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jueves, julio 7, 2022

?Tiene sentido ayunar?

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El ayuno tiene una doble significaci?n antropol?gica: la de expresi?n del dolor y la tristeza, por una parte. Por otra, la expresi?n del autodominio y la templanza (la ascesis). Ha estado presente en la historia de todas las expresiones religiosas. Tambi?n Israel lo vivi? a?adiendo un sentido de gratitud y reconocimiento de la bondad divina, de quien procede en realidad lo que tenemos y nos sustenta, que nos pide que no nos esclavicemos a ellas, ni le entreguemos nuestro coraz?n, sino más bien lo usemos con sencillez y comparti?ndolo con todos.

Cuando preguntaron a Jes?s por qu? sus disc?pulos no practicaban el ayuno con los fariseos y los disc?pulos de Juan el Bautista, Jes?s defendi? la conducta de los suyos as?: ?Pod?is acaso hacer que los que est?n de bodas ayunen, entre tanto que el esposo est? con ellos? M?s vendr?n d?as cuando el esposo les será quitado; entonces, en aquellos d?as ayunar?n. (Lucas, 5, 34-35) De este modo Jes?s no reniega de la práctica del ayuno, sino que la renueva en sus formas, tiempos y contenidos. El ayuno se ha convertido en una práctica ambigua.

En la antig?edad no se conoc?a más que el ayuno religioso; hoy existe el ayuno pol?tico y social (?huelgas de hambre!), un ayuno saludable o ideol?gico (vegetarianos), un ayuno patol?gico (anorexia), un ayuno est?tico (para mantener la l?nea). Existe sobre todo un ayuno impuesto por la necesidad: el de los millones de seres humanos que carecen de lo m?nimo indispensable y mueren de hambre. Por s? mismos, estos ayunos nada tienen que ver con razones religiosas y asc?ticas. En el ayuno est?tico incluso a veces (no siempre) se ?mortifica? el vicio de la gula s?lo por obedecer a otro vicio capital, el de la soberbia o de la vanidad.

Es importante por ello intentar descubrir la genuina ense?anza b?blica sobre el ayuno. En la Biblia encontramos, respecto al ayuno, la actitud del ?s?, pero?, de la aprobaci?n y de la reserva cr?tica. El ayuno, por s?, es algo bueno y recomendable; traduce algunas actitudes religiosas fundamentales: reverencia ante Dios, reconocimiento de los propios pecados, resistencia a los deseos de la carne, solicitud y solidaridad hacia los pobres… Como todas las cosas humanas, sin embargo, puede decaer en ?presunci?n de la carne?. Basta con pensar en la palabra del fariseo en el templo: ?Ayuno dos veces por semana? (Lucas, 18, 12).

Si Jes?s nos hablara a los disc?pulos de hoy, ?sobre qu? insistir?a más? ?Sobre el ?s?? o sobre el ?pero?? Somos muy sensibles actualmente a las razones del ?pero? y de la reserva cr?tica. Advertimos como más importante la necesidad de ?partir el pan con el hambriento y vestir al desnudo?; tenemos justamente verg?enza de llamar al nuestro un ?ayuno?, cuando lo que seráa para nosotros el colmo de la austeridad ?estar a pan y agua– para millones de personas seráa ya un lujo extraordinario, sobre todo si se trata de pan fresco y agua limpia.

Vivimos en una cultura dominada por el materialismo y por un consumismo a ultranza. El ayuno nos ayuda a no dejarnos reducir a puros ?consumidores?; nos ayuda a adquirir el precioso ?fruto del Esp?ritu?, que es ?el dominio de s??, nos predispone al encuentro con Dios que es esp?ritu, y nos hace más atentos a las necesidades de los pobres.

Pero no debemos olvidar que existen formas alternativas al ayuno y a la abstinencia de alimentos. Podemos practicar el ayuno del tabaco, del alcohol y bebidas de alta graduaci?n (que no s?lo al alma: también beneficia al cuerpo), un ayuno de las im?genes violentas y sexuales que televisi?n, espect?culos, revistas e Internet nos echan encima a diario. Igualmente, esta especie de ?demonios? modernos no se vence más que ?con el ayuno y la oraci?n?.

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