?ngel G?mez Giraldo

?Yo iba de suicidio?. Esta aterradora afirmaci?n la hizo frente a m? una joven de 27 a?os, sutil y delgada como el tallo de una rosa, rostro muy de porcelana con una sonrisa enorme como el mundo.

Su confesi?n me golpe? tan fuerte que casi me hace perder el equilibrio del cuerpo.

Me habl? en la sala de su casa perfumada con el aroma del caf? que preparaba su abuela en la cocina.

?Soy Daniela Buitrago Giraldo, Dany para mis allegados y amigos?, me dijo esta chica como estrenando alegr?a con ese acento el?stico que tiene el antioque?o.

Y fue verdad, Dany iba de suicidio la ma?ana del 14 de enero del presente a?o.

Hab?a madrugado a ello. Eran las 5:00 de la ma?ana y luc?a el traje acostumbrado para ir al gimnasio del barrio El Progreso de la ciudad de Dosquebradas donde naci? y reside.

Pantaloneta, sobre esta una sudadera, camiseta blanca y tenis del mismo color.

Pero como en su mente ten?a el acto suicida, ignor? el gimnasio y continu? trotando cual atleta en competencia, en busca del Viaducto C?sar Gaviria Trujillo como si tuviera af?n de quitarse la vida.

Al puente elevado que une a Dosquebradas con Pereira lleg? arrastrada por los demonios que se le hab?an metido en el cuerpo sin autorizaci?n suya, para torturarla.

Ella misma cuenta que era como un carro sin frenos que rodaba con direcci?n al abismo.

?Por poco me llevo por delante el sereno, situado en el centro del puente quien esperaba ver salir el sol?. Y? escal? el enrejado protector, subiendo? hasta esa estrecha? cornisa o tejado en cinta? transparente del lado izquierdo del viaducto quedando frente al sector nororiental de Pereira.

Cuando miraba hacia la antigua sede de la f?brica de Cerveza? Bavaria, escuch? las voces de los integrantes del Cuerpo de Bomberos que trataban de cercarla con cuerdas y le hablaban para hacerla desistir del acto suicida.

Sin embargo estaba tan decidida que no los escuch?. Eso s?, les dio su identidad: Dany y el nombre de su hermana, Carolina; y de la abuela, Lucy.

Cont? 1, 2 y 3 por segunda vez, ya hab?a hecho esto cuatro minutos antes y se lanz? a sabiendas de que iba a morir.

Aqu? sucedi? algo milagroso: cay? a tierra, pero sobre el c?sped como para no morir.

Y efectivamente, sobrevivi? para contar el cuento, y por eso estoy ahora hablando con ella? como si nada. Porque la verdad es que para saber de la altura que se lanz?, la muerte no se la llev? sino que apenas logr? sujetarla para despu?s soltarla.

??Milagro!? le gritan todos al verla ahora, porque a poco m?s de dos meses de este episodio tan doloroso, Dany est? caminando, aunque ayudada con un bast?n ortop?dico.

La miro de arriba a abajo y me veo obligado a extenderle la mano no para saludarla, ya hab?a cumplido yo con este ritual, sino para felicitarla y comprobar que la ten?a junto a m? sin que le faltara un solo hueso o mostrara heridas cicatrizando.

Al caer a tierra esta joven sufri? varias fracturas entre ellas la del h?mero, hueso del brazo izquierdo casi rectil?neo; del f?mur, hueso largo que forma el esqueleto del muslo, y en el sacro, hueso ?nico triangular colocado entre los dos huesos il?acos, con los cuales se constituye la pelvis.

Los demonios

Miremos lo que pas? cuando Daniela subi? a lo m?s alto del viaducto:

?Caminaba sobre el estrecho techo, cinta transparente del lado izquierdo de la obra, en direcci?n a Pereira. Despu?s aparecieron los bomberos con frases amables. Trataban de estabilizarme emocionalmente para que no hiciera lo que iba a hacer. A pesar de todo, otros, los diablos del suicidio aparecieron sobre el puente. Iban en direcci?n? Pereira – Dosquebradas, caracterizados en dos j?venes que a pesar de lo asustada pero decidida que estaba, pude ver que eran consumidores de marihuana. Estos me alentaban a que me tirara. Uno de ellos me insist?a a todo grito: ??Se va a lanzar? L?ncese. Si quiere la acompa?o?.

