Navidad es familia y fe

Mensaje. El obispo de la Diócesis de Pereira hace llamado a la unión familiar en esta época de fin de año. Dice que la feligresía a su cargo goza de buena salud espiritual y suma fieles.

“La palabra Navidad significa nacimiento y está muy asociado a las familias de todos los pueblos del mundo. Navidad es la palabra universal que significa la vida que se prolonga en un ser. En este caso para nosotros es el nacimiento del hijo de Dios que es Dios y hombre al mismo tiempo”.
Así lo dijo Monseñor Rigoberto Corredor Bermúdez, Obispo de la Diócesis de Pereira, con quien dialogamos para que le entregara a su feligresía el mensaje de paz, reconciliación y perdón propio para este época del año, llena de regalos, sonrisas, alegría y solidaridad.

¿Y cómo se vive en la Diócesis esta época especial?
El ambiente navideño causa mucha alegría, en Colombia el ambiente cristiano de la Navidad impregna todo, aún a los no creyentes, los alejados de Dios -cada uno es libre de hacerlo- pues saben que es una época especial para disfrutar en unión. Las familias saben que es tiempo de paz, de acercamiento, de perdón, reconciliación y alegría, así que gocemos mucho la Navidad por todo lo que significa. He visitado todas las parroquias de la Diócesis y hay muy buen espíritu, mucha gente en los templos y veo la alegría de los niños. He entregado algunos regalos a los menores que me encuentro en el camino y siento mucha alegría de parte de quienes reciben los obsequios. Eso es Navidad, acercarse a los demás y darle cariño a las personas.

Aún se conservan con fe las tradiciones del pesebre, los villancicos y demás…
De niño la Navidad en familia era esperada, añorada por todos de manera especial, era parte de nuestra vida y de nuestros anhelos infantiles reunidos alrededor del pesebre y los villancicos. El pesebre es la representación física de unos escenarios donde hay casas, pastores, un niño que nace y muestra en escena la parte humana del pesebre, acompañada de unos animales muy representativos como el buey, el asno y las ovejas. Me cuentan que al pesebre más grande del mundo que está en Pereira por los lados de la Universidad Católica va mucha gente, hay un pesebre también en la Plaza de San Pedro y en muchos lugares y hogares del mundo, eso significa que la gente siempre tiene un referente que es el ser humano. El árbol de Navidad es bonito pero nunca va a ser igual a una escena humana donde se conjugan papá, mamá, hijos, pastores, ovejas, y todo un ambiente que representa el nacimiento del Señor; por eso el pesebre no es una equivocación y San Francisco lo hizo porque era hermano del lobo, del agua, del sol, tenía una hermandad y la hizo patente el día que inauguró el primer pesebre en Greccio (Italia), con todos sus elementos humanos, porque es tan pegada la carne de San Francisco a la humanidad que nos hace sentir al Señor bajar a la tierra para estar cerca de nosotros, con nuestra propia carne.

¿Cómo va la labor de las parroquias de la Diócesis?
He ido a todas las parroquias y veo mucha gente en los templos. Acabo de visitar un sitio que se llama Guamal, ubicado entre Supía y Riosucio… que presencia de feligreses la que hallé el pasado 11 de diciembre, Día de Santa Lucía la patrona de Guamal, donde hubo una fiesta inmensa. Veo así mismo a un grupo de sacerdotes jóvenes trabajando muy bien y hay compromiso con la Nueva Evangelización. La feligresía tiene su fe y necesita a Dios y no vamos a abandonar a la gente por más crisis materialista que haya, por más gente que desprecie el matrimonio, el bautismo, la familia, seguiremos con nuestro deber. Estamos empeñados en cumplir nuestra misión y nuestra tarea, como corresponde.

¿Qué llamado hacer desde la Iglesia ante los casos de suicidio que se dan en la ciudad con inusitada frecuencia?
Pereira tiene en el escenario nacional una importancia grande, tiene empleo y un ambiente especial entre sus gentes, pero en la parte sicológica hay angustia y depresión, tal como sucede en otras sociedades. Hay algunas donde hay menos suicidios, por ejemplo en Japón que tiene un nivel de vida altísimo, pero suceden. Es triste ese fenómeno que ocurre por circunstancias económicas, sociales, de desamor y soledad por parte de algunos jóvenes. Hay angustia ante la no solución de problemas y responsabilidades y sobre todo esto aparece la división de la familia.

¿Cómo trabaja la Iglesia para fortalecer la familia?
Estamos trabajando con las familias a través de grupos apostólicos, pero lamentablemente la familia se empezó a atacar para disgregarla y ese golpe orquestado por instituciones de carácter internacional busca romper la unidad familiar. Es que uno de los objetivos de muchas personas que están buscando darle nuevas oportunidades a la humanidad es romper con la parte educativa, social y política dizque para darle más libertad al muchacho, pero más apertura significa dejarlo solo con su propio yo para que resuelva sus problemas y así no se hace. La comunidad familiar es la que apoya para salir adelante, de tal manera que eso de romper la familia y destruirla como ya se habla frontalmente, produce este fenómeno de personas solas y angustiadas que no tienen una familia en la que apoyarse y terminan suicidándose por falta de alternativas para solucionar sus angustias.

El pastor de la Diócesis

Monseñor Rigoberto Corredor Bermúdez nació en el corregimiento de Arabia (Pereira).
Fue ordenado sacerdote en Pereira el 18 de noviembre de 1973. En su ministerio sacerdotal ha sido Vicario Cooperador de Arabia (1973-1974); Párroco de Purembará (1975), Párroco de San Antonio del Chamí, (1981), Vicario Episcopal de Pastoral (1982), Delegado Episcopal de las Misiones, Catequesis y Diaconado Permanente (1982), profesor de Teología en el Seminario Mayor (1982-1988). En 1988 Juan Pablo II lo nombró Auxiliar de la Diócesis de Pereira. El 30 de Noviembre de 1996 fue nombrado Obispo de la Diócesis de Buenaventura. El 19 de Diciembre de 2003 Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Garzón. El 15 de Julio de 2011 Benedicto XVI lo nombró Obispo de la Diócesis de Pereira.