Alvaro Ramírez González

Columnista

Viotá es un pequeño municipio de Cundinamarca localizado en las estribaciones de la cordillera Oriental y a 86 kilómetros de Bogotá; pertenece a la provincia de Tequendama.

 

Por los años 70 la provincia y Viotá estaban picadas de ese comunismo que exportó Cuba y estaba de moda en las nuevas generaciones. Y Viotá llegó a tener un alcalde y una mayoría de Concejales de orientación comunista.

 

En una sesión del Concejo donde se discutían temas internacionales, el Concejo Municipal de Viotá, en un momento de efervescencia, aprobó por mayoría “declararle la guerra a los Estados Unidos de América”.

 

El hecho además de ridículo se volvió noticia nacional e internacional por lo demencial y desproporcionado.

 

Los gringos, consultados no se pronunciaron siquiera al respecto.

 

Si el pueblo de Venezuela no se estuviera muriendo de hambre y de falta de medicinas, diría que disfruto enormemente los últimos desarrollos de la caída del régimen de Maduro.

 

Pero tanto dolor del hermano pueblo patriota no deja disfrutar, pero sí sorprenderse del colosal grado de estupidez y de ignorancia de Maduro, Diosdado, Padrino y toda esa cuadrilla de saqueadores y asesinos en representación del Socialismo Bolivariano.

 

Poner al ejército venezolano en pie de guerra es grotesco y ridículo. Esos soldados están todos con hambre, sin armas, sin municiones, sin medicinas, sin estructura, sin ideales y sin posibilidad alguna de enfrentar una guerra así sea con su vecino Guyana.

 

Los submarinos que en la bonanza petrolera compró Chávez a Rusia están parqueados sin repuestos ni tripulación. Los poderosos aviones Sukhoi que le compraron también a Rusia, hoy casi todos inservibles y varados por repuestos.

 

Una intervención militar de Estados Unidos sería cosa de muy pocas horas. Tumbar a Maduro, destruir el palacio de Miraflores y el fuerte Tiuna no le tomará a la fuerza aérea gringa más de unos pocos minutos.

 

“¿Quién va a salir a defender a ese panzón?”, es el grito popular. Además si llegarán a entrar los marines norteamericanos, de seguro el pueblo venezolano los va a recibir con aplausos y pañuelos blancos.

 

En cualquier momento un tipo tan visceral pero inteligente como Donald Trump, puede ordenar esa intervención militar que para Él tiene un fuerte costo político con la bancada opositora de los Demócratas. Pero para el pueblo venezolano representa el fin de ese cautiverio perverso, y asesino que por 20 años han padecido con los gorilas de Chávez y Maduro.

 

Tan ridículo y desproporcionado el evento de Viota, Cundinamarca, como poner en pie de guerra a las FFAA de Venezuela. Ojala termine pronto. ¡Viva Venezuela libre!

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