Luis Alberto Ochoa Benítez ¡Viva el periodista reportero!

Comunicando. El nuevo periodismo se escribe con risas, sudor y lágrimas.

Ángel Gómez Giraldo

unque de poca estatura y con los años de vida dentro del pequeño y casi inseparable bolso de color negro atravesado en el torso de su cuerpo y que nadie alcanza a adivinar cuántos tiene, es hombre que camina con la decisión de un joven. Su rostro tiene la textura de la bondad y la voz no es copia de otra. Es sui géneris, suya, y de buen volumen resulta agradable al oyente. De tantos amaneceres y atardeceres vividos aquí, se volvió pereirano. Esto porque nació en Paipa (Boyacá) con una residencia de más de 23 años en la capital de Risaralda con su familia que la hace con su esposa, Sofía Estupiñán, el amor a la medida del corazón, y los hijos Mónica, Anderson y Sofía, para un hogar donde se respeta la libre expresión y las decisiones se toman en consenso.

Este ser humano del que les hablo es un periodista y reportero de vocación con un nombre también sencillo: Luis Alberto Ochoa Benítez.
Según su testimonio, el periodismo de traje completo lo sedujo siendo apenas un menor de edad pues en el colegio ya participaba en la elaboración del periódico mural. A la radio llegó siendo ya mayorcito como operador de sonido de una estación de radio en la capital del país. De aquí dio un gran paso en la profesión y llegó a la cadena radial Caracol y a realizar estudios de periodismo. Asimismo fue a Cali para hacer parte del equipo de periodistas de Caracol, algún tiempo con Todelar en Cúcuta para ingresar nuevamente a Caracol, esta vez en Pereira en el año de 1996 y continuar tan vital como madera de roble. En la actualidad es la voz que como marca bordada identifica el noticiero matutino Buenos Días Risaralda, periodismo dinámico y de opinión del Eje Cafetero que dirige otro reconocido comunicador, Herney Ocampo Cardona, para los oyentes de Antena de los Andes de Santa Rosa de Cabal y Azúcar Estéreo del puerto de La Virginia.

Es fácil saber que Luis Alberto Ochoa es periodista íntegro, sin embargo él se suele identificar como reportero no más, así sin mucha melodía. Es consciente que es un informador bien hecho. Igual al que reporta, es decir, el que lleva al noticiero o al periódico todo lo que pueda tener interés periodístico. Por todo esto es por lo que estamos seguros que tiene méritos suficientes para un reconocimiento público y tenerlo como personaje de la edición dominical de El Diario de Pereira, justamente hoy 9 de febrero, fecha que aún sigue siendo por costumbre inveterada la oficial para celebrar el Día del Periodista.

Luis Alberto, usted como periodista de radio sabe que la palabra es espíritu, es cosa, como se afirma.
El periodismo en la radio es de voz, de palabra, porque como señala la biblia, de la abundancia del corazón sale la palabra. Esto es lo que hace del radionoticiero una actividad dinámica para los oyentes.

¿Usted considera que todavía se puede hablar del periodismo como un cuarto poder?
El periodismo como cuarto poder nunca ha existido. Se llegó a decir como lisonja de los que ostentan el poder. Sigue siendo eso, una lisonja con ribetes de cierta elegancia que puede halagar a algunos.

La objetividad se convirtió en la papa caliente de la noticia. ¿Lo cree así?
De verdad, es ahora una papa caliente. Quema que da miedo. Es que es una dificultad para el periodista, que es quien hace la noticia, ser verdaderamente imparcial. Y todo por la comercialización de los medios en la actualidad.

¿Como fue ese paso del periodismo convencional a los medios electrónicos que vino con la revolución digital a través de la internet?
Fue como aprender a bailar ballet, pero como todo nuevo oficio que viene de la evolución de las cosas lo asumimos con voluntad y disciplina.

¿Las nuevas técnicas?
Nuevas técnicas para otra manera de hacer la noticia. Por ejemplo, ya la noticia no se hace con base en la pirámide invertida sino que se cuenta.
En cuanto a la radio es cierto que la AM va desapareciendo en cambio la frecuencia FM continúa viva con el disco y la voz del periodista.

-El nuevo periodismo se caracteriza porque el periodista reportero deja de contar los sucesos reales por contar su impresión de los hechos… ¿Su concepto como reportero por excelencia que es usted, cuál es?
Le pasa al periodista cubriendo de primera mano calamidades, emergencias y desgracias que afectan al pueblo como ha sido aquí en Pereira y en el Eje Cafetero con los terremotos que dejan tantas víctimas y daños materiales. A veces nos vemos obligados a escribir la noticia y a informar movidos por los sentimientos. Ya no aplica lo que se enseñaba primero a los alumnos de periodismo en el sentido de que al redactar la noticia no se le podía hacer caso al corazón. Ahora se escribe con tanto sentimiento y hasta con lágrimas porque los periodistas también lloran.

El diccionario parece que ya murió en las librerías. ¿Morirá también el periódico como impreso?
Ya huele a difunto. Es una lástima.

¿Es bueno meterle humor a la noticia?
Si, es la tendencia, sobre todo en un país donde la información es de violencia, crímenes y tragedias. Es necesario.

Cuál es el género periodístico que más le atrae.
Soy un reportero de calle, entonces me gustas la crónica urbana, la crónica con los colores fuertes y vistosos con que usted la pinta en este El Diario de Pereira.

¿Que le ha dado en tantos años el ejercicio de la profesión?
Vida, a nadie le puede parecer poco. Sin embargo como sostiene Juan Pablo Ramírez Cortés, docente del departamento de Humanidades de la EAFIT de Medellín, ser periodista en el siglo XXI es una tarea mucho más compleja que inevitablemente requiere de una preparación científica, intelectual y tecnológica, centradas en las personas y sus entornos.