Neverg Londoño Arias
El Eje Cafetero se encuentra ubicado en una zona de alta sismicidad, su suelo está conformado por grandes capas de ceniza volcánica, una generosa red hídrica y suelos blandos que retienen la humedad. Estos factores sumados al ocultamiento de las corrientes de agua y los rellenos artificiales; facilitan la amplificación de cualquier movimiento sísmico devastador. La naturaleza se comporta como es y nos invita a estudiarla, reconocerla, respetarla y aceptarla.
El agua, por su parte, aparece como factor de desarrollo de la ciudad. Establecer vivienda y construir ciudades al lado de ríos y quebradas genera beneficios para el clima ambiental, la alimentación y el comercio. La mayor parte de las ciudades colombianas tienen su río tutelar como gran facilitador del bienestar de las personas y los animales, el riego de plantaciones y en muchos casos el transporte.
Pereira, una ciudad entre el valle y la montaña ha sido altamente privilegiada con una gran red hídrica que toma en su recorrido la dirección oriente occidente y que facilita sus comienzos. Como testigos de su desarrollo: el río Otún y el río Consota, altamente contaminados corren a cielo abierto; además se cuenta con decenas de quebradas urbanas y rurales. La quebrada Egoyá tiene varios nacimientos de agua cerca a las calles 3 y 4; serpentea entre las carreras 11,12 y termina a cielo abierto cerca a Turín para desembocar en el río Otún. La quebrada La Dulcera nace en las inmediaciones del cerro El Mirador y recorre la ciudad por la zona sur: barrios Mejía Robledo, Providencia, Lorena, Ciudad Jardín y el Batallón San Mateo, para caer al río Consota. La quebrada El Chocho para el sector de Villa Santana y la quebrada El Oso para el barrio Cuba.
Después de haber usado las corrientes de agua, crecido y abastecido la ciudad, se les ha abandonado, consideradas un estorbo ahora son convertidas en vertederos de aguas negras, cloacas que se entuban, se ocultan, se tapan con rellenos, se pavimentan y se utilizan para construir sobre estos terrenos débiles: edificios, viviendas, puentes y calles pavimentadas. El poco cuidado de estas corrientes de agua nos hace evadir el tránsito por las vías paralelas a los ríos por la carrera primera, por San Fernando en Cuba o en la salidas de Egoyá y La Dulcera, en aquellos momentos de excesivo calor y resequedad de sus cuencas. El mal olor de la contaminación es un fenómeno recurrente en Colombia y en muchos lugares del mundo que para el caso específico de Pereira, merece cuidado y revisión por parte de los núcleos de población afectados, planeación municipal, salud y gobierno.


