Sistema de salud colombiano, sin signos vitales

La crisis en el sistema de salud de Colombia se debe a distintos motivos, algunos no son percibidos por la población en general. Expertos aseguran que el tema se presta además para malinterpretaciones.

Marcela Arboleda Arias – comunitaria@eldiario.com.co

El sistema de salud actual se gestó mediante la Constitución de 1991, se consideró que la salud no era un derecho fundamental, desde allí empezaron los inconvenientes. “En aquella época, determinar que la salud era un derecho fundamental implicaba al Estado un serie de elementos con los que no se contaba en ese momento”, explicó Erwin Hernando Hernández, profesor asociado al departamento de Medicina Familiar y Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de la Sabana.

No obstante, se consideró que la salud era un derecho prestacional subjetivo, eso quiere decir que, aunque no era un derecho fundamental estaba en conectividad directa con los derechos fundamentales, y en ese caso el mecanismo para que este se activara era a través de una tutela contra el derecho a la vida convirtiéndose en un derecho fundamental para situaciones especiales en el caso de niños, embarazadas, adultos mayores, discapacitados, y desplazados.

Ley 100

Como la salud debía ser equivalente a la prestación de servicios, es decir, que fuera de calidad y que brindara oportunidades para todos, se formuló la Ley 100 de 1993, la que cambió de manera sustancial el mecanismo del sistema de salud. Sin embargo, no incluyeron factores que podían traer problemas a futuros a la salud como lo eran los factores biológicos, genéticos, comportamentales y ambientales, es decir, aquellos que son necesarios para que la población esté saludable. “La Ley 100 se enfocó en la prestación de los servicios dejando de lado el resto de factores que eran necesarios para mantener a la población saludable”, agregó Hernández.

Por su parte, Jorge Julián Osorio Gómez, rector de la universidad CES y médico con experiencia en el área de seguridad social, explicó que con la Ley 100 la medicina dejó de ser una profesión liberal. “Antes usted iba al consultorio y pagaba inmediatamente al médico, ahora se le paga a un intermediario (Sistema General de Seguridad Social), las EPS negocian con el médico por volumen, baja las tarifas, y le pone condiciones como el atender a cuatro pacientes por hora”.
Según Hernández, antes de la Ley 100 había una mayor inequidad porque la mayoría de las personas eran atendidas por el sistema público, lo que generaba un gasto mayor de los recursos para el seguro social. La Ley 100 buscaba integrar un sistema de solidaridad e integralidad, eso significa que las personas con capacidad de pago le ayudaban a las personas que no y eso se traduce en el aseguramiento de la población.

Reforma a la ley 100

La primera reforma a la Ley 100 fue en el 2007 y trajo consigo la inclusión de la salud pública, además puso en cintura a aquellos actores que incumplieran con lo establecido, a las aseguradoras se les obligó a pagar a los hospitales mes vencido. Cuatro años después, con la ley 1438 de 2011 se determina que la salud debe cambiar a un modelo de atención basado en atención primaria, esto significa hacer lo mejor para la población pero manejado a través del médico general.

Posteriormente (cuatro años después), llega la Ley 1751 que determina que la salud es un derecho fundamental y que tenía dos elementos: la atención integral (no solo el diagnóstico y tratamiento sino también la educación, el mantenimiento de la salud) y el abordaje de las condiciones externas para reducir la desigualdad de la población.

Negocio y juego de intereses

Lamentablemente el tema de la salud se ha convertido en un negocio rentable, las aseguradoras buscan a toda costa optimizar los recursos. “Las aseguras indican que el negocio es que no gasten los recursos y esto se da de dos maneras: negando servicios que es lo que actualmente se evidencia o garantizando que la gente se mantenga saludable, el cual era el principio fundamental, pero no se realizaron iniciativas para mantener a la población saludable, lo que hubo fue un tire y afloje entre las aseguradoras y hospitales por mantener a la población enferma, pues allí estaba el negocio”, dijo Erwin Hernando Hernández, profesor del departamento de Medicina Familiar y Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de la Sabana.

Así mismo, precisó que uno de los actores más perversos son las industrias farmacéuticas, que viven de la venta de medicamentos, por tanto si se tiene un modelo centrado en la enfermedad, entre más enfermos, mayor rentabilidad. Además algunos especialistas reciben dádivas o prebendas por la formulación de medicamentos.

Para el profesor William Malpica del programa de Negocios Internacionales de la Universidad Piloto, la salud evidentemente es un negocio, pero no necesariamente es algo malo. “Los ‘ciudadanos de a pie’ condenan el hecho de que los privados se encarguen de prestar los servicios de salud sabiendo que en esencia, es el Estado quien debe garantizar estos servicios. Los mejores sistemas de salud en el mundo (Canadá, Dinamarca, Reino Unido, Alemania), funcionan con el sector privado, prestando la mayoría de los servicios de salud y no por eso tienen los problemas que tenemos acá, que la salud sea negocio para los privados no es malo, se trata más de un tema de buena vigilancia y gestión del Gobierno, para que el modelo funcione y ahí es donde Colombia está pecando en exceso, no vigila correctamente ni brinda las garantías para que el sistema funcione”.

Finalmente, expertos, investigadores, organizaciones, prestadores y sobre todo los usuarios piden una reforma al sistema de salud. Es un tema prioritario que ha venido postergándose de Gobierno en Gobierno, lo cual agrava el tema y se le debe dar prioridad.

Derecho a las malas

Los actores tienen una lucha constante para el cumplimiento de las normas, el sector salud tiene la particularidad de ser uno de los más regulados, para dar una idea como mínimo se emite una ley por año, a esto se debe adicionar los múltiples decretos reglamentarios y toda la jurisprudencia complementaria.

El tema del cumplimiento que a hoy es algo por lo que se pelea mucho debe ser algo que ocurra de forma natural, y como característica propia del sistema, más no algo que usuarios y prestadores deban hacer cumplir a las malas.

Corrupción y pocos recursos

El Profesor William Malpica del programa de Negocios Internacionales de la Universidad Piloto de Colombia, explicó que  casos como Saludcoop o Humanavivir, evidencian el tema de corrupción y malos manejos de los recursos del sistema.

“Como colombiano repasar los hechos de estos casos dan mucho dolor de patria pero, de primera mano también he conocido prestadores (en especial pymes) con muy buena reputación entre los usuarios, con buenos principios corporativos que han tenido que cerrar sus puertas porque no tienen con qué pagar salarios, insumos básicos, porque los costos por indemnizaciones ocasionadas por fallas del sistema las quiebran. Entonces aunque la corrupción es un una variable muy influyente en la liquidación de los prestadores, hay casos puntuales en los que el sistema mismo las quiebra”, aseguró.