Trueque: la viva expresión de la solidaridad

Ayudas. De manera espontánea, centenares de personas están ayudando a los que
más lo necesitan en estos tiempos de crisis

En medio de la crisis humanitaria, económica y social que ha desatado la pandemia del coronavirus, en Risaralda ha comenzado a florecer la solidaridad, en todas sus expresiones.

El confinamiento obligatorio, decretado por el gobierno nacional hasta el 27 de abril como medida para evitar la propagación del virus Covid-19, sorprendió y dejó con los brazos cruzados a miles de personas cuya subsistencia depende de los ingresos diarios generados por sus actividades como vendedores ambulantes, lustrabotas, peluqueros, recicladores… en fin, toda una amplia gama de trabajadores independientes. Según el DANE en el Área Metropolitana la tasa de informalidad es del 46.6% (enero de 2020), lo que indica que casi la mitad de las personas ocupadas derivan sus ingresos de esta modalidad de empleo.

Pero también se han visto seriamente afectadas miles de personas que ofician como trabajadores formales, dado que muchos negocios -como bares, cantinas, discotecas, almacenes, restaurantes, hoteles, sitios de turismo, agencias de viajes- han cerrado sus puertas en ésta época de cuarentena y otros más han licenciado a buena parte de su personal para ante la imposibilidad de sostener esos empleos por la absoluta falta de ingresos.

Ante el hambre y las necesidades que muchas personas están padeciendo y las cuales seguramente no han llegado las ayudas oficiales prometidas, de manera espontánea muchos otros se han unido para tratar de aliviar en parte esa situación de crisis.

De esta manera han comenzado a aparecer en distintos sitios de Pereira y Dosquebradas sitios aprovisionados con alimentos no perecederos y productos de primera necesidad para aquellos que carecen de mercado pueden tomar de manera libre para superar en parte su problemática. Claro que ésto tiene sus reglas: por ejemplo, no tomar más de dos artículos por persona y, en lo posible, donar algo a cambio para ayudarle a otros, en una práctica que revive el trueque como instrumento solidario en momentos de crisis o en tiempo de paz y normalidad.

Una de las primeras iniciativas en esta dirección la dio un grupo de amigos que conformaron una organización informal a la que bautizaron “Servir es una virtud”, la cual nació hace ya siete años con el fin de ayudarle a quien más lo necesita.

Con recursos aportados por sus integrantes, se instaló en una unidad residencial de Dosquebradas una mesa en la parte exterior del conjunto de casas, donde se ubicaron los productos comprados, con una advertencia muy clara: “Si necesitas, toma. Si te sobra, dona”. Allí es posible encontrar arroz, fríjoles, alverjas, sal, panela, aceite y huevos, como también papel higiénico, jabón y productos de aseo.

Al lado, se ubicó también una alcancía para que quienes lo deseen consignen un aporte voluntario. Rusbell Álvarez, uno de los integrantes de “Servir es una virtud”, nos contó que en una jornada se recogieron allí $20.800 que se utilizaron para comprar más productos y mantener provisiones disponibles en la mesa.

Pero además de promover el trueque, esta expresión de solidaridad se ha utilizado para difundir mensajes constructivos acerca de algunos valores que la sociedad, en su afán de consumismo y con su alta cuota de egoismo, ha relegado en el olvido.

Por ejemplo, los siguientes:
– Yo cuento contigo, tú cuentas conmigo
– En este punto podemos medir varios valores de nuestro diario vivir:
– La honestidad: Si no tengo la necesidad, no lo cojo.
– El servir, poder donar a la mesa lo que te sobra.
Y así como ocurre en este conjunto residencial en Dosquebradas, otro grupo de personas voluntarias instaló este fin de semana un lugar de provisiones similar a éste en el megacolegio Diego Maya del barrio Samaria. De igual manera, en otras parte de Pereira y Dosquebradas el ejemplo se ha multiplicado.

Ayudas
“Nosotros lo hacemos simplemente por nuestro deseo de ayudar. No buscamos publicidad, al contrario practicamos aquello de que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda. Incluso hemos repartido también mercados, pero no publicamos nada porque el objetivo es servir, no sacarle provecho a la necesidad de los demás”, afirma Rusbell Álvarez, quien en principio pidió, en la medida de lo posible, se le mantuviera en el anonimato.

El objetivo es servir a las personas que más lo necesitan, no sacarle provecho a la necesidad de los demás