salud a recibir atenciones psicoterapéuticas especializadas, psicología general y atenciones por psiquiatría cuando sea requerido.