Karen, llamada al cielo

“Palomo” herido por una tragedia familiar que golpeó duro al gastrónomo popular. El 3 de marzo próximo se reanuda el servicio de comida.

Ángel Gómez Giraldo

Al medio día del viernes 24 de enero de este año “sonó en el parque lago Uribe Uribe de Pereira y en un radio de dos cuadras a la redonda, una explosión como si el sol hubiera caído sobre la tierra”. Así lo narró una mujer, vendedora de tinto del sector y a la cual aún a esa hora le quedaba bebida de la mañana.

Para otras personas hizo recordar la guerra del narcotráfico que envolvió en lágrimas y sangre al país.

Muchos cristianos que desde esos tiempos aciagos no se hacían la señal de la cruz se santiguaron con los ojos cerrados.

Minutos después, la sirena del Cuerpo de Bomberos y de las ambulancias hicieron atragantar con sus lamentos sonoros a los comensales de los restaurantes y despertó del letargo del reposo a los que a esa hora ya lo habían hecho en el entorno del emblemático parque de la trasnochadora y morena.

Se vivía una emergencia cerca, justo ahí en el primer piso del edificio de tres que tiene el negocio conocido como “Los Caldos de Palomo” y que ha ganado fama y clientes en el centro de la capital de Risaralda, calle 26 entre carreras 7 y 8.

“Palomo” o Fabio Gallón es un buen hombre quien durante más de dos décadas no ha hecho cosa distinta que ofrecer buena comida y buenos caldos, sobre todo a una clientela de bohemios noctámbulos, hambrientos y golosos.

Fue una descarga de llamas que movió a Palomo y a su familia en casa porque allí es donde presta el servicio de restaurante popular. Y pensar que no lo habían movido los encuentros de los duendes de El Dovio en el Valle del Cauca, de donde es oriundo y de donde salió para ser pereirano, las tempestades sin lluvia de Viterbo en Caldas, y los vientos encontrados de Belén de Umbría Risaralda, pueblos por donde caminó antes de llegar a esta Ciudad sin Puertas.

Fue precisamente aquí donde ya había recogido los frutos del emprendimiento y la acción productiva que le otorgó una vida llena de comodidades y bienestar donde el destino le recordó que el hombre es frágil como el cristal.

Ese mismo destino que no tuvo compasión de él ese viernes tan fatal que hasta los vecinos se quemaron la lengua con la sopa del almuerzo.

Algunos pereiranos recuerdan a este vallecaucano cuando al iniciarse en la venta diaria de comestibles cargaba una olla Imusa al hombro de varón comprobado, y luego en un puesto fijo siempre en el sector de El Lago provocando el apetito de quienes gustan comer en la calle, sobre todo en noches de licor y despecho.

Blanco
Palomo lo llamaron por vestir con traje de pulcritud y delantal blanco y tuvo que ver con la emergencia de carácter doméstico que se le metió hasta la cocina sin haberse anunciado.
Una acumulación de gas propano en la pipa de la cocina produjo la explosión y las llamas que arroparon a su hija Karen Daniela de apenas 20 años, y a Carmen Elena Benítez, de visita en la casa. Las dos fueron trasladadas oportunamente a la clínica Los Rosales.

Karen con quemaduras de segundo grado en un 85 por ciento del cuerpo por lo que tuvo que ser remitida a la unidad de quemados de la clínica san Vicente de Paúl de la ciudad de Medellín.
Carmen Elena sobrevivió pero Karen falleció: “Murió en mis brazos. Yo guardo en el corazón su último suspiro”, me comentó luego de las exequias en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de Pereira, Cementerio San Camilo, la hermana de Karen -Viviana- sufriendo un ahogo de llanto.

La bella
Era Karen de ojos divinos, rostro de porcelana, sonrisa de diosa. Otra mujer bella llamada por el cielo en tiempos de redecoración.
El Padre Pacho presidió los actos religiosos antes de ser sepultada y hay quienes aseveran que lo escucharon comentar, que en el momento en que ella llegó a donde el Padre Eterno, el cielo fue más cielo.

Tan bella que a dónde más iba a ir Karen. Además con corazón de oro.
El novenario con misa vespertina se inició el domingo 9 de febrero en esta misma iglesia y termina hoy, también día festivo.

Pero el dolor de los duelos, Fabio Gallón “Palomo” (padre), Blanca Inés Gómez (madre), Viviana y Andrés (hermanos de Karen, no termina puesto que la desaparición de un ser querido tiene las profundidades del mismo mar y no se llena con otro cariño por grande que sea.

Los bomberos
La tragedia de Palomo, corazón herido, igualmente tocó el del pueblo pereirano como pocas veces se había visto y sus gentes miraron nuevamente con agradecimiento al Cuerpo de Bomberos que desde el 27 de febrero de 1927 fue creado como entidad emérita o sea que es digna de premio y recompensa, sobre todo si son honoríficas.

Allí me recibió el capitán Enrique Reyes con más de 30 años de servicio porque tiene espíritu y fuerza de galeote de mares embrabecidos, quien con otras unidades acudió a sofocar de la manera más oportuna las llamas que amenazaban con destruirlo todo.

Lo de Palomo fue una emergencia provocada por una explosión de gas propano acumulado que al hacer contacto con el oxígeno del aire… explotó.

Y pensar que en el mismo local había una reserva de 7 pipas que si hubieran explotado, fatalidad para la zona donde se levanta la edificación y reside la familia de Palomo.
Se supo que éste había solicitado el servicio de gas domiciliario desde días antes a la emergencia sufrida en su vivienda y restaurante.

La Diger
Con un sol desnudo de nubes e incendiario pasé luego a la dirección de Gestión del Riesgo de la Alcaldía de Pereira, y ágil con ánimo de predicador cristiano se me puso de frente Alexánder Galindo diciéndome que, atento a las emergencias fue informado por El Cuerpo de Bomberos de las causas y efectos de lo sucedido en los Caldos de “Palomo”: Daños locativos internos y externos de alguna consideración que ya están siendo sometidos a reparación.

Galindo es un ingeniero ambientalista a quien no le gustan ni las señales de humo porque son contaminantes del medio ambiente, pero necesita una sala cómoda para atender con mayor alegría las visitas que llegan hasta su despacho.

Reapertura
Así señores que “Palomo, blanco, blanco” tiene heridas en el corazón que debe sanar con resignación que es lo que permite aceptar la realidad de los hechos que no tienen vuelta atrás.
Coherente con esto acabo de saber que aunque con el corazón herido los Caldos de Palomo en inmediaciones de El Lago reanudará el servicio el próximo 3 de marzo. Seguramente Karen los estará mirando desde el cielo con esa misma sonrisa matadora que tenía aquí en la tierra.
¿Y ustedes? Le pregunto a la familia. Ellos contestan a través del progenitor: “Entonándole la canción Muñequita Linda que le cantábamos desde que era una niña”.