Pues en este momento fue cuando Daniela cont? por segunda vez 1, 2 y 3… y al vac?o.

R?faga salvadora

Sucedi? que cuando el cuerpo de Daniela iba en el aire se produjo una misteriosa r?faga de viento que la empuj? varios metros a la izquierda del puente para ir a caer inicialmente sobre un ?rbol. Las ramas del arbusto? no fueron capaces de sostenerla y sigui? hasta caer sobre la grama.

– ?Qu? sensaci?n se siente en el aire?

– Nada. Oscuridad total, todo de color negro…

Despu?s llegaron las autoridades a ver supuestamente el cad?ver. No, Dany no estaba destrozada ni muerta. Estaba viva y pudo decir que en la ropa llevaba mucha informaci?n escrita: una falsa, revela, para despistar a los curiosos que se acercaran cuando se supiera su muerte por suicidio. Otra, esta s? verdadera con su nombre, c?dula, EPS, direcci?n de la casa y tel?fonos. Una tercera para los parientes m?s allegados donde les ped?a perd?n por lo que hab?a hecho.

Recomendaba en uno de los escritos que no le tomaran fotos ni le hicieron videos para que la prensa no sacara im?genes del cad?ver, y que si lo hac?an, sus parientes m?s cercanos demandaran a los medios.

Ped?a perd?n a la familia por el hecho suicida y que donaran los ?rganos que se conservaran? en buen estado.

Cay? viva

Afirma que cay? viva pero que cuando las entidades de emergencia trasladaban su cuerpo al hospital San Jorge, perdi? el sentido.

Horas m?s adelante los m?dicos la reanimaron y despu?s de un mes de cuidados cl?nicos pudo regresar a casa, la de la abuela.

Su testimonio es todo un purgante porque escuch?ndola uno siente ganas de todo.

?Yo estaba deprimida por las circunstancias tan dif?ciles por las que atraviesan los emigrantes del mundo, por el comportamiento de algunos mandatarios como Trump, Putin y Maduro?.

Sin embargo el motivo principal que la lleva a atentar contra su propia vida fue el desamor. Hab?a roto una relaci?n sentimental de ocho a?os con un joven un a?o mayor que ella.

El ?tinto?

Cuando la abuela de Daniela lleg? por fin hasta m? con el tinto elaborado en la cocina, logr? para felicitarla por esa alegr?a tan bien cocinada de tener de nuevo a su nieta en casa como si nada.

?Jam?s intentar? una segunda vez, tendr? m?s amor propio, volver? mis ojos a Dios que lo ten?a abandonado, y le dir? a las dem?s personas que, por encima de todas las cosas est? defender la vida, que todo respiro de vida es ya una victoria?.?

La joven, que este a?o aparece como la primera persona que sobrevive luego de saltar desde el viaducto, recibe terapias en su domicilio para recuperar el total? movimiento de la mano izquierdo y calmantes para algunos dolores que la contin?an afectando. Recordemos que cay? en posici?n fetal sobre el lado izquierdo del cuerpo.

El joven que fuera su novio hasta hace poco, reside en Medell?n y desde esa ciudad la alienta -pero al contrario de lo que hicieron los marihuaneros quienes le ped?an a gritos que saltara del viaducto- a que siga conservando y amando a?n m?s la vida.

Ahora que est? casi que recuperada del todo, esta joven que es entrenadora deportiva se propone no volver a caer en las garras de la depresi?n, obtener un trabajo estable y seguir ense?ando cross, un deporte que espera sea aceptado en los juegos ol?mpicos.

Suicidios

Y lloren, hace solo cuatro d?as los patrulleros del viaducto evitaron el suicidio de otra persona.

Las estad?sticas sobre la muerte por suicidio en la regi?n son asimismo escalofriantes: ?El a?o pasado 740 personas intentaron suicidarse por diversos motivos y medios en el Departamento de Risaralda, logr?ndolo 72 de ellas?.

Y por ?ltimo, ojo a esta reflexi?n que le puede caer cual beso de bruja:? ?La direcci?n que le damos a la vida est? determinada por lo que pensamos?.

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