A mi padre, Nicanor Ocampo Marín

“Cada tarde cuando vuelven, a sus nidos los aleros, de las casas las más viejas. Esos pájaros alegres, casi siempre golondrinas, me pregunto cuál de ellas, avecita infortunada, tal vez quedo rezagada, por un sorpresivo aguacero, o un viento traicionero, así como la vida misma, un día salimos volando, esperando regresar, como el ave infortunada……

Contenido Exclusivo

Este contenido hace parte de nuestra edición digital exclusiva
para suscriptores.